El “Doctor Catástrofe” advierte las claves del futuro

Nicolás Billia

Nouriel Roubini, economista de la Universidad de Nueva York, es conocido por haber vaticinado  -entre otras catástrofes económicas- la crisis de las hipotecas subprime y el crash financiero de 2008. El World Business Forum es un evento reconocido a nivel mundial como uno de los cinco más influyentes para CEOs y otros ejecutivos corporativos.

En el evento, Roubini habló de la economía como “un vaso mitad lleno y mitad vacío”, en referencia a que se están desarrollando ciertas corrientes y tendencias en la economía global que podrían tener tanto impactos negativos como positivos. En ese marco, mencionó la crisis de la eurozona, el crecimiento anémico y el precipicio fiscal de la economía estadounidense y un potencial hardlanding de China.

Respecto a cuestiones geopolíticas, hizo mucho hincapié en las vicisitudes ocurridas en Medio Oriente en el último tiempo, desde el plan nuclear de Irán hasta la Primavera Árabe. También se refirió a las disputas territoriales que están teniendo China, Vietnam, Taiwan, entre otros.

El boom de los emergentes

Al inicio del coloquio, el economista de origen turco mencionó los aspectos positivos que está viendo la economía global, especialmente los mercados emergentes. “Ha habido una recuperación financiera y económica después de una crisis espantosa como la que ocurrió en 2008”, mencionó.

A esto agregó que “los emergentes se han recuperado y la Bolsa de Estados Unidos está un 100% arriba respecto a marzo de 2009. Esta recuperación ha sido con altibajos, pero más fuerte en emergentes”.

Otras fortalezas que ve en la economía global son los estados contables, tanto en países desarrollados como en los emergentes, a los cuales los ve sólidos porque han disminuido la deuda. Además agregó que tienen los recursos financieros para hacer más contrataciones y aumentar la inversión directa extranjera.

Si bien cree que el crecimiento global se apoyará en los emergentes, el desarrollo de éstos también beneficiará a los desarrollados ya que cada vez surge de manera más fuerte una clase media mundial que demanda más commodities y productos manufacturados.

Roubini dijo que “el crecimiento para las economías avanzadas ha sido sumamente lento, pero el índice de crecimiento promedio en mercados emergentes ha sido 6%”. “El crecimiento global va a ser representado por los emergentes. Hay historias positivas de crecimiento en Latinoamérica, como es el caso del Mercosur y otras economías de la región”, agregó Dr. Doom (Dr. Catástrofe).

Siguiendo con el caso de América Latina, el economista señaló que se encuentra en mejor situación que hace diez o quince años. “Era una región de múltiples crisis, de alta volatilidad, y de regímenes autoritarios populistas”.  Sostuvo que en países como Brasil, Uruguay y Chile están siguiendo políticas orientadas al mercado, mientras que en países como Argentina, Venezuela y Bolivia no.

Cuando se le preguntó si la región debería lograr una unión monetaria y política al mejor estilo Unión Europea, Roubini replicó que quizás no es necesario, ya que “si un país sigue políticas sólidas con baja inflación, buena política fiscal, bajo déficit presupuestario, suficientes divisas y apertura al comercio extranjero está expuesto a lo que ocurra afuera, aunque también está más fuerte frente a los shocks mundiales.”

Sumado a esto, se refirió a los distintos modelos económicos que se ven en los países. Mencionó algunos perdedores y un sólo ganador: el “Público-privado”. Criticó al modelo anglosajón del “Laissez-faire” por su excesivo apalancamiento, al “Estado de Bienestar” por el excesivo gasto público y la imposibilidad de recaudar fondos para solventarlo y al “Modelo asiático”, el cual considera se volvió “inestable e insostenible”. En ese sentido, Roubini defendió un Estado en el que haya una economía basada en la inversión del sector privado, pero con un sector público que brinde bienes públicos, tales como salud, educación y red de seguridad social. En pocas palabras, habló de una sinergia entre el sector privado y el público, sin caer en polarizaciones.

