El exterminio de una nueva industria

Federico Tessore

Reportando desde Buenos Aires, Argentina.

Algunas semanas atrás mostrábamos como las medidas del Gobierno nacional habían destruido la industria de la carne en la Argentina. En la nota llamada “El populismo y la destrucción de una industria emblemática” hablábamos sobre las conductas irresponsables que habían acabado con un negocio que tendría que ser uno de los principales para los argentinos.

A medida que los controles y las restricciones aumentan, cada vez son más las industrias que se van destruyendo. El mercado inmobiliario, en el que muchos inversores individuales participaron durante los últimos años, hoy está virtualmente paralizado.  Así lo relata una nota publicada en el día de ayer en el diario El Cronista:

A los constantes informes que muestran que el mercado se encuentra en baja desde hace meses, ahora se suma un dato que marca también una realidad. La Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA) acaba de suspender la tradicional cena anual que realiza desde hace siete años en forma ininterrumpida.

“No tenemos absolutamente nada que festejar. La realidad del mercado es realmente un desastre y decidimos que no hay motivos para realizar un evento que para nosotros es sinónimo de festejo”, reveló a El Cronista Néstor Walenten, presidente de la CIA.

“La caída que viene mostrando la actividad es realmente fuerte. Ya ingresamos en un ritmo en el que a muchos  les cuesta muchísimo y lo peor es que no se ven síntomas de que algo pueda cambiar en el corto plazo”, sostuvo el directivo inmobiliario.

En ese sentido, Walenten precisó que la preocupación del sector es que no sólo el negocio se viene destruyendo durante los últimos meses, sino que las estimaciones de los especialistas son muy malas.

Armando Pepe, titular de la consultora que lleva su nombre, entiende que el nivel de escrituración neta  de inmuebles durante septiembre mostrará una reducción nada menos que del 70% respecto del mismo mes de 2011.

”El problema es que acá no pasó nada nuevo, por lo que no tenemos por qué pensar que la situación debería mejorar. Estamos observando caídas muy importantes, y creo que este mes vamos a rozar el 70%”, dijo Pepe.

No es difícil entender porque el mercado inmobiliario está virtualmente paralizado hoy. Por un lado, los vendedores de las propiedades no quieren recibir pesos. Es que los pesos pierden como mínimo un 25% de su valor todos los años, producto de la inflación. Y aparte, los vendedores que reciben pesos no saben si los van a poder cambiar por dólares ni a qué precio. Por lo tanto, en general retiran las propiedades del mercado.

Los compradores, por su parte, no están muy contentos con desprenderse de los dólares. Y si lo hacen, es a cambio de una muy buena baja en el precio de venta.

Conclusión, hasta que no haya algún cambio en las condiciones del mercado, quedará paralizado. El alquiler se presenta como la solución. Los vendedores no venden y alquilan. Los compradores no compran y alquilan.

¿Cómo solucionarlo? Fácil, brindando una moneda de cambio confiable que permita realizar las transacciones de compra y de venta sin dificultad. Esto puede venir tanto por el lado de los pesos, con la condición que éstos no sufran la inflación, o por el de los dólares, como pasó en la Argentina durante los últimos veinte años.

Hay una tercera solución, que sería muy dolorosa, pero que seguramente ocurrirá si el Gobierno sigue empecinado en no resolver los reales problemas de  la economía. Esto es una destrucción en el valor de las propiedades en la Argentina.

¿Por qué? Bueno, toda esta crisis inmobiliaria argentina es muy reciente. Pero a medida que pasen los meses, van a empezar a aparecer propietarios con urgencia por vender. Es decir, personas que no pueden esperar a que el mercado vuelva a funcionar correctamente. A estas personas no les va a quedar otra que empezar a asumir precios mucho menores.

Si hoy estas personas están convalidando bajas del 10% o 15%, no tenga duda que en un tiempo más van a tener que aceptar otras mucho mayores. El mercado tendrá que buscar un equilibro ajustando los precios cada vez más. Tarde o temprano, los mercados llegan a su equilibro, les guste o no a los políticos.

Por supuesto que esto es una situación muy negativa, ya que no sólo perjudica a los dueños de las propiedades, sino también a toda la cadena de proveedores de la industria inmobiliaria. Ésta va desde la clase baja con sus obreros, a la clase media con los especialistas y pequeños empresarios, y hasta la clase alta que ya no va a poder hacer más negocios.

Por supuesto, como siempre pasa, se termina perjudicando el mismo Gobierno que crea los controles, ya que va a recaudar cada vez menos impuestos de esta industria, además de generar desempleo y recesión.

Ante este escenario los inversores inmobiliarios argentinos están “huyendo” del país. Y esto es lógico. Si no encuentran oportunidades en la Argentina, las buscan en otras latitudes. Esta tendencia que fue incipiente y gradual durante los últimos dos años, hoy ya es un boom internacional.  Recientemente, el diario New York Times ilustró esto en sus páginas:

En los últimos meses, los argentinos han superado gradualmente a los brasileños para convertirse en el grupo más activo de América Latina en la compra de bienes raíces de Miami, de acuerdo con Millie Sánchez, vicepresidente ejecutiva de marketing de desarrollo de Douglas Elliman Florida.

