Cómo China afecta a las empresas de Estados Unidos

El papel de China en el en el contexto mundial ha ido creciendo exponencialmente en los últimos años, dejándola en el segundo puesto dentro del ranking de las economías más grandes del mundo, detrás de Estados Unidos. Sumado a esto, su injerencia en el desarrollo de las grandes economías globales, principalmente por el consumo de su enorme población, ha sido la piedra angular apuntaló el crecimiento de países como Estados Unidos o de regiones como la eurozona. También hay que tener en cuenta la influencia en Latinoamérica, principalmente por la demanda de alimentos que China tiene, de los cuales América Latina es uno de los principales productores.

De todas formas, en términos económicos se sabe que es insostenible que un país pueda crecer a tasas de 9% o 10% anual eternamente. Y no lo dicen los analistas, sino que la historia también da su veredicto. No obstante, a pesar de que la economía china se haya desacelerado en el último tiempo a un ritmo de 7,5% anual –se espera que siga por esa senda, o incluso un poco más bajo-, su importancia para el desarrollo de las distintas regiones del mundo va a seguir siendo grande.

Para tener una idea de la importancia de China para las empresas de Estados Unidos, se puede señalar que las exportaciones de la primera economía del mundo al país asiático han crecido más de un 500% entre 2010 y 2011, mientras que el comercio exterior con otros países y regiones creció apenas 80%. Esto da la pauta de que, por más premisa negativa que los analistas den, Estados Unidos no puede desentenderse nunca de China.

Para 2012 se espera que las exportaciones del país norteamericano alcancen unos 100 mil millones de dólares, convirtiéndolo en el tercer exportador de bienes a China. Hay que remarcar también que el país asiático será la nación hacia donde Estados Unidos más exportará este año. La principal razón de esto es que la clase media china sigue creciendo y por ende el consumo de productos de empresas estadounidenses sigue aumentando a su vez.

Además, China no afecta a Estados Unidos solamente en términos macroeconómicos, sino que también tiene influencia en los márgenes de rentabilidad de las empresas. Es que a las compañías estadounidenses les significa, operativamente hablando, más beneficioso manufacturar sus productos en tierras asiáticas que en las propias estadounidenses.

Un ejemplo de esto es Apple, que trabaja junto a Foxconn para la fabricación de sus aparatos. A la empresa de la manzana, elaborar su iPhone 4s en China le da un margen bruto de 72% por producto, mientras que si lo hiciera en Estados Unidos esta cifra bajaría a 46%. No obstante, últimamente Apple ha tenido problemas porque fue acusado de hacer trabajar en condiciones sumamente precarias a las personas que están en la planta de producción en China.

Y no sólo Apple tiene presencia en China. Empresas como Caterpillar y General Electric han hecho esfuerzos importantes para insertarse aun más en la segunda economía del mundo, invirtiendo fuertemente en minas de cobre dado que la demanda de energía en China viene creciendo considerablemente. Otras firmas como Ford y General Motors también han invertido fuertemente en el país para aumentar su presencia en él y además revertir las pérdidas que les ha significado la crisis europea.

En ese sentido, parecería ser que una alternativa es invertir en empresas multinacionales cuya exposición a China sea amplia. No obstante, la cautela siempre tiene que reinar en sus inversiones. 

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