Aparecen los fantasmas de un nuevo “lunes negro”

“Prepárense para un nuevo crash financiero como el que se dio con la caída libre del Dow Jones en 1987” empieza diciendo Mark Hulbert, columnista de Market Watch, en una nota de ese medio financiero. Para los que no lo recuerden, esto implicó un deplome de 22,6% en el Dow Jones, una de las peores caídas de la historia.

Hulbert dice que ni entes reguladores del mercado como la Securities and Exchange Commission (SEC) podrán evitar que esto pueda volver a ocurrir. El columnista se basa para presagiar esto en una serie de estudios académicos que han venido saliendo en la antesala del aniversario número 25 del crash financiero del 19 de octubre de 1987, mejor conocido como el “lunes negro”.

Por ejemplo, en “Una teoría de las fluctuaciones en la actividad del mercado bursátil”, profesores de la Universidad de Nueva York y la Universidad de Boston se basan en una fórmula matemática para predecir la frecuencia de movimientos bruscos en el mercado de acciones. El estudio se basa en variables teóricas y concluye que no sólo Wall Street se adhiere a un posible derrape en función de su rendimiento de los últimos diez años sino que también los mercados internaciones podrían caer.

El estudio concluye que una caída de 20% se da en promedio cada 104 días, pero que de todas formas puede darse en cualquier momento. Es por eso que siempre hay que tener la cartera preparada, para estar listos frente un golpe de gracia del mercado. Los profesores de ambas universidades dicen que es difícil predecir cuándo puede darse una caída de la envergadura del Lunes Negro. Es que cuando uno decide invertir en el mercado sabe al riesgo que se enfrenta y a la volatilidad extrema que éste puede presentar en determinados momentos.

Sumado a esto, se agrega una figura importante a la hora de hacer subir o bajar los mercados fuertemente: los inversores institucionales. Es por eso que recomiendan que uno siempre debiera estar cubierto frente a una malhumorada de los grandes ahorristas de Wall Street.  

En ese sentido, recomiendan tener una cartera con activos que ayuden a su cartera a sortear una potencial caída abrupta como la de 1987. Si uno ve el titular de los diarios de esa época, se mostraba que frente a la abrupta caída de las acciones del Dow Jones, los bonos del Tesoro no paraban de subir, en una búsqueda de resguardar el capital y no seguir perdiendo aún más dinero.

No obstante, Hulbert no cesa su visión sombría y dice que estos colchones sirven en la medida que el mercado no caiga considerablemente. Sostiene que, en caso que haya una baja de 20%, los inversores saldrán incluso a vender esos activos de resguardo para tratar de lograr alguna ganancia en el corto plazo.

Al parecer los analistas no son muy optimistas, pero por el momento parecería que los lunes venideros seguirán siendo multicolores. No obstante, invertir se trata de siempre estar alerta a posibles cimbronazos del mercado. 

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