Conozca una estrategia de inversión arriesgada pero rentable

Cuando se habla de estrategias de inversión, la diversidad que se ofrece es increíble. Sin ninguna duda que los mercados nos ofrecen un crisol de caminos sumamente interesantes para acudir cuando uno decide finalmente entrar a jugar al mundo financiero.

Hoy le traeremos una estrategia de inversión que no es apta para cardíacos, pero si para aquéllos que tienen espalda financiera y están dispuestos a arriesgarse para ganar mucho dinero. Vender en corto o short selling, como se lo conoce en el mercado estadounidense, es una opción que permite en cierta manera manipular una activo sin siquiera tenerlo.

¿Cosa rara no?

Vender en corto significa que usted como inversor le alquila un activo –ya sea una acción, un bono o el título usted desee- a otra persona a cambio de una pequeña prima. Hay que remarcar que usted hace este movimiento porque considera que el activo ha llegado a su tope máximo de precio y vaticina que debería haber una corrección a la baja en el mediano plazo. En ese sentido, usted le alquila ese activo que considera caro y posteriormente lo vende para luego recomprarlo a un precio de descuento dentro de un determinado tiempo. De esta manera, su ganancia será la diferencia entre el precio alto al que usted vendió y el precio bajo al que volvió a comprar.

Es una alternativa sumamente arriesgada. Así como puede generar importantes ganancias por una brecha considerable entre ambos precios, también puede perderse mucha plata en este juego. Es que si la corrección que usted conjeturaba finalmente no se da, la recomendación es salirse lo antes posible de esa inversión para no seguir perdiendo plata. La premisa del short selling es simple: apostar a la baja de un activo. Por ende, una escalada abrupta del mismo significaría una pérdida considerable de capital.  

Casos exitosos del short selling

El primer caso célebre de un  vendedor en corto es el del gurú del oro John Paulson. Es un hombre cuya principal estrategia de inversión fue ser contrario al mercado y ver las bajas y subas de determinados activos en momentos bisagra. Su fortuna multimillonaria la hizo apostando a la baja a los títulos de hipotecas luego de pronosticar que se venía el estallido de la burbuja inmobiliaria, que derivó en la crisis subprime. Luego de sacar US$ 3.500 millones por este movimiento, derivó parte del capital a la compra de acciones de bancos estadounidenses pensando en la recuperación del sistema financiero en 2009 a la salida de la crisis, donde acertó de nuevo.

Otro caso fue el perfil de marzo de Revista Inversor Global, Kyle Bass, quien hizo US$ 590 millones luego vender en corto títulos de hipotecas subprime. A diferencia de John Paulson, Bass lo hizo a través de CDOs (Collateralized Debt Obligations). Estos derivados financieros tenían como activos subyacentes las hipotecas subprime y, cuando Kyle se decidió a apostar a que iban a desplomarse, los precios de las viviendas tenían cinco años de suba consecutiva, con un crecimiento en los valores de las propiedades de 10% anual.

Si quiere saber más sobre John Paulson y otros gurúes de las inversiones, lo invitamos a leer Los cuatro ases de las inversiones globales, la nota de tapa de marzo de Inversor Global.

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