La crisis de España y sus puntos de contacto con la Argentina actual

Durante la semana que dejamos atrás, hemos sido testigo de numerosas noticias económicas con sesgo negativo que involucraban a la economía española. Estas novedades demuestran que todavía España se encuentra bajo presión, con un índice de desempleo intolerablemente elevado y con una desconfianza generalizada que hace mella sobre sus indicadores financieros.

Yendo a las cifras concretas, la economía española volvió a contraerse durante el segundo trimestre de este año. La caída del PBI fue de 0,4% respecto el primer trimestre de 2012 y de 1,3% comparada con el segundo trimestre de 2011, superior al 1% esperado por el consenso de los analistas.

Esta dinámica de contracción de la economía, la cual se encuentra técnicamente en recesión al verificarse dos trimestres consecutivos de caída de la actividad, no hace otra cosa que retroalimentar las expectativas negativas sobre la evolución del desempleo en ese país.

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No sólo el año 2012 parecería ser poco favorable para los españoles, ya que la propia proyección oficial del Gobierno indica que la economía también se contraería el año próximo.

El temor a que se profundice la recesión económica ha elevado la desconfianza de los inversores y los propios ahorristas españoles. También durante esta semana conocimos que la fuga de depósitos del sector privado alcanzó los 74 mil millones de euros en tan sólo el mes de julio.

Se trata de una cifra que inquieta y no deja de sorprender. Rumores de corralito financiero o limitaciones en el retiro de fondos de los bancos ha exacerbado esta tendencia. 

¡Y eso que se aprobó un rescate masivo para la banca española por US$ 125.000 millones!

Lo que todo el mundo quiere saber es si es momento de comenzar a comprar activos españoles, los cuales parecerían encontrarse en niveles irracionalmente bajos y, pasada la tempestad, sería un gran negocio para los inversores.

La respuesta se relaciona con el riesgo que uno está dispuesto a tolerar. De tener un horizonte largoplacista combinado con una pizca de agresividad en la estrategia de inversión, valdría la pena correr algún riesgo adicional con una participación menor del portafolio.

Ya se observan inversores osados avanzando en ese sentido…

Paralelismos que preocupan

No hay que ser ni economista ni un especialista para determinar que la situación de la economía española es muy diferente a la de argentina. La película es muy distinta, sobre todo en la dinámica de los últimos cuatro años.

Sin embargo, cuando uno ve la foto hoy, los puntos de contactos son más que evidentes y esto comienza a ser no tan favorable para la Argentina y su posicionamiento mundial. Revelemos algunas de estas coincidencias:

– Como dijimos, la economía española se encuentra en una recesión económica. La economía argentina, también. Si bien nuestro país no está en recesión estrictamente hablando, porque no acumula dos trimestres consecutivos de caída, sí puede considerarse una recesión el hecho de pasar de crecer del 9% al 2,5% (en el mejor de los casos porque esas son las cifras oficiales) en menos de 10 meses. 

– La desconfianza en España llevó a un retiro masivo de depósitos del sistema bancario y se habló de hasta un corralito. En nuestro país, también existe una fuga de depósitos en dólares –se pasó de un stockde U$S 14.500 millones a uno de US$ 8.400 millones- mientras que el “corralito verde” ya es una realidad. 

– El costo de financiamiento español en los mercados voluntarios de deuda a 10 años, medido por el bono del Tesoro de ese país, llega a 6,5%. En Argentina, el Boden 2015, el bono más representativo que vende en tres años, tiene un rendimiento del 12% en dólares. 

– Finalmente, muchas regiones españolas comienzan a solicitar ayuda financiera al Gobierno central. La última en pedirlo fue Catalunia, que asfixiada por el parate de actividad económica pidió un rescate por € 5.023 millones. En Argentina, muchas provincias se encuentran en una situación de fuerte déficit fiscal, sin dinero para pagar sueldos, y su forma de acudir a recursos extras es demandando a la Nación ante la Justicia por la retención de fondos propios. Tal es el caso de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Corrientes.

Como observamos, sería bueno que la clase gobernante argentina se dé un baño de humildad y de realidad, para atender los problemas internos que crecen a un ritmo acelerado.

También la pregunta obligada para el caso argentino, y que también señaló mi colega Federico unas líneas antes, es si es momento de incorporar activos argentinos a nuestras carteras de inversión. La respuesta no puede hacerse más que con otra pregunta: ¿están descontadas todas las malas noticias en los precios actuales de las acciones y bonos argentinos o todavía hay lugar para más decepción y castigo?

Cautela.

Un saludo,

Diego.

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