Un proyecto para involucrarse y proteger nuestro futuro

Federico Tessore

Reportando desde Buenos Aires, Argentina.

Los derechos a la libertad y a la propiedad privada son dos pilares de las democracias modernas. Estos derechos no sólo dan tranquilidad a los individuos y a las familias, sino también son las bases para que un país pueda crecer y prosperar. Sin estos dos pilares, es muy difícil hablar de futuro y progreso.

¿Por qué un inversor pondrá dinero de su bolsillo para financiar un proyecto de inversión que genera trabajo y nuevos impuestos si no tiene la seguridad de que ese proyecto continuará siendo suyo en el futuro? Sin un mínimo incentivo para invertir, sin una mínima certidumbre respecto a lo que puede pasar en el futuro, el inversor mirará para otro lado y no terminará invirtiendo. Se irá a otro lado donde pueda encontrar mejores condiciones.

La semana pasada se conocieron dos proyectos que atacaron directamente este principio de la “propiedad privada”. El primero fue el alocado proyecto de “derribar las barreras de los countries” y el segundo fue el proyecto de ordenamiento territorial que, de ser convertido en ley por el Congreso, le conferirá al Estado atribuciones extraordinarias sobre la propiedad privada de la tierra.

El primer introducido por importantes representantes del Gobierno, aunque luego fue rápidamente desmentido. El segundo proyecto continúa su marcha. Más allá de que esta iniciativa finalmente se apruebe o no y más allá del texto final del proyecto, el solo hecho que se “discuta” la propiedad privada es una idea que ahuyenta a los inversores.

Y no tenga duda de que estas iniciativas terminarán golpeando aún más a nuestra economía, a nuestros ingresos y a nuestro futuro.

En ese contexto es que desde Inversor Global decidimos apoyar el Proyecto Argentina por la Libertad y el Progreso.

Si bien no es un proyecto directamente focalizado en el mundo de las inversiones, nuestra actividad principal en InversorGlobal, sí es un proyecto que promueve la vuelta a las libertades básicas que nuestro país supo tener en el pasado cercano. Las libertades que cualquier país necesita para progresar.

Y es un proyecto que busca detener estas limitaciones a las libertades y a la propiedad privada que se vienen dando desde hace un poco más de un año en la Argentina.

Sin las mínimas condiciones de libertad y estabilidad, no será posible una economía donde el progreso sea algo alcanzable. Sin las condiciones mínimas de libertad en el mundo de las inversiones individuales, la Argentina no podrá prosperar.

Por ello, lo invito a escuchar esta petición que fue impulsada por un grupo de lectores de la revista y apoyada desde lo logístico y operativo por InversorGlobal haciendo clic aquí.

El Proyecto Argentina por la Libertad y el Progreso es un movimiento independiente y libre de asociaciones con partidos políticos, y que promueve el fin de las restricciones que están limitando nuestras libertades y ahogando nuestra economía.

Y promueve la solución de los dos grandes problemas que tiene nuestra economía y que las limitaciones a nuestra libertad quieren tapar. Estos son:

1. La alta inflación
2. El descontrolado déficit fiscal

El proyecto promueve la firma de una petición donde se reclama a nuestros dirigentes la solución inmediata a de estos problemas y el restablecimiento de nuestras libertades en forma urgente.

En el texto de la petición podrá ver en perspectiva las libertades que fueron cortadas por el Gobierno argentino durante el último año. No sólo se trata de libertades económicas, se trata de limitaciones mucho más amplias a nuestra libertad. No sólo preocupa lo que se hizo durante el último año, sino también lo que se puede venir durante los próximos meses.

A continuación comparto con usted el texto que da comienzo a la petición:

Estimado ciudadano argentino:

Imagine que un familiar muy cercano está gravemente enfermo.

Y que existe un remedio que puede curarlo sin riesgos ni efectos secundarios.

Un remedio que es nuevo y sólo se consigue fuera del país… 

Imagine la felicidad que puede sentir al saber que la enfermedad tiene una cura. 

Ahora, imagine si luego de saber esto se entera de que traer este remedio al país es un camino lleno de obstáculos.

Y que estos obstáculos están siendo interpuestos por el Gobierno argentino, y le hacen casi imposible que usted pueda acceder al remedio en el plazo necesario.

Verá, el actual Gobierno, sin siquiera consultar al Congreso Nacional, decidió prohibir la posibilidad de comprar dólares en la Argentina.

Y si no puedo comprar dólares, ¿cómo voy a pagar la compra del remedio en el exterior?

Ahora supongamos que usted sí logra hacerse con los dólares recurriendo al mercado ilegal de cambios, lo que muchos llaman dólar “blue”.

Bueno, lamentablemente no terminan los problemas aquí…

Porque… ¿cómo hace para ingresar al país este preciado medicamento luego de las fuertísimas restricciones a las importaciones también impuestas por el Gobierno?

Nuevamente tendrá que pasar por engorrosos trámites burocráticos y depender de la buena voluntad del funcionario de turno para que autorice la operación. 

Y, tal vez, cuando finalmente pueda vencer todas estas trabas… ya sea demasiado tarde. 

Como se habrá dado cuenta, no estamos ante simples limitaciones económicas…

Nuestra libertad para acceder a servicios básicos, como la salud, está seriamente limitada. 

Hoy nuestra libertad depende de la buena voluntad de los funcionarios de turno. 

