El secreto para endeudarse y no devolver el dinero

Federico Tessore

Reportando desde Buenos Aires, Argentina.

La presidenta del Banco Central Argentino, Mercedes Marcó del Pont, es una persona audaz.

Unos meses atrás fue contundente cuando afirmó que la “emisión monetaria no generaba inflación”. Pero lo concreto es que sus palabras son débiles si la comparamos con sus acciones.

Ella, seguramente ayudada por sus compañeros del Gobierno nacional, “inventó” una fórmula para que el Gobierno se pueda endeudar con el banco central a un costo muy conveniente. Pero lo mejor es que se trata de una deuda que no es necesaria devolver…

¿Cómo es eso?

Simple. Gracias a la ley que aprobó el Congreso unos pocos meses atrás, el límite para que el banco central transfiera pesos al Gobierno a cambio de deuda  es cada vez más alto. Esto provocó la siguiente situación que bien explica el diario La Nación:

“Con el gasto público creciendo a un ritmo del orden del 30% anual, el Tesoro no está escatimando fuentes de recursos. En julio, de hecho, el Banco Central (BCRA) contribuyó a financiar el gasto adelantándole $ 10.550 millones, esto es más de lo que le había dado en todo el primer semestre del año.

“Según los últimos datos disponibles en el BCRA, el stock de adelantos transitorios al gobierno nacional creció el mes pasado a $ 84.530 millones.

“De no haber sido por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que el Gobierno consiguió en marzo pasado, el Tesoro ya se habría incluso excedido en la cantidad de pesos que puede tomar del Central en todo 2012. De acuerdo con los nuevos límites, no obstante, el Gobierno todavía podría hacerse en lo que queda del año de unos $ 40.000 millones.”

La lógica es fácil. El banco central le transfiere pesos al Gobierno para financiar los gastos excedentes. Y este último le da al banco un “papel” que dice que algún día el Gobierno le devolverá este dinero a la entidad financiera.

El tema es que en realidad el Gobierno entrega este “papel” por un tema de formalidad, porque todos saben que el Gobierno nunca devolverá ese dinero. Tanto es así que estos “papeles”, que emite el Gobierno a cambio de los pesos, no tienen cotización pública. Es decir, no son bonos que, por lo menos, se pueden vender en la Bolsa, sino que son simples pagarés sin posibilidad de venderse públicamente…
Pero esta novedosa “técnica” para financiarse gratis tiene algunas consecuencias. Por ejemplo, si nos tomamos el trabajo de contabilizar correctamente el activo del banco central nos damos cuenta que no es suficiente para pagar sus pasivos.

Llegamos a esta conclusión luego de registrar estos “papeles” que le da el Gobierno al banco central al valor del mercado, es decir: AR$ 0.

Pero vamos a los números concretos:

El banco central declaró un activo de AR$ 481.545 millones a fin de junio de este año. Ahora, como explicábamos recién, una parte de éste está compuesto por deuda incobrable. Ésta representa AR$ 126.314 millones del activo del banco central.

Pero la realidad es que estos “papeles”, como dijimos, tienen un valor de mercado de AR$ 0, por lo tanto, el activo del banco central queda reducido a AR$ 355.231 millones.

Por el otro lado, el pasivo que declaró el banco central fue de AR$ 435.802. Éste está compuesto por los billetes que hay en circulación, encajes en bancos y otros rubros que implican deuda del banco al público o empresas.

Resumiendo, si el activo real del banco central es de AR$ 355.231 millones y el pasivo es igual a AR$ 435.802, esto quiere decir que éste tiene un patrimonio negativo de AR$ 80.571 millones.

Salvo que alguien ponga el dinero que falta, esto quiere decir que el banco central está patrimonialmente quebrado.

Entonces, sabiendo que el Gobierno no le va a devolver el dinero nunca al banco central, ¿cuál es el significado real de un banco patrimonialmente quebrado?
Aquellos que defienden esta política llevada adelante, que está destruyendo a la entidad financiera,  se justifican diciendo: “¿por qué te preocupas si en realidad esta deuda no se tiene que devolver?”.

