Los millonarios abandonan Francia

Federico Tessore

Reportando desde París, Francia.

Sólo un día después del anuncio del ajuste fiscal más importante de los últimos 30 años en Francia, llegamos a París. François Hollande, el nuevo Presidente de Francia, anunció sus planes el último domingo en una entrevista televisiva. Según relató la agencia Europa Press:

El presidente realizó un llamamiento al “patriotismo” de las élites económicas y los empresarios para contribuir a revitalizar la economía del país.

El presidente indicó que su intención es obtener los aproximadamente 30.000 millones de euros necesarios en tres ámbitos: 10.000 millones a partir de recortes ministeriales — “excepto Educación, Seguridad y Justicia”, puntualizó –, otros 10.000 de grandes empresas y, finalmente, otros 10.000 a partir de las grandes fortunas, en lo que será el mayor ajuste económico de los últimos 30 años en Francia.

“Lo hago por convicción y porque no quiero dejar que nuestros hijos carguen con la deuda de Francia”, declaró el presidente.

“Cuando se hace un esfuerzo, cada uno debe poner de su parte”, declaró Hollande, quien estimó que “dar al país es un gesto de patriotismo”. “Vamos a conseguirlo, vamos a solucionar el problema del endeudamiento que pesa sobre nosotros”, declaró el presidente.

Hollande, además, ha revisado a la baja la previsión de crecimiento de la economía francesa para 2013 –de un 1,2% a un 0,8%–, tras un año “estancado” durante muchos meses que “apenas estará por encima del cero por ciento”, declaró Hollande en la entrevista.

También ha anticipado que su reforma más importante, la imposición de un impuesto excepcional del 75% a las grandes fortunas, podría permanecer en vigor durante dos años según se desarrolle la recuperación económica.

¿Funcionará la receta de Hollande para salvar la economía francesa? Quién sabe, aunque tal vez podamos encontrar pistas que nos ayuden a adivinar cómo las empresas francesas sortearán este escenario.

Habrá que ver si, en el momento de realizar inversiones adicionales en sus negocios globales, en este contexto de cada vez mayores impuestos, invertirán en Francia o se irán a países con menor carga impositiva.

Lo mismo tendríamos que preguntarnos con los multimillonarios franceses, ¿Seguirán viviendo en Francia y pagarán estos impuestos extraordinarios para “salvar” a Francia? ¿Se comportarán como verdaderos “patriotas” como reclama Hollande?

Solo lo sabremos en algunos años, pero ya podemos encontrar algunas pistas.

Sin ir más lejos, también este último fin de semana se conoció que la persona más rica de Francia, Bernard Arnault, presidente del grupo de empresas del lujo LVMH, anunció que solicitó la nacionalidad belga.

Por supuesto que esto ocasionó un gran revuelo en todos los diarios franceses. Es que Arnault no es cualquier empresario. Su holding es dueño de algunas de las marcas de lujo más conocidas del mundo: Louis Vuitton y Givenchy en el rubro moda; Moët & Chandon y Dom Pérignon en bebidas y Parfums Christian Dior o Sephora en el sector de perfumería.

Extrañamente este impuesto extraordinario sobre los ricos sólo se aplica a los empresarios que ganen más de un millón de euros por año por sus actividades. No incluye a los artistas ni a los deportistas, ya que los ingresos de estas personas se consideran “aleatorios”, según los políticos franceses.

Es raro que los deportistas no estén alcanzados por este impuesto. ¿Será realmente porque sus ingresos son “aleatorios”? Si uno mira los sueldos de los grandes deportistas como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, sus ingresos no parecen ser tan variables…

¿Será porque los deportistas y artistas tienen una reputación y una influencia social que los empresarios no tienen?

Más allá de este problema puntual, el asunto verdaderamente relevante es qué pasaría si estos empresarios se van. Este impuesto perdería sentido y, como muchas veces pasa con las medidas económicas que “inventan” los políticos, el remedio termina siendo peor que la enfermedad.

Pero cuidado que esto no sólo afecta a los “mega ricos” franceses. Durante los últimos días estuvimos en París con dos pequeños empresarios  que tienen compañías semejantes a las nuestras en esta ciudad. Éstos se toman el mismo trabajo que los multimillonarios franceses, el de vivir y trabajar en diferentes lugares: residen en Bélgica pero llevan a cabo sus actividades laborales en París.

Es que la distancia es muy corta. Sólo 300 kilómetros separan a París de Bruselas y el viaje en tren se puede hacer muy cómodamente en menos de dos horas. En este contexto, ¿por qué estos empresarios pagarían un 50% de impuestos más si tienen la posibilidad de evitarlo?

Tengo la sensación de que los políticos de varios países se quedaron en un mundo donde las distancias y las fronteras todavía eran temas muy importantes y relevantes. Hoy, los medios de comunicación, como el tren y el avión, pero en mayor medida Internet, están haciendo que las distancias sean cada vez más cortas.

Cada vez son más las empresas cuyas operaciones son en Francia pero quea su vez son manejadas desde Bélgica. Como también hay cada vez más empresas argentinas que son manejadas desde Uruguay o compañías brasileras que son manejadas desde Chile.

El empresario, al igual que un inversor, busca la mayor ganancia y la mejor rentabilidad. Y en esa búsqueda, si se tiene que mudar para lograr mejores condiciones, lo va a hacer. Y esto es una tendencia que recién empieza. No dude que, año tras año, esta tendencia adquirirá cada vez más fuerza.

Aquellos países e inversores que tomen nota de esta realidad sin lugar a dudas tendrán ventajas versus el resto.

Vayamos a casos concretos de inversores que tomen a la globalización como un tema natural. Por ejemplo, desde los servicios de recomendaciones de inversión deInversor Global, que incluyen Valor Global y Crisis & Oportunidad, recomendamos inversiones en un gran abanico de países, tales como Costa Rica, Estados Unidos, Uruguay, Chile, China, Brasil o España.

Algunas inversiones son relativamente fáciles de acceder, otras no tanto. Pero con empeño y esfuerzo se puede invertir en una cartera de inversión globalizada. Y en definitiva, hacer esto tiene dos beneficios fundamentales: mejorar los rendimientos y bajar fuertemente el riesgo.

¿Por qué se baja el riesgo cuando uno diversifica geográficamente las inversiones?

Simple, la famosa frase que dice “no poner todos los huevos en la misma canasta” lo explica claramente. Si se rompe una canasta, tengo otras para protegerme.

Si un país tiene problemas, tengo otras inversiones para seguir teniendo rentabilidades. Si un país decide subir impuestos de una forma irracional, tengo otros lugares para hacer negocios o inversiones.  Hoy esta situación la está viviendo Argentina. Semanas atrás veíamos como más del 70% de los inversores locales se fueron del país. Pero también naciones desarrolladas como Francia están cometiendo los mismos errores.

Problemas distintos, países distintos, recetas comunes. Políticos que se quedan décadas atrás, que utilizan palabras como “patria” y “bienestar común” para justificar sus ineficiencias y  un mundo que, a pesar de ellos, no deja de progresar.

Buena semana de inversiones,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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