Nubes negras sobre la economía global

A esta altura ya son pocos los que no saben quién es Nouriel Roubini. Apodado Dr. Doom, se ganó su apelativo tras predecir insistentemente –y con éxito- la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, que desde hace más de cuatro años azota los mercados globales.

Y hoy, su análisis pesimista se mantiene. Al hablar sobre la macroeconomía de Estados Unidos, Roubini se burla un poco de la mirada optimista de aquellos que, hace tres años, decían que la primera economía del mundo se encontraba a las puertas de una recuperación sólida y autosostenible, lista para dar un impulso al tan esperado crecimiento.

“Esta visión resultó errada”, dice tajante el economista en La utopía de la recuperación estadounidense, un artículo suyo publicado por Project-Syndicate hace un par de semanas:

“El arduo proceso de desapalancamiento de los balances (producto del excesivo endeudamiento privado y su posterior traslado al sector público) implica que, en el mejor de los casos, la senda de recuperación discurrirá muchos años por debajo de la línea de tendencia.

“Incluso para este año, la opinión consensuada se equivocó al esperar un retorno a un crecimiento anual del PIB superior al 3% (por encima de la línea de tendencia). Por el contrario, en el primer semestre, la tasa de crecimiento parece encaminada a andar cerca del 1,5% en el mejor de los casos; peor incluso que el lastimoso 1,7% de 2011. Y después de equivocarse con el pronóstico para la primera mitad de 2012, todavía muchos repiten el cuentito de que una combinación de abaratamiento del petróleo, incremento de las ventas de automóviles, revalorización de las propiedades y resurgimiento de la industria fabril estadounidense impulsará el crecimiento en la segunda mitad del año y lo elevará por encima del potencial en 2013.

“Pero la realidad es todo lo contrario: hay diversas razones por las que en la segunda mitad de 2012 el crecimiento seguirá desacelerándose y en 2013 se reducirá todavía más, casi hasta llegar al punto muerto. La primera es que el crecimiento del segundo trimestre fue inferior al mediocre 1,8% registrado entre enero y marzo, ya que la creación de empleos (a un promedio de 70.000 por mes) cayó abruptamente”.

Roubini es lapidario. Pronostica un “punto muerto” para la economía de Estados Unidos en 2013, cuando la mayoría apuesta a una recuperación que tire del carro de la economía global, una labor que en los años de crisis fue dejada casi en exclusividad a China.

Sin embargo, para este año la economía asiática crecería, según el equipo deresearch de Citigroup, a una tasa de 7,8%, lo que es 1,4 puntos menos que en 2011.

Esto, para muchos, es un hard landing de la economía China.

La segunda razón para el pesimismo, dice Roubini, es que la economía estadounidense se podría estar acercando a lo que llama un “abismo fiscal”, debido a una serie de alzas tributarias y reducciones en el gasto público, razones que podrían deprimir el crecimiento durante la segunda mitad de 2012.

Todo esto, además de otros temas, como la incertidumbre que siempre genera la carrera presidencial en Estados Unidos en un año electoral; lo que haga o no la Reserva Federal con la política monetaria; la posibilidad de un nuevo debate en torno al límite de deuda en el Congreso; un posible encarecimiento de los precios del petróleo… en fin; una serie de razones que no harán otra cosa que generar cautela –tanto en las empresas como las familias- a la hora de analizar sus niveles de gasto.

Este cóctel podría añadir un par de hielos extra a una economía ya enfriada, que en este escenario, dice, podría alcanzar un triste crecimiento de apenas 1% y donde un nuevo programa de estímulo por parte de la Reserva Federal “no servirá de nada”:

“Las tasas de interés a largo plazo ya están en niveles muy bajos, y bajarlas más no estimulará el gasto. De hecho, el canal crediticio está congelado y la velocidad de circulación monetaria colapsó, porque los aumentos de la base monetaria se están acumulando en los bancos en la forma de excedentes de reservas. 

“Lo más probable es que el lastre derivado de una reducción del crecimiento supere la fuerza ascendente que la mayor flexibilización cuantitativa puede ejercer sobre el valor de las acciones; sobre todo si se tiene en cuenta que las cotizaciones hoy no están tan deprimidas como lo estaban en 2009 o 2010.

“Puede incluso ocurrir que sea justamente una corrección importante de las cotizaciones la fuerza que en 2013 empuje la economía estadounidense directamente a la contracción. Y si Estados Unidos (que es todavía la mayor economía del mundo) empieza a estornudar otra vez, el resto del planeta (con su inmunidad debilitada por los malestares de Europa y la desaceleración de los países emergentes) se pescará una neumonía.”

Para variar, malas noticias salen de la usina de Dr. Doom.

A pesar de esto, les deseo una buena semana.

Felipe.

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