Pasando revista al mercado de capitales argentino

Los caminos para el inversor argentino se angostan cada día más.

Por un lado, los controles sobre el mercado cambiario han hecho mella sobre uno de los principales canales de ahorro como es la compra de moneda extranjera para atesorar, más precisamente dólares.

Por el otro lado, intentar abrir una cuenta en un bróker del exterior también se ha convertido en un proceso difícil por las dificultades existentes de transferir el dinero fuera del país, aún cuando este dinero cumpla con todos los requisitos de la ley.

Finalmente, los plazos fijos se siguen presentando como una alternativa con un riesgo relativamente bajo, pero cuyo rendimiento no es ni siquiera la mitad de la inflación que padecemos anualmente desde hace ya casi un lustro.

Todos los cañones apuntan a pensar que el mercado de capitales argentino se encontraría en una oportunidad única para poder captar este ahorro excedente que no tiene destino cierto. ¿Qué podemos encontrar en Bolsa?

En instrumentos con escaso riesgo tenemos los denominados de renta fija distintos a los títulos públicos. Por ejemplo, encontramos las cauciones bursátiles, que no son ni más ni menos que el “plazo fijo de la Bolsa”, donde un inversor puede colocar dinero por 7 o más días, con una tasa de interés promedio cercana al 13,5%.

También está al alcance de la mano un producto atractivo y que tiene riesgos acotados como son los cheques de pago diferido. Aquí hay dos categorías: los cheques garantizados, con un aval de una Sociedad de garantía recíproca, que otorgan un rendimiento de 2% o 3% más que un tradicional plazo fijo; o los cheques de pago diferido patrocinados, que no cuentan con dichos avales o garantías, y que otorgan un rendimiento superior, pero con un mayor riesgo a tomar.

El fideicomiso financiero es uno de los instrumentos de renta fija más dinámico del mercado, con licitaciones casi diarias. De acuerdo a lo evidenciado en estas últimas semanas, las tasas de interés que pagan dichas opciones han venido subido paulatinamente.

Por ejemplo, el fideicomiso Megabono Serie 89 que finalizó esta semana, cortó a una tasa de interés de 16,85% para su bono senior, el cual tiene una duration de 4,7 meses. Para los bonos subordinados, el rendimiento es mayor.

En términos de los títulos públicos, existe una alta oferta, tanto en moneda como en plazo. Sin embargo, todos tienen el mismo denominador común: el riesgo.

Para los bonos soberanos nacionales, el riesgo se asemeja no con la capacidad de pago hasta el momento, sino con la voluntad de pago (esto es si el Gobierno está dispuesto a respetar las condiciones de emisión de los bonos o recurrirá a alterar alguna cláusula, como ya lo ha hecho con la inflación y los bonos que ajustan por CER).

Para en el caso de los bonos provinciales, la “capacidad de pago” es lo que más pesa. Muchas provincias están en una situación de déficit fiscal, agregando más incertidumbre a la que ya estamos acostumbrados.

En las últimas semanas han tomado protagonismo las emisiones denominadas “dólar link”. Los bonos con esta cláusula no sólo pagan la tasa de interés estipulada, sino también la depreciación acumulada del peso contra el dólar oficial. Un esquema interesante para tratar de ganarle, al menos, a la inflación.

Tomando mayores riesgos, nos movemos hacia la renta variable. Acá encontramos tres variantes:

1- Acciones locales de empresas argentinas
2- Acciones locales de empresas internacionales
3- Cedears

En líneas generales, el primer grupo de acciones encuentra valuaciones muy “baratas” de acuerdo a sus balances y sus múltiplos. Sin embargo, son presas de la inestabilidad local, la incertidumbre y la sensación de cambios de reglas de juego permanente.

El segundo grupo está alineado con empresas que dependen más del contexto global, poco influenciadas por la economía argentina, y con una liquidez más que apropiada.

Finalmente, los Cedears tienen el atractivo de exponer al inversor a empresas globales, aunque sufren de la falta de liquidez y la posibilidad de cambios de reglas regulatorias (por ejemplo la Resolución Nº 608 de la CNV).

También se pueden hacer estrategias con las opciones financieras, un derivado extremadamente volátil, pero que puede utilizarse con fines protectivos.

Lo interesante es que con estas alternativas no sólo se le puede ganar a la inflación, sino que, también, puede capitalizar su patrimonio al mismo tiempo. Desde InversorGlobal lo hemos logrado, ayudando a miles de suscriptores, a través de nuestro servicio de recomendaciones locales llamado Crisis & Oportunidad.

Dicho newsletter no sólo presenta la explicación de las estrategias en un lenguaje simple de entender, sino que también le ahorra al inversor la difícil tarea de escoger el mejor activo dentro de cada categoría para obtener el más elevado rendimiento.

Y, adicionalmente, también accederás a oportunidades de inversión no tradicionales, ajenas a los mercados de capitales.

¡Es una opción que no puedes dejar pasar!

Buen fin de semana,

Diego.

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