En este sentido, puso como ejemplos a Alemania, los Países Nórdicos, Hong Kong y Singapur. A los BRICs los calificó como “una mera moda”. “Hay países como Indonesia y Turquía han hecho las cosas bien y Chile es un ejemplo en América Latina”, fundamentó.

“Este mayor poderío de los emergentes pone al G-7 como algo obsoleto. Lo importante es el G-20, compuesto por diez desarrollados y diez emergentes”, remató.

Cinco escenarios preocupantes

Dejando de lado optimismo que mostró al principio de su panel, Roubini empezó mostrar la otra cara de la moneda.

En primer lugar, habló de la crisis de la eurozona y su potencial impacto a nivel global. Mencionó economías como la griega, la española o la italiana, que se encuentran en situaciones críticas por la excesiva deuda circulante, los problemas de flujo financiero, la pérdida de competitividad por la apreciación del euro y una suba en los salarios que no es proporcional a la mejora de la productividad. Respecto a Alemania y Francia, justificó su contracción por la merma de crecimiento de China y la periferia europea, que son los principales compradores de sus productos.

No obstante, en medio de la tormenta dio algunas luces. Se mostró optimista respecto al programa de compra de bonos de países europeos en problemas para bajar las tasas de interés, sumado al fondo de 500 mil millones de euros para capitalizar bancos ilíquidos.

El Doctor Catástrofe

El segundo escenario se refiere al pálido crecimiento de la economía estadounidense, sumado a sus problemas fiscales. Habló de importante deuda pública, que obligará al Gobierno a gastar menos y complicará el crecimiento del PBI.

El tercer escenario que remarcó Roubini fue un potencial aterrizaje forzoso de China y sus efectos en la economía global. Señaló que el principal problema de la segunda economía mundial es la falta de consumo, ya que –según dijo- mientras en China esta variable representa apenas el 35% del PBI, en otros países alcanza un 65% del Producto. “Este factor, sumado a las excesivas exportaciones y el extremo ahorro, están frenando al país asiático”, sostuvo Roubini.

El cuarto escenario es la desaceleración que se está viendo en las economías emergentes, aunque indicó que es una cuestión más bien coyuntural antes que sistémica. “Han sufrido la desaceleración de los desarrollados”, explicó el economista de la Universidad de Nueva York.

“En China, Rusia, India, Brasil y Argentina predomina el capitalismo de Estado”, agregó Roubini. En ese sentido, señaló que en estas naciones ve un rol más predominante de empresas y bancos estatales. En ellas es más común la nacionalización de los recursos y la expropiación de empresas. Además agregó que observa movimientos hacia el proteccionismo del comercio, sustitución de importaciones, una resistencia a las salidas de capitales y una política industrial donde se señalan ganadores a los cuales se les dan créditos subsidiados.

“Mi preocupación es que si sigue esta tendencia de moverse a un capitalismo de Estado, estos emergentes podrían desacelerarse porque habría menos inversión extranjera. Es una tendencia peligrosa”, alertó Roubini.

El último punto relevante que mencionó dentro de sus preocupaciones es la cuestión geopolítica. “Para 2013, a medida que fallen las negociaciones, no podemos descartar una guerra entre Israel e Irán. Esto podría llevar el precio del barril a 200 dólares y podría afectar a países importadores de petróleo”.

Roubini concluyó su presentación con las siguientes premisas: “La fortaleza emergente y la funcionalidad de la globalización en la economía son tendencias que veo para el largo plazo”. A esto agregó que “si podemos alcanzarlas en el largo plazo, puede ser muy brillante para los mercados emergentes e incluso para los desarrollados”. No obstante, recalcó que “el problema sería que podríamos estar muertos en el corto plazo, porque los riesgos de los factores mencionados podrían llevar a la economía mundial a otra crisis financiera”.

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