El mundo sigue sin entender a la Argentina

Todos los años, desde 1994, la revista Global Finance publica un ranking sobre la evaluación del desempeño de los presidentes de los bancos centrales de los 50 países más importantes del mundo. 

En dicho ranking se evalúa cómo el funcionario y la entidad que presiden han manejado ciertas áreas económicas importantes como es el control de la inflación, las metas de crecimiento económico, la estabilidad cambiaria y el manejo de la tasa de interés de referencia, entre otras cosas.

De acuerdo a la publicación de este año, relevada en el día de ayer, nuevamente la Argentina no ha salido parada de la mejor manera. Entre los 50 países relevados, solamente el presidente del Banco Central de Ecuador y la presidenta del Banco Central de la República Argentina han obtenido la peor calificación posible, denominada bajo la letra D.

No se trata de un nuevo ataque a la Argentina por la aplicación de sus políticas heterodoxas ni mucho menos. Sin ir más lejos, entre los pares de la región, los presidentes de los respectivos bancos de Brasil y Perú han obtenido la calificación B, mientras que los de México y Chile han sido mencionados con un B+.

Tampoco se trata de una cuestión de favorecer a los presidentes de los bancos centrales de las economías desarrolladas ni de aquellas economías más abiertas económicamente. Revisando los premios, Ben Bernanke sólo fue calificado con una B, mientras que su par del banco Central Europeo, Mario Draghi, obtuvo un puntaje aun más bajo: B-.

Es evidente que poniendo la calificación en perspectiva, la actual administración gobernante en Argentina ha hecho muy poco para mantener la inflación bajo control, la estabilidad monetaria y, sobre todo, la emisión monetaria.

Seguramente estaremos nuevamente ante una negación del Gobierno ante toda queja recibida desde el exterior, argumentando que se tratan de instituciones o medios que defienden el modelo neoliberal que imperó en la década de los ’90.

No se trata de negar permanentemente la realidad. El modelo comete actos que comprometen el futuro próximo, con consecuencia en el presente que ya estamos viviendo.

Las críticas constructivas deben ser siempre bienvenidas ya que los errores se pueden corregir y el modelo hacer más perfectible. Pero mientras la ceguera y la sordera continúen, Argentina quedará cada vez más aislada y el inversor estará más profundamente desprotegido para cuidar los ahorros que tanto les ha costado conseguir.

Deja tu respuesta