Por qué invertir en bonos

Un refugio seguro para su dinero

Acciones y bonos son los instrumentos más comunes para aquellos que recién entran al mundo de las inversiones. En esencia, la diferencia se puede resumir diciendo que mientras los bonos son deudas, las acciones son una pertenencia, una propiedad.

Esta diferencia nos lleva a la primera ventaja principal que tienen los bonos: en general, invertir en deuda es más seguro que invertir en el patrimonio de una empresa. La razón de esto es que si una firma va a la quiebra, los tenedores de deuda están por delante de los accionistas a la hora de ser pagados. En los peor escenarios, tales como las quiebras, los acreedores (tenedores de deuda) en general tienen al menos una parte de su dinero de vuelta, mientras que los accionistas suelen perder toda su inversión. No obstante, en el caso de los bonos soberanos, un inversor está expuesto al default del país emisor, por lo que es importante mirar la calificación crediticia del mismo. Por ejemplo, un bono de Grecia actualmente tiene calificación “basura”, es decir, son bonos que tienen ínfimas posibilidades de pagar.

Mayor predictibilidad

Si miramos la historia, las acciones siempre han superado  los rendimientos de los bonos en el largo plazo. Sin embargo, los bonos superan a las acciones en determinados momentos del ciclo económico. No es raro que las acciones bajen un 10%, o más, en un año, por eso, si además de acciones, en su cartera hay bonos, éstos lo ayudarán a suavizar los baches cuando vengan las recesiones.

Lo cierto es que siempre hay situaciones en las que necesitamos la seguridad y la previsibilidad de contar con un determinado monto de dinero. A diferencia de lo que ocurre con las acciones, si uno es propietario de bonos, puede predecir con un alto grado de certeza la cantidad de ingresos que tendrá en el momento de salir de la inversión, aunque antes deberá que traer a valor presente los flujos futuros de fondos que dé el bono.

Mejor que el banco

A veces, los bonos son la única opción decente. Los ratios de interés de éstos suelen ser mayores que las tasas pagadas por los bancos en cuentas de ahorro o plazos fijos. En consecuencia, si usted está ahorrando y no necesita el dinero en el corto plazo, los bonos le darán un rendimiento relativamente mejor sin exponerlo a un riesgo demasiado alto.

¿Cuánto de su cartera debe usted pone en bonos?

Realmente no hay una respuesta fácil a tal pregunta. Existe una vieja regla que dice que los inversionistas deben restarle su edad  a 100. La cifra resultante indica el porcentaje de los activos de una persona que debe invertir en acciones y el resto debe repartirlos entre bonos y efectivo. De acuerdo con esta regla, un inversionista de  20 años de edad, debe tener el 80% en acciones y 20% en efectivo y bonos, mientras que alguien que tiene 65 años deben tener el 35% de sus activos en acciones y 65% ​​en bonos y efectivo.

De todas maneras, ésta no es más que una regla que, lógicamente, puede fallar. Por eso, puede resultar más conveniente utilizar su propio conocimiento para saber cómo invertir sus ahorros.

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