Y lo peor es que esta pesadilla, totalmente absurda, está afectando a cada vez más argentinos. No sólo en aspectos relacionados a la salud, sino también en todo lo relacionado a la vida libre que cualquiera de nosotros queremos tener en la Argentina.

Hace poco tuvo que pasar por esta pesadilla el equipo olímpico argentino. Sólo pudo ingresar al país todo el material necesario para entrenar después de ocho meses de largas suplicas y ruegos a las autoridades.

Recién el tema se destrabó cuando esta locura se convirtió en tapa de todos los medios, y gracias a la intervención del medallista olímpico Juan Curuchet, quien salió a relatar esta situación.

Puede ver la petición completa haciendo clic aquí.

El objetivo de esta organización es juntar un millón de firmas que apoyen este pedido y que de alguna manera contribuya a presionar a los funcionarios, dándoles a conocer que un grupo relevante de nuestra sociedad no está conforme con estas limitaciones y pide un cambio inmediato.

¿Esta será la solución total al problema?

Sin dudas que no. Sólo se trata de una pequeña señal para que nuestros políticos tomen un poco más de conciencia sobre las consecuencias de sus acciones. Aún cuando estos políticos sean egoístas y en definitiva les importe muy poco estas opiniones, si el proyecto realmente logra juntar un millón de firmas, tengo la sensación de que va a llamar la atención.

Me imagino a los políticos preguntándose: “¿cómo esta idea puede seducir a este gran grupo de argentinos?” y a partir de ahí intentar influir sobre las acciones de todos los políticos, sin excepción.

Repito, si bien creo que el solo hecho de firmar la petición y presentarla a los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo no va a solucionar los problemas, creo que sí es un aporte a que la realidad cambie de alguna manera.

Es un grito de oposición, un reclamo, una alerta.

En tiempos donde son muy pocos los que se animan a hablar libremente, este pequeño gesto de comunicar una simple idea puede ser muy poderoso.

Es por ello que desde InversorGlobal apoyamos esta iniciativa y es por ello que lo invitamos a escuchar el breve video de la petición y, si está de acuerdo, a firmarlo y compartirlo con la mayor cantidad posible de personas.

Luego de firmar la petición, este segundo paso de compartirlo es de fundamental importancia. Será la única forma de que esta petición sea finalmente firmada por muchas personas. No sólo es importante que la firme usted sino también que la comparta con su círculo de relaciones.

Aquellos que quieran involucrarse aún más con este proyecto pueden escribir a info@proyectoargentina.org . Todo tipo de colaboración es bienvenida, como también las opiniones, puntos de vista y experiencias que puedan compartir con los impulsores del proyecto.

Los casos concretos de limitaciones a las libertades que la petición cuenta y el escenario que es posible que se avecine en el futuro cercano son muy interesantes. No deje de ver la petición haciendo clic aquí.

Si queremos cambiar la realidad, es importante que nuestra voz se haga escuchar.

ALGUNOS PENSAMIENTOS ADICIONALES…

La semana pasada conocimos que la revista Global Finance eligió a la presidenta del Banco Central de la República Argentina como la “peor del mundo”. Según la revista, que hizo un ranking entre 50 países, los criterios a tomar ponderaban variables como el control de la inflación, metas de crecimiento económico, estabilidad de la moneda y manejo de las tasas de interés.

Bajo ese criterio, Mercedes Marcó del Pont fue la peor jefa de bancos centrales, junto a su par de Ecuador. Me pregunto cómo será llegar todos los días a la oficina, sabiendo que uno es “el peor del mundo” en su disciplina…

Lo paradójico es que el banco central se mostró “honrado” de este último puesto. Según consignó el diario El Cronista:

““En el Banco Central que conduce Mercedes Marcó del Pont señalaron que se sienten ‘honrados’ con la elección. Y lo explican de esta manera: ‘Vemos que el propio editor de la revista da cuenta de que los criterios que se toman en cuenta para el ranking ponderan en forma positiva a los banqueros centrales que se mantienen independientes de las necesidades de los gobiernos. Incluso que facilitan la apertura comercial irrestricta y las facilidades que se le otorgan al capital extranjero y en todo momento se hace elogio de ello. Para nosotros, que una elección que utiliza este criterio para ponderar en lo más alto a quienes siguen estos conceptos nos ponga en el último lugar, es sencillamente un honor’”.

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner también se mostró orgullosa de su banquera central. La semana pasada justificó esta calificación diciendo que “No permitimos abrir el mercado para el ingreso de capitales extranjeros y especulativos”, por eso el banco tenía mala nota.

Extraña esta declaración de nuestra Presidenta cuando son muy pocos los inversores globales que quieren entrar en la Argentina y cuando la mayoría de los propios inversores argentinos quieren sacar sus ahorros de su país. Y no pueden…

Pero bueno, cada uno tiene su visión sobre el mundo, sobre los “buenos”, los “malos”, lo que está bien y lo que está mal. Y eso está perfecto. Ahora, lo que no se puede discutir son las consecuencias de las acciones de cada Gobierno y cada funcionario. Y las consecuencias de las acciones de Marcó del Pont en el banco central son desastrosas.

Recuerde, tenemos una moneda, el peso argentino, que vale cada día  menos; una inflación cada vez más alta y un crecimiento cada vez menor. No sé si Marcó del Pont es la peor del mundo, pero lo que sí sé es que los inversores individuales argentinos están padeciendo, y mucho, sus acciones…

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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