¿Morgan Stanley vende humo? Al menos, ofrece “neblina”…

No es por hacernos autobombo, pero algo ya avanzamos en el tema en la última edición de revista InversorGlobal. Lo hizo Marcela Gómez desde Santiago de Chile con Cazando Águilas, donde nos presentó a los EAGLE, una nueva sigla que, a diferencia de los BRIC, que define una lista cerrada de países, está abierta a cambios en el grupo. La sigla representa, en inglés, a Economías Emergentes que Lideran el Crecimiento y, también en inglés, hace un juego formando la palabra “Águila”.

En este caso la idea salió de la usina del equipo de research del BBVA en España, y hoy por hoy está compuesto por los BRIC  más Indonesia, Corea del Sur, Turquía, México y Taiwán. Y tiene un “nido” donde una decena de otros países está a la espera para salir del cascarón.

Pero no es la única. Y de eso vamos a hablar hoy.

Para no perder terreno, Morgan Stanley –desde donde salió la idea de los BRIC hace once años- hoy invita a invertir en los MIST, acrónimo para México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía (que en inglés significa “niebla”). Los cuatro, seleccionados a partir de un grupo más grande de once mercados emergentes “nuevos” donde representan el 73% del producto bruto interno del grupo combinado, coinciden en buena medida con los EAGLEs, aunque éste último grupo cuenta con la –estimo- ventaja de ser móvil.

De cualquier modo, esta introducción apunta a, como muchas veces, generar preguntas, poner signos de interrogación. “Mientras que algunos mercados emergentes podrían ser atractivos, el crecimiento rápido del PBI únicamente no garantiza el éxito de la inversión”, dice Jeremy Grantham de GMO en una nota de Tim Bennett en Money Week.

La trampa del PBI

Lo que Bennett plantea es que ir detrás de los países de alto crecimiento para apostar al futuro desarrollo de sus mercados de valores no sería la mejor estrategia. La idea inicial es que un país con un crecimiento fuerte del PBI debería ofrecer el mejor potencial de crecimiento del mercado de valores, donde la expansión de las empresas y la mayor producción y venta de bienes y servicios son factores clave.

Sin embargo, según señala Grantham, “el crecimiento del PBI y los retornos de los mercados de valores no tienen ninguna relación particularmente obvia, ya sea empíricamente o en teoría”.

Durísimo, para todos aquellos que pensaban abrazar las ideas de Morgan Stanley.

Un estudio en este sentido fue llevado a cabo por los profesores Elroy Dimson, Paul Marsh y Mike Staunton de la London School of Economics, en Inglaterra. Observaron los retornos a largo plazo de las acciones entre 1900 y 2000 para un rango tanto de mercados emergentes como desarrollados. A partir de éste, descubrieron que el crecimiento del PBI dio pocas pistas en lo referente a qué desempeño del mercado de valores para dicho mercado resultaría ser.

“Entonces, ¿qué pasa?”, escribe Bennett:

“El crecimiento del PBI es el resultado de combinar dos cosas, el crecimiento de la población y de la productividad laboral. En igualdad de condiciones, una economía creciente y de productividad en aumento experimentará niveles más altos de riqueza que sus pares.

“Pero aquí está el problema que no tiene solución para una empresa que intenta sacar provecho de la creciente demanda. Para expandir la empresa, sus dueños van a necesitar invertir (en gente y/o en equipamiento e infraestructura). Cuanto más rápido se quiere crecer, mayor es la inversión que se necesita.”

Entonces la pregunta es de dónde proviene el dinero para esa inversión. Acá hay dos respuestas, plantea Bennett: recortar dividendos o aumentar la base de capital (por ejemplo, emitiendo más acciones). Y ambas cosas son malas noticias en el corto plazo, porque la primera reduce el retorno directo para los accionistas y la otra diluye su participación en la empresa.

“En la práctica” dice el hombre de GMO, “las empresas en las economías que están creciendo con rapidez generalmente presentan tasas bajas de pago de dividendos y tasas altas de dilución de accionistas”.

Acá hay que poner atención, porque si bien se trata de posiciones que nos podrían asegurar una estabilidad futura, ya que al crecer estaría consolidando sus empresas para el porvenir, no ofrecerían la posibilidad de crecimientos explosivos que como muchas veces son presentados.

“Si se quiere el mejor potencial de crecimiento, es necesario detectar las economías más frágiles. Tomemos a Europa. Claramente, Grecia es el mercado más azotado. Si eso es ir muy contra la corriente para usted, entonces Italia podría ser una apuesta mejor, el PBI cayó a una tasa anualizada de 2,9% en el segundo trimestre”.

Un poco como en la entrevista de la revista de agosto cuando Larry Speidell, especialista en inversiones de riesgo y mercados de frontera, decía que los países europeos, por su riesgo, hoy deberían ser analizados como si se tratase de mercados de frontera.

Los invito a repasar la nota haciendo click acá.

Es una apuesta de riesgo, pero por estos días, ¿qué no lo es?

Saludos,

Felipe.

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