Empieza el default de los bonos provinciales

Federico Tessore

Reportando desde Miami, Estados Unidos.

¡Qué difícil es aguantar las tentaciones! ¡Pero qué satisfactorio es ver que el esfuerzo que uno asumió vale la pena!

¿Por qué digo esto? Bueno, durante los últimos dos meses una de las preguntas más comunes en nuestros servicios de recomendaciones de inversión estaba relacionada a por qué no recomendábamos los bonos en dólares de las provincias argentinas. ¡Es que parecían muy atractivos!

Pagaban tasas de interés de por arriba del 10% y además estaban en dólares. Es decir, uno los podía comprar en pesos al tipo de cambio oficial y después, además de la renta en dólares, iba a recibir el capital en dólares.

O eso esperaba recibir…

La tentación era grande. Pero los riesgos, en nuestra opinión, también eran muy grandes. ¿Quién nos aseguraba que estos bonos realmente iban a ser pagados en dólares?

¿Las provincias, que en general están más quebradas que el Estado Nacional? ¿O un banco central que es incumplidor serial de normas y contratos?

Mmmm, no nos convencía…, y por suerte fuimos muy claros con las respuestas a todas estas consultas: nos parecía una muy mala idea comprar bonos provinciales. Mucho riesgo, demasiado, para un rendimiento que si bien era atractivo, tampoco lucía como espectacular.

Y finalmente pasó lo que sospechábamos que iba a pasar. El diario La Nación relataba de esta forma la decisión de la provincia del Chaco respecto al pago de sus bonos en dólares:

“La Provincia del Chaco provocó ayer un verdadero cimbronazo en el mercado local de capitales al pagar en pesos un nuevo servicio de amortización de capital e intereses de dos bonos emitidos originalmente en dólares estadounidenses.

El distrito gobernado por Jorge Capitanich debía cumplir anteayer con un nueva cuota de renta y capital de los bonos de saneamiento garantizado con vencimiento en los años 2015 y 2023 emitidos en 2006 y con los que la provincia había reestructurado una deuda pública anterior. Se trataba de un servicio por algo más de 263.000 dólares.

Pero como esos billetes no fueron depositados en tiempo y forma la Gerencia Técnica y de Valores Negociables de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), a cargo de Nora Ramos, remitió en la tarde de ayer una nota al ministro de Hacienda y Finanzas del Chaco, Federico Muñoz Femenia, conminándolo a aclarar si el pago iba a efectuarse de acuerdo a las condiciones de emisión de los títulos o no.

Esta Bolsa de Comercio ha tomado conocimiento que la provincia no cuenta con la autorización pertinente del Banco Central de la República Argentina para adquirir los dólares estadounidenses necesarios para hacer frente al mencionado pago’, señaló en la misiva enviada.

El temor de la funcionaria no tardaría en confirmarse. Horas más tarde, en una nota, la Provincia confirmó que había realizado el correspondiente pago pero en pesos girando a la Caja de Valores SA la suma de ARS 1.244.436 ‘equivalente al vencimiento del servicio que nos ocupa en dólares estadounidenses al tipo de cambio de ARS 4.72 por dólar’ a la vez que se encontraba gestionando ‘cumplimentar el pago de acuerdo a las condiciones originales de emisión de los títulos’.

Pero desde el BCRA dijeron a LA NACION que la normativa actual no contempla la posibilidad de comprar divisas para atender pagos de deuda emitida bajo ley nacional y en poder de residentes. El caso es que esto que deja la puerta abierta a la posible pesificación compulsiva otros títulos denominados en moneda extranjera -pero emitidos bajo ley argentina-, como los que se mantienen en circulación de Formosa (FORM3) y Tucumán (TUCS2).

Nunca existió un código que permitiera el acceso al mercado de cambios para este tipo de pagos. Ocurre que antes, cuando estaba vigente la posibilidad de atesorar dólares y se podían comprar hasta USD 2 millones por mes, muchas provincias se las arreglaban para comprar los billetes por esta vía y atender esas obligaciones’, explicaron desde la entidad monetaria tal vez sin darse cuenta que la afirmación contradice los dichos de la Presidente Cristina Kirchner sobre la inexistencia de un cepo cambiario.”

No hubo ningún anunció en cadena nacional de nuestra Presidenta, ni tampoco una comunicación oficial del ministro de Economía, ni un “comunicado de prensa” de la presidenta del banco central…, casi como desapercibido nos enteramos de que a partir de ahora, la deuda en dólares de las provincias se paga en pesos.

Y si alguien no le gusta que vaya a reclamarle a la Justicia…, que tal vez en algún momento le dé la razón…

¡Qué difícil es proteger los ahorros en nuestro bendito país! ¡Qué difícil es entender cómo funciona el razonamiento de nuestros gobernantes!

Si esto es cierto, la provincia del Chaco se ahorra casi un 40% pagando en pesos al tipo de cambio oficial y el banco central logra disminuir la demanda de dólares, pero, ¿alguien piensa en los efectos de esta medida sobre el mediano y largo plazo?

Como inversor, si usted compra bonos del Estado argentino en dólares tendría que mirar con mucha atención lo que está pasando con las provincias. Es cierto que por el momento el Estado nacional tiene reservas para pagar con dólares sus bonos. Pero surgen preguntas como: ¿siempre van a estar dispuestos a usar los dólares para esto? ¿Qué pasará cuando estas reservas se acaben?

