Cómo posicionarse frente a una baja en sus inversiones

El debate entre personas con diferentes estrategias es un clásico. ¿Qué hacer cuando bajan las acciones? ¿Comprar más a precios más bajos o liquidar las posiciones antes de que las pérdidas sean aún mayores?

Si se tuviera la bola de cristal para saber qué va a pasar con el mercado en los días siguientes, uno tendría una respuesta concreta ante esta duda. No obstante, lamentablemente las decisiones se toman siempre en situaciones de incertidumbre.

Afortunadamente, sin embargo, para hacer las cosas de manera seria y profesional no se necesitan instrumentos que presagien el futuro. Con tan solo una estrategia clara y consistente, sólo hace falta disciplina para concretar sus objetivos inversores; a partir de esto se puede tener una idea concreta de lo que se necesita hacer cuando los mercados se mueven en contra de lo que uno piensa.

¿Por qué tomar una posición?

La respuesta a la pregunta de si vender o no vender, no puede contestarse sin fundamentos, ya que no es que hay una sola que sea ajustable a todos los inversores en la totalidad de los casos. Por el contrario, el plan de salida tiene que ir en línea con el de entrada, ya que la decisión de desprenderse de los activos está fuertemente ligada al acto de compra.

A grandes rasgos, existen dos clases de motivos diferentes por los cuales uno adquiere un activo determinado y cada uno va a traer aparejada una estrategia diferente.

En el primero muchos compran basándose principalmente en estrategias de análisis técnico, es decir, en el estudio de gráficos e indicadores matemáticos de los precios pasados. Habitualmente, se trata de posiciones de corto plazo: operaciones que pueden durar desde algunos minutos hasta pocas semanas.

En estos casos, la respuesta indicada ante qué hacer frente a una corriente bajista de precios será cerrar la posición sin dudarlo. El argumento que siguen estas operaciones es que los precios se encontraban en alza, con lo cual lo más probable era que esa tendencia continúe por un tiempo y el activo pueda ser liquidado a un precio mayor al de compra.

En el momento en que aparecen las evidencias de que la tendencia alcista está cambiando no es conveniente comprar más acciones, es decir, conviene cerrar la operación lo antes posible.

En el segundo caso, uno compra porque el activo estaba barato. Allí, la decisión radica en que los precios de mercado subestimen el verdadero valor de la compañía, es decir, que la acción esté subvaluada.

Habitualmente, este tipo de operaciones se hacen en el marco de varios meses, o incluso, de varios años. La herramienta de análisis para estas posiciones no es la utilización de gráficos, sino el análisis de la empresa como negocio en su conjunto: ratios financieros, posición de mercado, oportunidades de crecimiento y otras.

La situación aquí es bastante diferente: si el activo estaba subvaluado en el momento de compra, a precios menores se encuentra más subvaluado aún, o sea que se trata de una oportunidad aún más atractiva.

Además, el inversor que piensa esperar varios meses antes de vender la posición, sabe que cuenta con el tiempo necesario como para que el mercado pegue la vuelta y el contexto general sea más beneficioso al momento de decidir la venta. Cuando se invierte en base al análisis fundamental, incrementar las compras a precios menores es una estrategia bastante razonable.

El punto central es que hay planificar de antemano qué es lo que se va a hacer si el activo sube o baja a determinado nivel, y sobre todo cumplir luego con el plan trazado. Decidir con antelación qué medida se va a tomar en determinada situación ayuda a que las decisiones de venta sean consistentes con las de compra, garantizando, al menos, un cierto grado de coherencia y razonabilidad.

Un error muy común y perjudicial es el de cambiar el plan en medio de la batalla. Es muy difícil decidir con claridad en momentos de estrés y, generalmente, estas decisiones tienen efectos perjudiciales sobre el patrimonio de quien las toma.

Por este motivo, dejar las órdenes de venta (o de compra) fijas de antemano en función de los precios que uno se planteó al inicio de la operación es algo que puede ayudar a mantener la cabeza fría y ejecutar el plan tal cual fue diseñado.

Fuente: Sala de Inversión

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