Déficit fiscal, el talón de Aquiles de EEUU

Si el Congreso de los Estados Unidos y el presidente Barack Obama no arriban a una solución antes de fin de año, el país se enfrentará a un “precipicio fiscal” a partir del 1 de enero de 2013. Es que a partir de esa fecha el país norteamericano estará frente a una combinación de vencimientos de recortes fiscales y de beneficios para los desempleados, mayores impuestos sobre la renta y limaduras obligatorias en los gastos que entrarán en vigencia de manera automática. Esta situación se generó el año pasado cuando el Congreso no alcanzó un acuerdo de largo plazo ni tampoco dio una solución para el déficit presupuestario.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha jugado un papel decisivo al posponer la tan necesaria reforma fiscal de los EE.UU, otorgando una cantidad ilimitada de dinero sin intereses a los bancos e indirectamente a los gobiernos, lo que ha dilatado indefinidamente la aplicación de las reformas. Los políticos de todo el mundo detestan lidiar con una realidad y no con promesas. El precipicio fiscal es real y tal vez demasiado verídico para sentirse cómodo.

Financiamiento muy barato

En un ciclo comercial normal, los bonos públicos tienen una rentabilidad similar a la inflación más una prima de riesgo. Se esperaría que la rentabilidad actual de los bonos estadounidenses fuera igual a la inflación (2,1%) + prima de riesgo (0,5-1,0%) = 2,6%-3,1%. En lugar de ello ¡el gobierno de Estados Unidos se está financiando a sí mismo a 1,60%! Los EE.UU. pudo “darse el lujo” de posponer la acción dado que su economía continúa creciendo en mayor medida que su tasa de financiamiento. Por ejemplo: el crecimiento es de 2,0%, el financiamiento es de 1,6%, lo que hace que el déficit presupuestario sea estable. Pero allí se acaban las buenas noticias.

La mala noticia es que la Fed siente pánico ante este precipicio fiscal. ¿Por qué otra razón se jugaría a otorgar tanto dinero fácil cuando el mercado de valores está alcanzando sus cifras más elevadas desde el 2007 y el mercado inmobiliario parece estabilizarse? La razón es que la Reserva Federal está muy preocupada ante el posible hecho de que el Congreso no logre un acuerdo antes de fin de año.

Sin incentivos para lograr un acuerdo

Ninguna de las dos partes tiene algún aliciente para lograr un acuerdo: La GOP (Grand Old Party, por sus siglas en inglés) quisiera ver mayores recortes en los gastos y menos impuestos, mientras que el Partido Demócrata quiere aumentar los impuestos. Irónicamente, ambos obtienen beneficios si no sucede nada de aquí a fin de año, pero eso tiene un precio.

El riesgo negativo del precipicio fiscal es el impacto negativo que tendrá un PIB de 3,5-4.0% en el crecimiento durante el 2013. La economía estadounidense está creciendo a un ritmo de 2,0-2,5%, y esto significa que, si nada sucede, Estados Unidos entrará una recesión en el 2013. Por supuesto, el mercado está considerando la hipótesis de que algunos de estos impuestos serán eliminados, reducidos o reprogramados, el clásico “extend and pretend” (continuar y simular), pero incluso los observadores más optimistas creen que llegaremos a un acuerdo que afectará negativamente al crecimiento.

¿Por qué es importante?

¿Por qué el aumento o la disminución del porcentaje del PIB de los Estados Unidos resulta importante para quienes integramos el mercado? Se estima que un crecimiento del 1% creará/reducirá las utilidades corporativas en 5-7 dólares para una compañía incluida en S&P 500. Esto debe multiplicarse por el precio que pagamos por esta utilidad. El precio/acción es cercano a 15, lo que significa que por cada 1% de aumento o disminución del crecimiento, el valor fundamental S&P aumentará o disminuirá en: 75-105 puntos S&P. (5 USD x 15 = 75, 7 USD x 15 = 105). En síntesis, si la peor de las situaciones es un crecimiento negativo de 5%, entonces el “precio” se convierte en menos 525 puntos S&P (o de 1435 a 910 para fines del 2013).

Sin embargo, este precio solo es “dinero” – la economía real perderá otro 2% de crecimiento a causa de impuestos más elevados, menores beneficios salariales y “al” (austeridad = menor crecimiento) y un Obama reelecto deberá crear otros 800.000 puestos de trabajo que se perdieron producto de esta fuerte medicina.

Paralelismo histórico

El ex presidente Franklin D. Roosevelt debió enfrentar el mismo desafío en 1937. Luego de su programa expansionista llamado “New Deal” en la década de 1930, surgió la necesidad de recurrir a la “prudencia fiscal”. Roosevelt terminó subiendo tanto los impuestos que el mercado cayó un 50%.

La década del ‘30 también era un “momento poco usual” para aquellos que elaboraban las políticas. ¿Me parece a mí, o se puede decir que en la actualidad hay más momentos “poco usuales” que momentos normales? Sí, esto es ilógico y por causas sólidas. No podemos resolver un problema de solvencia (deuda) emitiendo más deuda y no podemos aplicar impuestos para alcanzar la prosperidad.

La solución: más micro economía

La solución al precipicio fiscal, la crisis de deuda en Europa y la desaceleración de China, es la misma para todos. ¡Necesitamos más micro economía! Más mercados abiertos, más competencia, más reformas, menos impuestos e incentivos que activen ahorros privados muy elevados. Activos que estén lejos de los moribundos bonos públicos, para arriesgar capital bajo el formato de empleo, innovador, emprendedor. La micro economía son los individuos particulares que sobrevivirán a cualquier crisis siendo prudentes y lógicos y los millones de negocios que abren sus puertas cada día para ser rentables y productivos. La macro economía está combinando todos los errores que implica creer en “continuar y simular”.

Un acuerdo, pero un mal acuerdo

A pesar de la gravedad de la situación, es casi seguro que los Estados Unidos no intente resolver la situación fiscal con seriedad. La situación política es demasiado compleja. Se logrará un acuerdo, seguramente uno erróneo para el largo plazo, pero uno que logre patear la pelota hacia adelante y que “solamente” tenga un costo del 1% del PIB.

Esta es exactamente la razón por la que tenemos una posición muy conservadora respecto del mercado de valores y el riesgo correspondiente al balance del 2012. El cuarto trimestre es generalmente el período más fuerte de la temporada y la sabiduría convencional nos dice que el mercado es aún mejor durante un año de elecciones, pero nunca antes ha habido un precipicio fiscal enfrentado a una elección. De todas formas, la elección ya es casi un asunto cerrado: es el fracaso de Obama más que el triunfo de Mitt Romney.

El mercado, como es habitual, ya descontó por adelantado todos los aspectos positivos del cuarto trimestre, y a lo largo de este proceso ha desatendido la posibilidad de entender cómo sufrirá la micro economía ante la inacción. ¿Habrá llegado el momento de pagar por tantos años de no hacer nada?

Fuente: Sala de Inversión

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