Desocupados ilustrados, universitarios sin pensión

Reportando desde Buenos Aires, Argentina.

De regreso. Dos semanas de vacaciones en Chile, visitando a los amigos y la familia al otro lado de la cordillera. Vuelvo con la valija cargada de ideas y pensamientos, pero espero ordenarla antes de contar un poco sobre cómo vi al país vecino en esta oportunidad.

Muchas diferencias, pero también varias similitudes.

Coincidentemente, una de éstas tiene que ver mucho con una columna de opinión publicada ayer en Clarín, aunque por ahí no tiene mucha “gracia” particular si en el fondo pensamos que se trata de un problema que estaría afectando a todas las sociedades que de alguna manera que se reconocen como parte de la Civilización Occidental.

Se trata de la traducción de una columna publicada originalmente por el editor de Economía de la BBC de Londres, Paul Mason, llamada “Los jóvenes están obligados a crear su propio futuro”.

En la nota, Mason cuenta que mientras daba una charla en una universidad le vino a la mente la expresión “universitario sin futuro” que, creo, es tan válida en Birmingham como en Buenos Aires o Ciudad de México.

“Dibujé un gráfico de expectativas con una curva ascendente: aquí están sus ingresos a los 21, luego reciben salarios más altos, precios inmobiliarios más altos una vez que han accedido a la propiedad; su fondo de pensión crece y al final de la curva están cómodos y hay un Estado benefactor para protegerlos si las cosas se ponen mal.

“Esa era la vieja curva. Después dibujé la nueva. Se dobla hacia abajo: los salarios no suben; no se puede acceder a la propiedad. La austeridad fiscal carcome el ingreso disponible. Están marginados del plan de pensión de su empresa; tendrán que esperar hasta cerca de los 70 para retirarse. Y si las cosas se ponen mal, es poco seguro que la red de protección siga existiendo.”

Y eso es en un escenario donde las personas trabajaron toda su vida en un marco de cierta estabilidad. Un escenario que justamente no es el de hoy en día. En España son famosos los “ni-ni”, la generación de aquellos que hoy tienen entre 20 y 30 años y que ni trabajan, ni estudian. Y según cuenta Mason, el desempleo juvenil, que en la mencionada España o en Grecia llega al 50%, en el Reino Unido ya alcanza la preocupante tasa de 19%.

Ése es el nivel de ciudades con desempleo crónico y, en este sentido, el diagnóstico de Mason es lapidario:

“El producto básico esencial –un título- ahora cuesta tanto que harán falta décadas de trabajo mal remunerado para pagarlo…”

Esto sucede en la mayoría de los países occidentales, donde el acceso a la educación implica un alto costo que muchas veces, por la falta de recursos familiares, se transforma en una abultada deuda con la que los jóvenes arrancan su vida laboral desde el vamos.

Sin embargo, habría una luz de esperanza en esta nueva realidad:

“Pero aunque no parezca hay aspectos positivos. Cuando me reúno con los jóvenes activistas ansiosos por contarme cuál será su próxima acción de protesta, casi siempre hay otra historia: crearon una revista online. No, no es un colectivo, es una empresa. Pusieron un café o formaron un grupo de teatro o –como en una granja andaluza que visité- tomaron un terreno abandonado y plantaron verduras. 

“Todos estos tests, ejercicios, charlas de enseñanza para los exámenes y el incansable carácter vocacional de la educación, han vuelto sumamente emprendedora a esta generación.

“Así como creó, de la nada, formas de protesta que cortaron con el pasado, esta generación está creando formas de negocios y comercio, de literatura y de arte, que viven en las grietas dejadas por el PBI que se contrae y el crédito que colapsa.”

Y ahí entran las start ups de las que siempre hablamos en InversorGlobal y que muchas veces son presentadas como recomendaciones de inversión a nuestros suscriptores por canales privados, como el reporte de recomendaciones de inversión Crisis & Oportunidad.

De eso estaremos hablando en un nuevo contacto. Pero los curiosos pueden consultar a cyo@igdigital.com

Saludos,

Felipe Ramirez.
Para Inversor Global.

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