Cómo hacer para no pagar las deudas

Hace algunos meses publicamos en esta columna la nota Un gran Jubileo de deuda para sanar la economía global, donde contábamos sobre el Jubileo, un año que en la tradición hebrea estaba marcado por el perdón de los pecados y la remisión de deudas. 

Recordábamos, por ejemplo, que en la década de 1920, antes de la Gran Depresión, la deuda privada en Estados Unidos era de 50% del ingreso, un ratio que en 2009 había subido al 140% del producto. En ese sentido, con la crisis de las deudas soberanas siendo un mero síntoma de la causa profunda de la crisis económica de Occidente, aún era dable esperar correcciones mayores. 

Estas correcciones podrían venir, como en el caso de Europa, por una baja en el crecimiento (que en algunos países es derechamente una recesión). Y de esto es probable que quede mucho por venir.

Pero a la hora de pagar las deudas, en la ausencia de un crecimiento que permita acumular reservas para honrar los compromisos financieros, la editora de Money Weeken Londres, Merryn Somerset-Webb, apunta en su columna del pasado viernes que muchos países están pensando, simplemente, en no pagarlas y punto. 

Para esto, dice, se pueden seguir dos caminos. Primero tenemos al viejo y conocidodefault. Pero como esta estrategia golpea fuerte en la credibilidad del país de cara a préstamos futuros, Somerset-Webb delinea un camino más largo: “creando inflación y repagando lo que debe con dinero depreciado”.  

El primer camino no requiere mayor presentación en Argentina. En 2002 el país decretó la cesación de pagos más grande de la historia, equivalente a USD 100 mil millones, una explosión de la cual aún se escuchan estertores, como está sucediendo con la Fragata Libertad, retenida en Ghana por un grupo de fondos buitre

En el otro el caso banco central de un país determinado baja sus tasas de interés, va lentamente depreciando su moneda y, con eso, paga lo que debe a precio de descuento. Y esto lo estamos viendo, por ejemplo, en Estados Unidos, actualmente con sus tasas en niveles cercanos a cero. Además, cada tanto, lanza nuevos paquetes de estímulo económico

Hace un par de semanas el presidente de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, Ben Bernanke, anunció el esperado QE3, el paquete de medidas de estímulo con el cual la primera economía del mundo espera salir definitivamente del pantano en que se encuentra desde la explosión de la burbuja inmobiliaria en octubre de 2008.

El domingo, ante las críticas de que la compra de activos y las bajas tasas de interés podrían desviar los capitales inversores hacia las economías emergentes, lejos de Estados Unidos, salió a defenderlo antes de la cumbre del Fondo Monetario Internacional en Tokio. 

Según informa Market Watch:

“Bernanke dijo conocer los problemas asociados a los sobreflujos sobre una economía, como una indeseable apreciación de las monedas, burbujas de activos o inflación, o disrupciones económicas cuando el dinero se retira de estas economías.

“Su respuesta fue en dos partes. La primera fue que, básicamente, la Fed no estaba conduciendo los flujos de capitales hacia las economías y los mercados emergentes; y dos, que los mercados emergentes deberían aceptar la apreciación de sus monedas”.

¿La apreciación de sus monedas contra qué? Pues contra el dólar de Estados Unidos.

¿Y cuál es la otra cara de una apreciación monetaria? La depreciación de la contraparte: del dólar de Estados Unidos. 

De esta forma el Tío Sam estará –ya que tiene la “maquinita” para imprimir los codiciados billetes verdes-, de esta forma, defaulteando su propia deuda. 

En todos lados se cuecen habas, decía mi abuela…

En este sentido, en un comentario que se aplica perfectamente a los lectores deInversorGlobal, me gustaría compartir el cierre de la nota Somerset-Webb citada al comienzo: 

“Bernanke dijo conocer los problemas asociados a los sobreflujos sobre una economía, como una indeseable apreciación de las monedas, burbujas de activos o inflación, o disrupciones económicas cuando el dinero se retira de estas economías.

“Su respuesta fue en dos partes. La primera fue que, básicamente, la Fed no estaba conduciendo los flujos de capitales hacia las economías y los mercados emergentes; y dos, que los mercados emergentes deberían aceptar la apreciación de sus monedas”.

“La cuestión clave para los lectores de Money Week es cómo invertir a la espera del retorno de buenas cifras macroeconómicas. En la página 36 de esta edición entrevisté a Sebastian Lyon de Troy Asset Management. ¿Su respuesta? Compañías de calidad –compradas al precio correcto- y oro”. 

(Las negritas son mías, atención con Lyon). 

Saludos, 

Felipe.


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