Ojo, que las reservas no duran para siempre. Mire el siguiente gráfico que ilustra como las reservas de nuestro país bajan mientras que las reservas del resto de Latinoamérica crecen:

El colchón de devisas
Y estas medidas que toma el Gobierno argentino no son gratuitas. Sin ir muy lejos, podemos ver cómo se está destruyendo el valor de los activos argentinos. ¿Sabe cuánto valen todas las empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires?

Tomando los precios a fin de septiembre, según datos del Instituto Argentino de Mercado de Capitales, todas estas empresas públicas juntas tenían un valor de ARS 146 mil millones. Esto al tipo de cambio oficial es equivalente a US$ 34 mil millones y al tipo de cambio paralelo es equivalente a USD 23 mil millones.

A nivel internacional ese valor es lo mismo que decir que nuestras empresas “no valen nada”. Algunos números para tomar perspectivas:

– Apple tiene un valor de mercado de USD 600 mil millones. El valor de todas nuestras empresas juntas representan sólo el 4% del valor de una sola empresa como Apple.

– Apple tiene en el banco casi USD 30 mil millones. Con ese dinero podría comprar todas las empresas públicas argentinas y le sobrarían USD 7 mil millones

– El Banco Itaú de Brasil tiene un valor de mercado de USD 68 mil millones. Todas las empresas argentinas juntas valen solo el 33% de un solo banco brasileño.

Los valores son irrisorios para un país que tiene más de 40 millones de habitantes y una dinámica actividad economía. Estos precios están reflejando alguna situación fuera de lo normal. Y la pregunta que surge a partir de esto es simple: ¿El mundo se ha vuelto loco y no sabe como valuar los activos argentinos? ¿O somos los argentinos quienes nos hemos vuelto locos?

ALGUNOS PENSAMIENTOS ADICIONALES…

Hace 7 meses que no visitábamos Miami. La diferencia que vimos en la ciudad en este corto período de tiempo es muy marcada. Hoy se empiezan a ver nuevamente las grúas de las construcciones por todos lados. A principios de este año, el hecho de ver una grúa sorprendía a todos. Hoy es algo totalmente normal para el paisaje de esta ciudad cosmopolita y vibrante.

La situación del mercado inmobiliario de Miami cambió radicalmente en estos 7 meses. Para dar un ejemplo, en la pequeña pero exclusiva zona de En Bal Harbour solamente, contamos tres edificios en construcción. Y los proyectos que se vienen prometen ser “faraónicos” nuevamente.

Junto a un grupo de lectores de IG compramos propiedades en Miami a fines del año 2009. Hoy, solo tres años después, recibimos todas las semanas ofertas que en promedio implican ganancias superiores al 100% sobre el precio de compra.

Por el momento no aceptamos ninguna, creemos que a partir de ahora los precios van a empezar a subir de una forma más violenta aún. Pero las ganancias ya son muy interesantes.

Revisando la dinámica de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos, es increíble ver como todas las crisis se desarrollan de una forma bastante similar en todas partes del mundo.

Primero los precios se destruyen y todos creen que es el fin del mundo. Ante esta situación, nadie vende, todos esperan para ver qué pasa. Pero luego las personas que tienen mayor urgencia para recibir efectivo,  empiezan a vender. Generalmente los que aprovechan estas primeras oportunidades de compra a precios regalados no son los locales, sino que son los inversores extranjeros…

De hecho, a casi ningún americano se les ocurría comprar propiedades en el año 2009. Como también a casi ningún argentino se le ocurría comprar propiedades en pleno año 2002…

Pero los extranjeros,  que cargan con todo el bagaje emocional de los locales, se dan cuenta de la oportunidad y compran sin dudar ante una baja exagerada en los precios. Y esto tiene un efecto muy positivo, ya que lentamente se empieza a dinamizar el mercado y, a partir de esto, las operaciones de compra y venta se empiezan a hacer más masivas.

Esto lleva los precios para arriba y gracias a esto, nuevamente, la construcción empieza a ser un negocio. Ya que la oferta de propiedades es menor y la demanda mucho mayor.

Todo este proceso en Miami no tomó más de 4 años. Es decir, fue muy rápido. Pero esto por supuesto no pasa de la misma manera en todas partes del mundo. Hay crisis que pueden tardar mucho más en recuperarse. Y un ejemplo muy claro es lo que está pasando en España. Este país  ya lleva por lo menos 3 años de crisis y aún no hay signos de reactivación.

¿Cuál es la gran diferencia entre el comportamiento del mercado inmobiliario en Estados Unidos y España?

En Estados Unidos los bancos reconocieron muy rápidamente las pérdidas. Si tenían que reflejar pérdidas del 60% o 70% en el valor de las propiedades, lo hicieron. Las comenzaron a vender asumiendo esta pérdida importante. Esto permitió que los inversores aprovechen estas oportunidades y el mercado se empiece a dinamizar.

España no se anima a hacer esto. Aún, los bancos no reconocen estás pérdidas, están asustados con lo que puede pasar si todo el mundo se da cuenta de esto. Y mientras, el mercado inmobiliario sigue paralizado. Nadie compra ni vende. Y la economía, estancada.

Dos crisis bastantes similares. Pero dos actitudes totalmente diferentes y por supuesto, dos resultados sumamente diferentes.

Algunos deciden esconder los problemas y tirarlos para adelante. Otros los enfrentan y tratan de solucionarlos. Uno se estancan y otros avanzan.

Le deseo una muy buena semana de inversiones,

Federico Tesore.
Para Inversor Global.

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