Los mercados en el duelo de Barack Obama y Mitt Romney

Ignacio Olivera Doll

Para los analistas, existió históricamente una fuerte correlación entre la evolución de los mercados y los procesos electorales de Estados Unidos. Eso permite, advierten, arriesgar resultados sobre la suerte del intento reeleccionista de Barack Obama el próximo 6 de noviembre. Los escenarios posibles y las probabilidades de Mitt Romney en su plan de llegar a la Casa Blanca.

En la Convención Demócrata que se ésta llevando a cabo en Carolina del Norte apareció una insignia del mismo, Bill Clinton, para defender la gestión del actual Presidente de Estados Unidos y atacar frente a una potencial gestión del candidato republicano. El ex presidente defendió a Obama diciendo que “agarró una economía muy débil” y que “no existe presidente alguno que pudiera resolver en cuatro años lo que Obama tuvo que enfrentar durante su gestión”. Respecto a los potenciales resultados de los comicios, Clinton dijo que “si quieren un país en el que están solos, en el que el ganador se lo lleve todo, deberían apoyar la candidatura republicana”.

Se está poniendo intensa la trastienda de los comicios presidenciales para comandar la primera economía del mundo.

La suerte del actual Presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, en el desafío electoral que deberá afrontar a fin de año contra su rival republicano, Mitt Romney, podría tener el principio de su desenlace en la evolución que muestren en estos meses los mercados bursátiles. Es la impresión que tienen analistas y economistas sobre la base de estadísticas que reflejaron, a lo largo de los años, una fuerte correlación entre los resultados de los escrutinios y la performance de los indicadores de Wall Street.

Al menos desde principios de siglo pasado, apuntan las consultoras, se confirmó en prácticamente todos los casos que el candidato aspirante a una reelección logró imponerse cuando el mercado se mostró “alcista” entre los meses de agosto y octubre. Esto, se supone, por una razón que cualquier argentino podría percibir como extraña: en Estados Unidos, el sector privado tiene una buena parte de sus ahorros volcados en acciones e instrumentos financieros, y eso hace que un movimiento significativo en el valor de los activos bursátiles tenga una alta relevancia en el bienestar económico de muchos de los ciudadanos.

“Una suba del mercado repercute directamente en la riqueza de los ahorristas y, por ende, en una mejor percepción del presente económico, lo que a su vez mejora la imagen del Gobierno de turno. Además, un mercado en alza, o al menos no en baja, da una sensación de estabilidad que cruje en caso contrario en un país donde los vaivenes del mercado son seguidos de cerca por la mayoría de los medios”, explica aInversorGlobal el economista de Quantum Finanzas, Diego Chameides.

Los analistas recuerdan sólo unas pocas excepciones históricas en este sentido. Por ejemplo, la que llegó a registrarse en los primeros años de este siglo, cuando la contracción de 2,5% en el Dow Jones no alcanzó a dañar del todo la imagen de George Bush en 2004. Y entonces el republicano, que buscaba su reelección, logró imponerse con éxito sobre su opositor John Kerry.

La bola de cristal

El poder predictivo de los mercados podría exacerbarse este año por una razón: a partir de las grandes dificultades que debieron atravesar los países centrales en los últimos meses, la economía pasó a primer plano en la campaña electoral y logró ganar un lugar que difícilmente abandone en las plataformas de los candidatos. Los estadounidenses no creen asegurada la recuperación y esperan, por esto, que el próximo Presidente de Estados Unidos muestre pericia en materia económica. Los mercados de estos meses alcanzarán a reflejar las perspectivas de los inversores sobre la actividad en 2013 y darán alguna señal al electorado sobre cuál de los dos candidatos cuenta con mayor capacidad para enfrentar un escenario de este tipo. No será sólo la política, sino también, parece, la economía y los mercados.

“La tendencia de la economía en este caso marcha bien: a nivel global ya pasamos lo peor del año y podemos reflotar. Cualquier mejora de empleo, como la que vimos el último mes, podría permitirle a Obama ser reelecto”, explica el analista de Delphos Investment, Leonardo Chialva. El optimismo tiene, por ahora, algún sustento: en el primer trimestre de este año, el PBI norteamericano creció 2%; y en el segundo, un 1,5%. Los analistas consideran que no hay razones por ahora para pensar que la tendencia no seguirá igual. Los balances de las compañías en Wall Street sorprendieron incluso a los más pesimistas: el 75% de los resultados corporativos reportados superó las expectativas de ganancias que tenían analistas e inversores. Y el pronóstico sobre la economía global tampoco parece alarmista: un crecimiento de 3,9% para este año, apenas por debajo del 4,5% registrado en 2011.

“Yo no soy dramático. El escenario no es malo”, comenta el economista Luis Palma Cané. “Creo que hay mayor probabilidad de que la cosa se vaya enderezando. Y en este escenario es más alta la probabilidad de que Obama sea reelecto”, agrega.

Para el especialista, la economía impacta en todo proceso electoral de la misma manera que el mercado, porque éste es un termómetro fiel de lo que pasa en la actividad. “Cuanto mejor funcionen los mercados, mayor será la posibilidad de que Obama sea reelecto. Un escenario favorable puede ayudar al Presidente de turno, y mucho más en Estados Unidos en donde el ahorro en general a mediano y largo plazo no se hace en plazos fijos. La sensación de riqueza cambia mucho en la medida en que suba o baje la Bolsa”, explica.

El profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Emory, de Estados Unidos, Alan Abramowitz, desarrolló hace décadas un modelo de predicción que vincula el crecimiento del PBI con la suerte de los candidatos oficialistas. Según explica, un avance del 1,5% del PBI entre abril y junio “pone a Obama apenas por encima del punto de equilibrio” y refleja que “nos dirigimos a una elección muy estrecha en la que el Presidente es un ligero favorito”. Su modelo, dice, indica que Obama recibirá el 50,5% de los votos en noviembre y tiene una probabilidad de dos tercios de ganar.

En Delphos Investment prevén que el S&P 500 podría explorar la zona de los 1.480 puntos a fin de año, cuando hoy se encuentra en 1.418, lo que sería un alza de 4,37% de acá a fin de año*. Eso implica que las acciones que incluye el indicador avanzarían en promedio, hasta entonces, un 5%. Para Chameides, “es difícil determinar qué puede pasar con los mercados en el corto plazo, dado que existen múltiples amenazas a la economía mundial, como la crisis en Europa, la anemia de la recuperación en Estados Unidos y la inestabilidad en Medio Oriente, conjugadas con enormes distorsiones monetarias de los principales bancos centrales del mundo desarrollado poniendo un piso nominal implícito a los activos de riesgo”. Por eso, dice, “dependerá en gran medida del flujo de noticias que se vaya recibiendo: mayor volatilidad o una serie de notas negativas sobre la economía mundial favorecerían al contrincante de Obama, Mitt Romney”.

Cómo sacar provecho

Esta correlación entre mercados y elecciones podría convertirse en una buena oportunidad para …

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