La economía del Ecce Homo

Hace un par de semanas, nadie fuera del pueblo de Borja, cerca de Zaragoza, en España, sabía quién era Cecilia Jiménez.

Tal vez hoy tampoco el nombre diga mucho, ¿pero qué pasa si le digo que se trata de “la señora del Ecce Homo”?

Si aún no sabe de qué estoy hablando, le hago un resumen…

Hace poco más de un siglo, el profesor de dibujo de la Universidad de Zaragoza, Elías García Martínez, ferviente católico, mientras estaba de vacaciones en la localidad de Borja, cerca de la ciudad, pintó un pequeño mural de la imagen de Cristo. Según sus propias palabras, fueron “el resultado de dos horas de devoción a la Virgen de la Misericordia”.

grafico nombre

Lo cierto es que la imagen no tiene nada de especial en cuanto a su valor artístico u originalidad, ya que desde un principio estaba basada en una obra anterior ejecutada por el italiano Guido Reni, pero de todos modos hermoseaba la pintoresca iglesia del pequeño pueblo aragonés. Uno más de esos detalles que tan especial hacen a la vida e historia de los pueblos españoles. Más allá de Internet y los adelantos tecnológicos, su vida y conformación social siguen siendo, en buena parte, una mirada al pasado.

Pasó el tiempo y poco y nada de importancia se le dio al cuadro. Olvidado y a mal traer, un relevamiento de una sociedad de conservadores españoles lo había retratado, hace un par de años, en estas condiciones:

grafico nombre

Tampoco causó revuelo, a nadie pareció importarle. Y las cosas hubieran seguido así hasta que hace poco más de un mes una de las habitantes del lugar, de 81 años, decidió que era necesaria una restauración. Cecilia Jiménez tenía razón, ya que como vimos la imagen del Cristo estaba bastante olvidada.

La intención era buena y, como digo, seguro que tenía razón en que la imagen necesitaba unos retoques, pero el tema es que no le preguntó a nadie y se mandó sola en la empresa. Usó la imagen reproducida al comienzo de esta nota como modelo, y arrancó.

Cecilia tenía conocimientos de pintura y se sentía en pleno derecho. Incluso, algunos de sus cuadros adornan las casas de sus vecinas. Hoy dice que le había pedido permiso al cura de la parroquia y que éste sabía todo. Más allá de repartir culpas, el resultado fue…

grafico nombre

Cuando se supo, explotó el escándalo. Los medios pusieron el grito en el cielo y se lanzaron contra la viejita, que hoy está encerrada en su casa con un ataque de ansiedad. “Yo nunca pensé que se iba a armar este jaleo”, dice con una inocencia pueblerina que la hace parecer sacada de una película de Pedro Almodóvar.

¿Y ARGENTINA?

¿Qué tiene que ver todo esto con la economía argentina, o con las inversiones?, se estará preguntando usted.

De alguna forma, mientras me divertía con el “jaleo” causado en torno a la pintura, se me vino a la cabeza pensar en la economía argentina.

Gente que ve una pintura a mal traer y se pone en la tarea de restaurarla. Pero no ve bien y a medida que se va dando cuenta de que está cometiendo errores, comienza a pintar encima para tratar de taparlos.

¿El resultado? Una incomprensible maraña de reglas, ordenanzas y trámites que hacen difícil ver qué es lo que en realidad está detrás de “la pintura”.

Pienso en la intervención al INDEC y en cómo el hecho de “retocar” los números va distorsionando la imagen de la economía local. ¿Se crece lo que se crece? ¿Se produce lo que se produce? ¿Las variables son las que se dicen que son? Luego de la inflación, los controles a las importaciones, la compra de dólares, las trampas para hacerse de moneda extranjera, los recargos a los gastos con tarjeta en el exterior o a la compra de cosas por Internet… la lista suma y sigue.

Si viéramos una tabla de las cuentas argentinas, ¿sería así?

grafico nombre

La resolución del banco central del pasado viernes, en tanto el 15% de recargo sería recuperable en el siguiente pago del impuesto a las ganancias o bienes personales, esconde algo que el Gobierno no ha dicho.

Como siempre, es la inflación.

Imaginemos que el mes que viene me voy de vacaciones. Consigo que la AFIP me apruebe la compra de moneda extranjera para el destino elegido. Pero, estando en el lugar, pago con tarjeta de crédito, digamos, AR$ 1.000. Pagaré un extra de 15% por sobre el monto, que me será deducido en mi próxima declaración de impuestos, en abril. Son AR$ 150, que recuperaré el año que viene.

Pero, si seguimos con el ritmo actual de inflación, que según el “índice Congreso” del9 de agosto pasado, está en el orden del 24,13%, esos AR$ 150 de abril de 2013 no son los mismos AR$ 150 de octubre de 2012. Por depreciación de la moneda, producto de la inflación, esos AR$ 150 en abril, que se supone es cuando me regresarían el recargo de octubre, sólo equivaldrían a AR$ 130 de hoy.

Y si las vacaciones fueran en mayo, con doce meses de espera para recuperar el recargo, los AR$ 150 ficticios en un año equivaldrían a AR$ 113,80.

Es decir, finalmente estoy perdiendo, por cada mil pesos gastados afuera, AR$ 36,20. Esto, porque el recargo funciona, en el fondo, como un préstamo al Estado a una tasa del 0%. Y éste es un nuevo factor que los inversores, a la hora de planificar, deben tener en cuenta.

Lo cierto es que la imagen, como dicen los españoles, ha quedado “hecha un Cristo”.

UN COMENTARIO ADICIONAL…

El domingo el diario Página/12 publicó una nota sobre el tema, “La crisis pone a prueba los controles”. Por más que la leo no encuentro la explicación sobre cómo la crisis pone a prueba los controles, pero bueno, ¡qué le vamos a hacer!

Lo que más me interesa, en una nota que habla de un trabajo académico sobre cómo el Estado argentino ha ido aumentando los controles sobre la economía para ir avanzando hacia una desdolarización de la misma (un objetivo, por lo demás, loable), es el último párrafo.

Cito:

“Las ‘multi’ concentran el grueso de las operaciones de comercio exterior, en expo e importaciones. La mayor parte se realiza con filiales de la misma empresa en el exterior. Por precio de transferencia se entiende el que se factura entre filiales; triangulalación es cuando se simula una venta a una filial radicada en un paraíso fiscal, por ejemplo a un precio muy inferior al real, para luego venderlo al destino real del producto pero a precio pleno. El uso de instrumentos financieros es, por ejemplo, la compra local de bonos para su venta en el exterior, sin que la divisa generada regrese al país. El interrogante es cuántos de estos probables agujeros de fuga están siendo controlados hoy por la AFIP.”
Es un aviso. La “dolarización” a través de la compra-venta de bonos podría tener sus días contados.

Saludos,

Felipe.

Deja tu respuesta