¿Cambiará la suerte del Merval en el último trimestre?

El inversor argentino continúa con un fuerte dilema. Sus excedentes de liquidez deben ser utilizados rápidamente para evitar una pérdida de poder adquisitivo que llega, en el mejor de los casos, al 25% anual.

Los canales tradicionales de ahorro con los que se contaban unos años atrás fueron fuertemente castigados y hasta eliminados del menú de las alternativas.

Este último caso es el que se evidencia en la actualidad con el mercado cambiario. Desde noviembre del año pasado se aplicó una serie de restricciones a la compra de moneda extranjera que concluyó con la imposición formal y explícita de que los argentinos no podrían atesorar dólares o cualquier otra divisa, al menos al precio vigente en el mercado formal.

Otro de los grandes refugios de los inversores, como el mercado inmobiliario, también fue negativamente impactado por las restricciones cambiarias, ya que -al tratarse de un mercado completamente dolarizado- su actividad se redujo a la mínima expresión en la actualidad.

Finalmente, el plazo fijo bancario continúa teniendo una rentabilidad real negativa. Las tasas que ofrecen pagar los bancos a los ahorristas se encuentran en niveles muy bajos y retribuyen apenas la mitad del alza en el nivel de precios (inflación) de la economía.

¿Qué hacer entonces?

Muchos ahorristas con capacidad de asumir mayores riesgos se volcaron a la Bolsa porteña e invirtieron en acciones de empresas locales.

En varios casos, el resultado hasta el momento no fue el más satisfactorio porque el mercado accionario local también es víctima de la incertidumbre y de la desaceleración de la economía, como así también de la crisis financiera internacional.

El alto nivel de riesgo y el carácter especulativo de la Bolsa argentina fueron alejando a los inversores extranjeros. Ese alejamiento se percibe en el menor volumen negociado en acciones locales respecto de los papeles brasileños o chilenos, Al tiempo que la performance del índice local estuvo por debajo de sus pares en la región.

Mientras que el Merval acumula una caída de 1,4% en el año, la bolsa brasileña (Bovespa) muestra una mejora del 6% y la chilena (IPSA) avanza 1,14%.

¿Qué esperar en el futuro?

La reciente ola de estímulo monetario aplicada por los bancos centrales de Europa, Japón y Estados Unidos permitió reducir la aversión global al riesgo, generando un renaciente flujo de capitales hacia los mercados emergentes.

Si bien el mercado argentino no se encuentra entre los predilectos, los inversores locales esperan el menos que la Bolsa local se contagie del efecto positivo y otorgue una sonrisa en el último trimestre del año.

 

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