Algunas razones para apostar al sector financiero estadounidense

El sector financiero es quizás uno de los que más rechazo genera en los inversores estadounidenses, ya que fue uno de los principales artífices del crash financiero del 2008. No obstante, se sabe que este rubro es imprescindible para que la economía funcione a todo vapor. Si bien Estados Unidos no está pasando una época de pleno empleo y bonanza, los bancos de este país no deben ser relegados a la hora definir la cartera.

Veamos por qué…

En primer lugar, hay que hablar de un índice que es sumamente importante y que quizás no es tan conocido en el mercado. El KBW Bank, que nuclea los principales bancos multinacionales entre los que se encuentra Citigroup y JPMorgan, lleva un alza de 29% en lo que va de 2012. El motor de esta suba fue el compromiso que asumieron desde junio los líderes de la Eurozona para combatir la crisis por la que está pasando la región de la moneda única.

Sin ir más lejos, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, ya anunció: “Haremos lo que sea necesario para salvar el euro”. Sumado a esto, la justicia germana aprobó la creación de un banco que actúe como fondo de rescate y de proveedor de liquidez para los países más complicados  de la Eurozona.  Esto alivió a las entidades financieras  estadounidenses, que se sienten más confiadas para sortear los efectos colaterales de  una potencial crisis bancaria europea.

Por otra parte, los bonos del Tesoro están brindando un rendimiento en torno al 1,8% luego de que estuvieran por debajo de 1,5% en julio, principalmente por la necesidad de los inversores de hacer un “salto a la calidad” en materia de activos frente a la incertidumbre global. Hoy los inversores están con un apetito de renta variable más despierto, teniendo en cuenta el nuevo plan para darle liquidez a la economía de EE.UU.  y el mantenimiento de las tasas de interés en mínimos históricos. La premisa es que, al haber mucho dinero, el mismo estará barato y por ende el consumo debería volver reactivarse y, como consecuencia, beneficiar a los balances de las empresas.

Hay que tener en cuenta que los ahorristas se mueven a títulos de deuda estadounidense en tiempos de turbulencias, ya que son activos que presentan riesgo mínimo. Las buenas noticias para los bancos es que los rendimientos de corto plazo son representativos de la tasa pasiva a partir de la cual las instituciones financieras captan fondos, mientras que los yields de largo plazo son referentes de la tasa activa, es decir, a la que presta el banco.

Yendo a cuestiones fundamentales, las entidades financieras están sumamente baratas en función de sus fundamentales. Un ejemplo es JPMorgan, que siendo el banco con las posesiones más avaluadas del mercado. Según una lista armada por la Reserva Federal, los activos de esta banca están avaluados en 2.290 millones de dólares.

Jack Hough, columnista de MarketWatch, sostiene de manera categórica: “Las acciones de los bancos estadounidenses podrían subir un 20% más”.

Una situación similar se da en Argentina. El Grupo Financiero Galicia tiene un ratio precio/ganancias de 3,55 veces. Las instituciones financieras locales están en épocas de gran liquidez, presentando balances sólidos a pesar de la delicada coyuntura argentina.

 

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