Bueno, esto puede ser cierto, pero esta estrategia genera tres efectos “colaterales”:

El primero es práctico, las reservas netas pasaron de respaldar el 70% de los pasivos monetarios en 2009 a hacerlo en un 40% en la actualidad. Esto implica que si alguna vez los argentinos quieren cambiar sus pesos por dólares van a estar cada vez más complicados. Y esta relación se dificulta día a día. Por ello la presión sobre el tipo de cambio por parte del Gobierno en la Argentina es tan fuerte. Los gobernantes se empeñan en mantener el dólar a AR$ 4,60, cuando el mercado está indicando que, por lo menos, el billete verde debería estar por arriba de AR$ 6.

El segundo efecto de esta política es la inflación. La ecuación es simple: como cada vez hay más pesos, éstos valen cada vez menos. Por lo tanto, los productos y los servicios cuestan cada vez más.

Y eso se complicará más a medida que nuestra economía deje de crecer. Porque en el pasado una buena parte de estos pesos “nuevos” estaban destinados a soportar el crecimiento que experimentaba nuestra economía. La economía crecía, por lo tanto, había más productos y servicios que necesitaban de esos “nuevos” pesos y  esto permitía que la emisión no se tradujera necesariamente en inflación.

Pero hoy, con una economía detenida que no crece más, va a ser difícil que el crecimiento, del 40% anual, de los pesos en circulación no genere aún más inflación.

Si no mire el siguiente cuadro:

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Los números son claros. En un año crecieron en un 40% los pesos en circulación. La inflación del último año fue de “sólo” el 25%, entonces, ¿cuánto le parece que va a ser la inflación de los próximos doce meses si esta política continúa y nuestra economía deja de crecer?

Pero hay un tercer efecto muy grave como consecuencia de esta estrategia adoptada por el Gobierno y el banco central. A diferencia de los otros dos, éste puede ser un poco más discutible, pero hasta puede llegar a ser más importante que los efectos anteriormente descriptos. Se trata de la confianza. El valor del peso se sustenta en un banco central potente, creíble y sólido. Ahora, conociendo estos números, ¿usted creería en este banco central que está prácticamente quebrado?

El siguiente párrafo escrito por el economista Roberto Cachanosky en el sitio Economía para todos es elocuente sobre las consecuencias de esta política:

“Al 29 de junio el BCRA declaraba tener U$S 46.348 millones. No voy a entrar en el debate de cuántas de esas reservas son propias y cuántas tienen deudas como contrapartida. Es decir, no voy a debatir si los U$S 46.348 millones son ciertos.

“El dato relevante es que con esas reservas, aún siendo truchas, el Central tiene que respaldar todos los pesos en circulación, los encajes bancarios y la tonelada de Letras, Bonos y pases que emitió (deuda de muy corto plazo). La suma de esos tres elementos se conoce como base monetaria amplia, es decir, el mismo concepto de base monetaria amplia que en los 80.

“Si uno divide la base monetaria amplia por las reservas declaradas por el BCRA, la relación indica que por cada dólar de reserva (aún truchas) el Central tiene $ 7,97 de pasivo en base monetaria amplia. En enero de 2010, cuando asumió Marcó del Pont, esa relación daba $ 4,29 por cada dólar de reserva.”

Por supuesto que esto no quiere decir que el dólar tenga que terminar valiendo AR$ 8 como sugiere este cálculo. Ya que el factor confianza empieza a jugar y si éste o algún otro Gobierno generan más confianza, la devaluación se podría parar.

Aunque no dude en que éstos son los números que provocan presión sobre el peso argentino. No es el “fanatismo irracional” de los argentinos por el dólar, como explicó un funcionario de turno unos meses atrás, lo que explica la corrida hacia el dólar. Es la irresponsabilidad de un Gobierno y los números objetivos de los resultados de esta conducta.

En este escenario creo que está claro por qué no es una muy buena idea quedarse con los pesos en el bolsillo…

Y es por eso que al inicio de la nota decíamos que está técnica, de tomar deuda sin tener que devolverla, puede ser muy buena para el Gobierno. Pero tarde o temprano alguien va a devolver ese dinero y esa persona puede ser usted si no se protege de la destrucción del peso argentino.

Y como no puede comprar dólares con los pesos que logra guardar, lo único que me queda es recomendarle que se suscriba a Crisis & Oportunidad para conocer cómo protegerse de esta situación que se va a complicar cada día más.

Aunque es difícil y hay que navegar contra la corriente, hay formas de desprenderse de los pesos sin que esto implique únicamente consumir más.

Le deseo un excelente fin de semana largo,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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