¿Es momento de comprar acciones energéticas argentinas?

Era algo que ciertamente se veía venir. La situación del sector energético argentino pende de un hilo y un cambio de timón es necesario para, al menos, evitar el colapso total. La gran incógnita es si los cambios que vendrán serán favorables para las empresas cotizantes y, en definitiva, para los inversores.

El deterioro de las empresas energéticas en Argentina se ha venido profundizando a un ritmo alarmante durante los últimos meses, situación que se vio claramente reflejada en los balances trimestrales que presentaron algunas firmas.

Sin ir más lejos, la distribuidora de energía eléctrica más emblemática que cotiza en la Bolsa porteña, Edenor, casi que triplicó la pérdida registrada en el segundo trimestre del año respecto al período enero-marzo.

Un dato que no deja de preocupar es que la pérdida acumulada en el primer semestre del año totaliza AR$ 348,6 millones, equivalente a casi un 30% del patrimonio neto de la firma.

Si uno hace memoria, Edenor también enfrentó graves problemas financieros. Hace tan sólo dos meses, la empresa aseguró que se estaba quedando sin disponibilidades líquidas para afrontar los vencimientos de la deuda, situación que había disparado las especulaciones de default sobre sus bonos.

Precisamente si de los bonos corporativos de Edenor hablamos, los mismos reflejan el alto riesgo de invertir en la empresa. En el mercado secundario cotizan dos Obligaciones Negociables en dólares con vencimiento en 2017 y en 2022, las cuales presentan rendimientos de 39% y 42,5% respectivamente.

Sin embargo, no sólo la deuda de Edenor refleja un elevado nivel de riesgo. Sin ir más lejos, las Obligaciones Negociables 2016 de Transener, principal transportadora de energía eléctrica de Argentina, presentan un rendimiento de 41,1%

La política de congelamiento de tarifas de servicios públicos y el permanente incremento de los costos ha erosionado los márgenes de las compañías del sector, poniendo a sus negocios en una situación inviable en el mediano plazo y elevando la especulación de una nacionalización masiva de las firmas energéticas por parte del Gobierno Nacional.

Esta situación de fragilidad queda reflejada en la evolución de las acciones del sector. En lo que va del año, Edenor baja un 43,3% mientras que Transener retrocede 40%.

El viernes el Gobierno anunció un esquema denominado “cost plus” para las empresas del sector. Se trata de fijar un esquema de rentabilidad para cada firma en función de su estructura de costos.

De todos modos, no hay detalles al respecto.

El mercado reaccionó positivamente a la noticia el día lunes, aunque debe primar la cautela. ¿Es realmente saludable una mayor intervención estatal para garantizar el negocio de las empresas o solamente se trata del primer paso para avanzar en un esquema de intervención total?

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