Rendimiento y riesgo, inseparables a la hora de invertir

La desaceleración económica que está viviendo Estados Unidos ha alarmado a los inversores, haciéndolos tomar posiciones más conservadoras frente a otras un tanto más riesgosas. En ese sentido, se han distanciado de acciones de empresas cuyo negocio es sensible a los vaivenes macro, como las de construcción o de microprocesadores, para trasladarse a sectores que son permanentes productores de efectivo.

No obstante, nunca faltan los inversores a los que les gusta la adrenalina y que, con una visión de más largo plazo, apuestan a empresas de alto riesgo para poder alcanzar rendimientos abundantes. A esto hay que sumarle que la reticencia de gran parte del mercado a estos papeles los ha dejado en precios de liquidación. Esto abre grandes puertas para estos inversores que les gusta el riesgo y, por qué no, también la especulación.

En un artículo de SmartMoney, el columnista Jack Hough aporta algunos datos para ilustrar este tema. En primer lugar, menciona que en el índice S&P 500 las acciones de empresas de consumo básico están un 17% más caras a comparación de los papeles de firmas de consumo discrecional en relación a sus proyecciones de ganancias para 2012.

Por su parte, las acciones de servicios, cuyas ganancias son constantes por la demanda de la población por electricidad, están 37% más caras que las de energía en relación a sus proyecciones de ganancias para 2012. Las utilidades de las segundas son influenciadas por los movimientos de precio del petróleo y el gas natural.

Frente a esto, un estratega de JP Morgan sostiene que “las acciones con precios volátiles nunca han estado tan baratas como ahora en relación al mercado de los últimos 25 años”.

El beta, espejo de la volatilidad

Una medida para analizar la volatilidad de una acción es su beta, es decir, ya que mientras más alto sea éste, más fluctuante es el papel. Si una empresa tiene un beta alto, significa que tiende a exceder las tendencias del mercado, por lo que si éste sube la firma lo hará en mayor medida pero si baja, caerá a mayor escala. Una compañía con beta bajo es lo opuesto, es decir, con menores oscilaciones respecto del índice de referencia.

En ese sentido, Hough menciona que empresas que han sido poco volátiles en los últimos cinco años se venden con un ratio precio ganancias de 15,6 veces respecto a las ganancias estimadas para 2012, mientras que las más fluctuantes se venden a uno de 13,1 veces contra las ganancias proyectadas para este año. De esta forma, usted puede acceder a acciones riesgosas a un descuento de 16%. No obstante, debe estar preparado, ya que los riesgos de recesión afectarían directamente el balance y acrecentaría la volatilidad del papel.

Papeles para posicionarse

Viendo este escenario, los analistas de Wall Street siempre dan su veredicto porque, a fin de cuenta, todos los contextos, incluso los recesivos, son grandes oportunidades para algunas empresas. No obstante, en este caso arrojan algunos consejos para tomar algunas posiciones de riesgo, ya que podrían ser afectadas por un contexto recesivo. Sin embargo, si la desaceleración no avanza, podrían ser grandes alternativas.

Joy Global es una compañía que produce equipamiento para minería, con proyecciones crecimiento en sus ingresos de 26% y un 23% de suba en sus ganancias. Lo atractivo de esta compañía es que actualmente cotiza con un ratio precio-ganancias inferior a 8 veces, lo que sugiere que estaría barata. No obstante, un contexto recesivo no sería bueno para la firma, ya que minería es un sector que es injerido a gran escala por una desaceleración económica.

Desde Fidelity recomiendan mantener Joy Global y Caterpillar, otra empresa que cotiza muy por debajo de sus ganancias, con un ratio de 9 veces.

Otras compañías que están en esta situación son las de automóviles, semiconductores, constructoras y energéticas. En ese sentido, desde JP Morgan recomiendan Ford, Analog Devices, Lennar y ConocoPhillips.

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