Visiones opuestas sobre la deuda argentina

Una de las calificadoras más importantes a nivel global, Moody’s, sorprendió a los analistas e inversores locales al rebajar el “outlook” o perspectiva de estable a negativa de la nota de la deuda soberana de Argentina.

De acuerdo al comunicado oficial de la entidad, la rebaja se justifica en las últimas decisiones de política económica aplicadas por el Gobierno, las cuales incluyen la nacionalización de YPF – hasta ese momento la empresa privada más grande del país -, las barreras impuestas a las importaciones, la falta de credibilidad de las estadísticas oficiales y la demora en las negociaciones con el Club de París por la deuda en default que tiene el país.

De estos cuatro factores, el impacto que mayor perjuicio genera a los acreedores, según Moody’s, es la alteración de las estadísticas de inflación, ya que la subvaluación de la misma tiene un efecto negativo directo sobre la deuda indexada al CER, la cual representa más del 20% del stock de deuda total.

De acuerdo a las experiencias pasadas, unos meses después de la rebaja del outlook de una calificación, la agencia de riesgo procede con la baja de la nota del país o empresa en cuestión a menos que haya cambios sustanciales sobre los puntos en discordia. De confirmarse esta tendencia, Argentina podría ver reducida su calificación de B3 a Caa.

El informe de Moody’s no hace más que reflejar el riesgo de invertir en bonos soberanos argentinos que, junto con los títulos de Venezuela, son los que mayor rendimiento presentan en América del Sur.

De todas formas, existen visiones opuestas a las de Moody’s. Recientemente se conoció que el banco estadounidense JP Morgan, uno de los más influyentes a nivel global, decidió aumentar su exposición en bonos argentinos en detrimento de los bonos venezolanos en su índice Emerging Market Bond Index Global (EMBIG).

De acuerdo a JP Morgan, todas las noticias negativas relacionadas con la economía y la política argentina ya se encuentran incorporadas en los precios de los títulos argentinos y es por eso que recomienda una sobreexposición en los mismos al considerarlos atractivos.

Esta decisión del banco podría impulsar la demanda de bonos de Argentina ya que muchos inversores institucionales del mundo replican el índice en cuestión. De todas formas, el inversor minorista no debería dejarse llevar por este impulso, ya que gran parte de este movimiento alcista ha tenido lugar en los días posteriores al anuncio de JP Morgan, según se desprende de la evolución de los precios de los títulos argentinos en Wall Street.

Como se observa en la actualidad, Argentina y sus bonos siguen despertando pasiones encontradas entre los principales jugadores a nivel global. Algunos recomiendan comprar, otros vender.

Donde existe un consenso generalizado es que la ausencia de un clima de estabilidad y de certidumbre va a atentar contra la aplicación de un modelo económico sustentable en el mediano plazo. Mientras tanto, quienes se animan a invertir en bonos, sólo lo hacen de manera especulativa y de corto plazo.

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