Los clonadores que amenazan a Silicon Valley

Nicolás Billia

Actualmente vivimos en una época donde las empresas tecnológicas se vienen llevando todos los laureles por parte del mercado. Desde Apple y su monstruosa capitalización bursátil hasta la tan esperada salida a Bolsa de Facebook, las empresas de este sector copan los titulares de los medios financieros globales.

Sin ir más lejos, en marzo de este año el Nasdaq, el índice tecnológico, superó la barrera de los 3 mil puntos, una clara señal del boom (¿o burbuja?) que se está viviendo en el campo de la tecnología.

En ese sentido es que le contaremos la historia de tres hermanos que en los últimos años vienen en cierta manera revolucionando el mercado tecnológico en Europa, aunque su énfasis principal se basa en Alemania, de donde son nativos.

Los Samwer son un trío que ya de chicos soñaba con hacer grandes cosas. Alexander (1975), Oliver (1973) y Marc (1970), ya a la edad de 12, 14 y 16 habían arrancado con sus ambiciones de grandeza. Nacidos y criados en Colonia, siempre estuvieron en sintonía a la hora de pensar en los negocios. Proveniente de una familia rica compuesta por un antiguo linaje de abogados, su padre era considerado uno de los abogados más famosos de Colonia. Su bisabuelo fue un ciudadano de honor y fundador de una reconocida compañía de seguros alemana, Gotha.

La formación

En lo que hace al crecimiento educacional de cada uno, Marc se graduó en Lenguas Antiguas para luego estudiar Abogacía en la Universidad de Colonia. Por su parte, Alexander hizo lo propio también en Lenguas Antiguas, aunque después continuó con Economía y Política en Oxford y luego realizó un MBA en Harvard. Por último, Oliver fue el que tuvo más acercamiento en primera instancia al mundo empresarial. Tras obtener su título en Lenguas Antiguas al igual que sus hermanos, estudió Administración de Empresas.

En 1998, junto a un compañero, Oliver escribió una tesina llamada “Los start ups estadounidenses más exitosos. Lecciones para emprendedores”, que fue supervisada y aprobada por Horst Albach, miembro del directorio del Ministerio Federal de Economía en Alemania. La investigación había sido hecha por un profesor suyo en la universidad y consistió en un trabajo que duró tres meses en los que Oliver entrevistó diariamente a tres hombres distintos de Sillicon Valley y Boston.

El comienzo de la imitación

Los hermanos alemanes no empezaron en una cochera como los fundadores de Google o Amazon, aunque no hay ninguna duda de que sus primeros movimientos los hicieron bajo condiciones sumamente económicas. Luego de terminar sus respectivos estudios, los tres rechazaron decenas de trabajos en Alemania para mudarse a California y poder estar en el centro de la movida tecnológica de ese momento. Vale recordar que cuando fueron, en 1998, el Nasdaq se acercaba al pico de la burbuja puntocom.

“1998 fue una cosa impresionante, todo era popular y posible: Estados Unidos era lo mejor”, le dijo Oliver aBusiness Week en una nota. Los hermanos Samwer estudiaron de qué forma las personas de Sillicon Valley obtenían sus ideas, juntaban dinero, empezaban sus negocios y los hacían crecer.

Luego de un par de meses, el trío vio una posibilidad de negocio que podría traerle millones: empezar una compañía de comercio electrónico en Alemania, donde había pocas compañías de Internet y poco capital de riesgo, pero muchos usuarios con dinero excedente para gastar. En ese sentido, su primer proyecto fue llevar a cabo un clon de la empresa estadounidense eBay. “Es un gran mercado, donde uno gana una comisión y pensamos que es algo que a los alemanes les va a gustar”, sostenía Oliver.

La vuelta a Alemania

Luego del surgimiento de esta idea, los Samwer volvieron a Alemania, donde crearon el clon de eBay, el primer proyecto de tres hombres que hoy son considerados “entre los emprendedores europeos más exitosos del mercado digital” por la revista Wired. En 1999 crearon Alando, el clon de la compañía de comercio electrónico estadounidense, que seis meses después fue vendido a la misma eBay en US$ 43 millones. Desde ese  entonces han creado proyectos que han dejado en ridículo a varias compañías de Wall Street, clonándolas y haciéndolas conocidas a nivel internacional.

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