El liderazgo del dólar está cada vez más en duda

La divisa estadounidense se ha transformado en el gran refugio de los inversores para transitar la actual crisis económica. Sin embargo, el corto plazo no nos debe confundir sobre tendencias de largo alcance que parecen ser irreversibles y que nos obligan a prestar atención para cuidar nuestras inversiones.

Durante el transcurso del año 2007, el mercado inmobiliario estadounidense sufría un estallido desatando la peor crisis económica en Estados Unidos desde la Gran Depresión de la década de 1930. Rápidamente, la infección inmobiliaria se propagó al resto de los sectores de la principal economía del mundo y al sistema financiero capitalista integralmente, más precisamente a Wall Street.

El remedio para curar este paciente quebrado requirió un paquete de ayuda compuesto por recursos estatales sin precedentes. A su vez, también se necesitó un proceso relajamiento monetario nunca antes visto.

Los efectos secundarios de esta crisis tuvieron repercusión en el mundo y dejaron de manifiesto problemas estructurales en algunas regiones económicas que hoy pelean por sobrevivir.

Sin embargo, esta vez mi foco de atención y análisis estará puesto en Estados Unidos. Con el advenimiento de la crisis, el dólar empezó a ser puesto jaque como reserva de valor mundial.

Rápidamente surgieron propuestas superadoras para ocupar el trono que pronto dejaría vacío la divisa estadounidense. Desde el retorno al patrón oro hasta una canasta de monedas. También emergió un concepto del que hoy pocos tienen recuerdo: el amero (ver este increíble video).

De todas formas, cuando la situación tendió a estabilizarse en Estados Unidos y los problemas emergieron con fuerza en otras zonas del planeta, el dólar retomó protagonismo: era el activo deseado por todos los inversores y su liderazgo no fue cuestionado nuevamente.

¿Es sostenible este statu quo?

Creo que no. La economía estadounidense volvió a la mediocridad a partir del año 2011. Su crecimiento es raquítico y no alcanza para solucionar de fondo el problema del mercado laboral en ese país.

Tal es la preocupación sobre la situación actual que Ben Bernanke y la Reserva Federal se vieron forzados a lanzar un nuevo plan de incentivo monetario que implica comprar activos tóxicos por hasta USD 40 mil millones mensuales indefinidamente hasta tanto se vislumbre una recuperación duradera en el tiempo.

Eso implica mayor emisión de dólares en el sistema, lo que catapulta las expectativas sobre una pérdida de valor para la divisa en el futuro. En el corto plazo, la gente quiere dólares. Pero en el largo plazo, cuando se den cuenta de que ese activo pierde rápidamente su valor, todos saldrán a desprenderse del mismo, acelerando la caída.

¿Quién puede ocupar el lugar del dólar en el futuro?

No creo que haya una moneda u activo único que pueda desplazarlo e insertarse como nuevo patrón de cambio a nivel internacional. En la actualidad se observa una creciente proliferación de mecanismos comerciales para evitar usar el dólar en transacciones de esa índole.

Adicionalmente, se observa una estrategia común de los bancos centrales del mundo para evitar seguir acumulando dólares entre sus reservas internacionales y diversificar con otros activos, principalmente el oro.

De todas formas, existe una moneda cuya trascendencia es cada vez mayor y no podemos soslayarla en este análisis: el yuan.

La moneda china es ampliamente utilizada en el intercambio comercial endógeno en Asia, al tiempo que muchos inversores han comenzado a posicionarse sobre la misma ante las perspectivas de apreciación para los próximos años.

El mayor interés en la moneda del gigante asiático va de la mano con su creciente poder económico en el orden internacional.  Es cierto que el crecimiento del PBI se desaceleró por séptimo trimestre consecutivo en el período julio-septiembre para alcanzar un crecimiento de 7,4%, el menor nivel desde 2009. No obstante, el informe revela que en el noveno mes del año hubo un importante repunte en el consumo y la actividad industrial del país, lo que sugiere que el piso de la caída pudo haber sido alcanzado.

Esta semana el yuan se apreció a su mayor nivel en 19 años, a 6,28 yuanes por dólar, alcanzando el máximo nivel del rango de flotación establecido por el Banco Popular de China. Esta mayor demanda del yuan no hace más que confirmar su tendencia alcista para los próximos años.

Mientras tanto, si usted piensa que el liderazgo del yuan podría demorarse más de la cuenta, quizás sea el momento de apostar a otros activos chinos que podrían otorgarle beneficios más inmediatos. El siguiente gráfico es revelador:

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La correlación entre las acciones chinas y el crecimiento del PBI es muy fuerte, siendo las primeras un elemento anticipatorio de lo segundo. Si usted piensa que el recorrido de recuperación de la actividad económica en China tiene larga vida, todavía está a tiempo de disfrutar las bondades de la baja valuación de sus acciones.

Un saludo cordial.

Diego.

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