La salida de Brasil del primer puesto probablemente tiene algo que ver con el debilitamiento de su moneda, el real, frente al dólar en los últimos meses. Pero en la Argentina, un peso debilitando y el 25 por ciento de inflación, según los economistas, han estimulado a muchos argentinos pudientes a mover su dinero a propiedades estadounidense, mediante costosos métodos y hasta algunas veces mediante maniobras ilegales.

Sin embargo, la velocidad a la que algunos argentinos están invirtiendo en propiedades en Miami ha conmocionado a algunos corredores aquí.

“La desesperación de los argentinos es asombrosa y esto ya los ha convertido en los líderes del mercado hoy”, dijo Sánchez. “Cualquier proyecto hoy en Miami es  probablemente vendido en un  50 por ciento a los argentinos”, añadió.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, ha estado tratando de detener la salida de capitales, que casi se duplicó a US$ 21.500  millones el año pasado desde los US$ 11.400 millones (registrados) en 2010, con métodos cada vez más graves.

Los argentinos están comprando propiedades extranjeras no sólo para proteger sus ahorros, sino también para lograr un ingreso extra a través de alquileres. “Los argentinos no queremos más riesgo argentino”, dijo el Sr. Blasco.

En el Opera Tower, en 1750 North Bayshore Drive, la mitad de los 30 apartamentos que se vendieron en el último mes fueron comprados por los argentinos, según  la Sra. Sánchez. La mayoría eran compras en efectivo, aunque el desarrollador, Florida East Coast Realty, se ha ofrecido a financiar hasta el 65 por ciento de las compras.

Los argentinos también están buscando apartamentos en Manhattan. María Velázquez, corredora de Prudential Douglas Elliman, se reunió con un grupo de argentinos en Miami a principios de este mes y los acompañó a Nueva York. Ella dijo que ha vendido seis apartamentos por US$ 8 millones a los argentinos desde el pasado mes de noviembre, entre ellos cuatro apartamentos en One Mile Museo, ubicado en 1280 Fifth Avenue.

“Quien compra en Nueva York ya tiene cuatro o cinco apartamentos en Miami”, agregó.

Mientras que sus ventas a argentinos han sido fuertes, la Sra. Velázquez últimamente ha estado vendiendo incluso más en Nueva York a otro grupo asustadizo de América Latina: los venezolanos.

¿A usted le parece que esto está pasando porque los argentinos somos menos patriotas que -por ejemplo- los brasileños o los colombianos?

¿Es decir, los argentinos y los venezolanos son personas malvadas que “odian” su país y por ello, se van a Estados Unidos a invertir…?

Seguramente se imaginará mi respuesta. Yo creo que no. Estoy convencido que esto ocurre por un simple tema de incentivos. Si en Argentina y Venezuela no hay condiciones para que los ahorros de los argentinos o los venezolanos estén razonablemente seguros, nadie va a invertir en sus respectivos países.

Nadie va a arriesgar los ahorros de toda su vida para apoyar a un Gobierno de turno corrupto e ineficiente. Nadie va a invertir su dinero para perderlo. Todo inversor busca seguridad y rentabilidad, y está en todo su derecho de hacerlo.

El día que nuestros gobernantes entiendan un poco mejor está lógica y que, en definitiva, se aparten y dejen a los ciudadanos vivir y relacionarse libremente, las cosas serán muy diferentes.

Algunos pensamientos adicionales…

La semana pasada se publicaron los resultados de un estudio llamado “Freedom of the World” realizado por el Fraser Institute, un centro de investigaciones económicas con sede en Canadá. Este informe mide el grado de libertad económica de los países. ¿A qué llaman “libertad económica”?

Según el instituto los ingredientes fundamentales de la libertad económica son:

– La libre elección personal

– Libre intercambio coordinado por los mercados

– Libertad para entrar y para competir en los mercados

– Protección de las personas y las propiedades de la agresión de otros
Estos cuatro componentes implican que la libertad económica está presente cuando los individuos pueden elegir por ellos mismos y cuando pueden realizar intercambios voluntarios, siempre y cuando no perjudiquen a otras personas o a sus propiedades.

En la Argentina de hoy, muchos de estos principios no están presentes o están seriamente afectados. Es por ello, que Argentina quedó en el puesto 127 del ránking de países más libres.

La sorpresa del informe de este año vino por el lado de América Latina, ya que Chile quedó en el puesto 10 y Perú en el 24 entre los países más libres del mundo. En el otro extremo, el país menos libre es Venezuela, en el puesto 144.

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Dado que este informe publicado en el año 2012 toma la situación al año 2010, es de esperar que la posición de Argentina se acerque más a la de Venezuela en los reportes de los años venideros…

A medida que esto sucede, cada vez son más las industrias que se van destruyendo en la Argentina. Como inversores, y sólo pensando como inversores, este escenario nos deja muchas opciones para actuar, pero en el exterior. Por supuesto, hay que estar atentos a alguna señal de cambio en esta tendencia del aislacionismo argentino. Si esta señal llega, y estoy seguro que tarde o temprano va a llegar, Argentina se convertirá nuevamente y de manera rápida, en una tierra de oportunidades.

Le deseo un muy buen fin de semana largo,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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