Las energéticas argentinas al borde del abismo

Los papeles de empresas energéticas argentinas se han desmejorado considerablemente en los últimos meses según se pudo ver en los balances correspondientes al segundo trimestre de 2012.

Edenor (EDN), la empresa distribuidora de electricidad más importante en cuanto a la base de usuarios activos, fue la que mayores pasivos tuvo en el primer semestre del año, con un rojo de 348,60 millones de pesos.

Lo preocupante para la empresa manejada por Pampa Energía (PAM) es que su situación se ha desmejorado significativamente de un trimestre al otro, ya que entre enero y marzo sus pérdidas alcanzaron los 89,40 millones de pesos mientras que entre abril y junio fue de 259,20 millones.

Si bien se trata de una tendencia negativa que en el último tiempo se ha convertido en una gran bola de nieve, el último trimestre fue bisagra debido al incremento de los costos internos, la depreciación del peso contra el dólar (que influye negativamente en su deuda en moneda extranjera) y la profundización de la escasez de caja para afrontar sus obligaciones, situación que la dejó a un paso del default.

El resultado negativo semestral adquiere aún más relevancia cuando se lo confronta con su patrimonio neto de 1.131,8 millones de pesos, lo que implica un pasivo de 30,80%.

Sin embargo, Edenor no es la única firma que ha sido afectara por esta coyuntura. Otras empresas vertebrales del rubro de servicios públicos privatizados en el país, como Edesur o Metrogas, también sufren las consecuencias de las prácticas erróneas de la actual administración. Edesur perdió 279,50 millones en el primer semestre contra los 164,60 millones que perdió en igual período de 2011, mientras que Metrogas mostró un rojo 55 millones, lo que implica un incremento del 210% en forma interanual.

Gran parte del problema ha surgido de los golpes que recibió el sector energético argentino a partir de las políticas económicas aplicadas por el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner: tarifas congeladas desde la crisis de la convertibilidad en 2002 y una inflación creciente que ronda el 25% anual en los últimos cuatro años.

Un potencial colapso del sector energético abre el dilema sobre si las compañías pasarán o no a manos del Estado Nacional debido al estrangulamiento financiero que están atravesando la gran mayoría de ellas. Todo dependerá de las medidas de política económica que se apliquen, como es la de habilitar un ajuste escalonado de tarifas para volver a nivelar la ecuación del negocio.

Según la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), el consumo de electricidad creció un 8,10% interanual en la Argentina, lo que implica buenas noticias para el sector.

No obstante, a menos que lleguen buenas señales provenientes de los precios, estas empresas se encaminarían a una inminente nacionalización masiva en el corto plazo, lo que las torna en acciones con demasiado riesgo.

Fuente: Sala de Inversión

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