Dime cómo inviertes y te diré quién eres

Mariano Pantanetti

Cuando Alicia (de El País de las Maravillas) se encuentra con el gato, le dice: “¿Me podrías indicar  hacia dónde tengo que ir desde aquí?”. “Eso depende a dónde quieras llegar”, responde el gato.

Este pequeño diálogo nos ayuda a ilustrar una idea que a menudo vemos en quienes comienzan (y no tanto) a planear sus inversiones. Tienen el deseo de hacer algo con sus ahorros, comenzar a invertirlos. Han estudiado algo, han realizado un curso, se han asesorado; pero no tienen claro qué es lo que buscan lograr.

Si a esto le agregamos un cierto sentido de urgencia (“no sé lo que quiero, pero lo quiero ya”, cantaba Luca Prodan, de Sumo) generalmente obtenemos un cóctel explosivo. Esto, porque si no sabemos hacia dónde vamos, puede que vayamos a un lugar equivocado, y si lo hacemos de forma urgente, si nos equivocamos tenemos menos tiempo de corregir la mala maniobra.

Los objetivos

La característica principal de los objetivos es que su definición debe ser muy clara. Para ello es necesario enunciar tres conceptos centrales: Intención, medida y plazo.

Intención: ¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero? Medida: ¿Cuánto? Plazo: ¿Cuándo? Por ejemplo: Intención:Conservar el capital en moneda dura. Medida: Igualar la inflación. Plazo: 10 años.

Mi objetivo es conservar mi capital en dólares, igualando la inflación anual durante los próximos 10 años.

Este enunciado, si bien puede parecer simple o incluso obvio, es el primer paso para luego armar una estrategia de inversiones, ya que respecto del enunciado objetivo y en términos de éste es que surgen las herramientas para llevarlo a cabo.

Siguiendo con el mismo ejemplo, parece incorrecto operar opciones en esta cartera por un 100% del capital ya que estaríamos sobreexponiendo el riesgo de la misma en función del objetivo descripto.

Objetivos generales

Si bien existen tantos objetivos y perfiles de inversor como personas, en general sí es posible encuadrar a la mayoría de los inversores dentro de tres categorías de objetivos: los que quieren conservar el capital, los que quieren apreciar el capital y los que buscan renta corriente.

Respecto de conservar el capital, nos referimos al objetivo de mantener el poder de compra de una masa de dinero X a lo largo del tiempo. Es decir, que nuestro poder de compra no se vea afectado por la inflación. Generalmente, quienes buscan conservar el capital poseen una masa de dinero que han recibido o sabido crear y desean mantener este monto como resguardo.

Apreciar el capital se relaciona con el objetivo de hacer crecer el volumen actual a una tasa, como mínimo, superior a la de la inflación. En general nos referimos a un inversor activo o pasivo (en el N° 93 de revistaInversorGlobal, Diego Martínez Burzaco detalla las diferencias entre ambos) que se encuentra en una etapa activa en sus negocios o presenta buenos ingresos, puede ahorrar y busca aumentar sus acreencias.

Respecto de renta corriente, este individuo busca que los fondos que posee (muchos o pocos) generen una renta más o menos estable, predecible y periódica tanto para saldar sus gastos corrientes o para apreciar el capital reinvirtiendo las rentas obtenidas.

Si bien esta tipología dista de ser excluyente, puede servirnos para ubicarnos en un objetivo y desde allí buscar las herramientas que nos ayuden a llegar a buen puerto. Seguramente cuando lea estas líneas pensará si está bien o mal no identificarse en un 100% con un solo objetivo. Vale aclarar entonces que no necesariamente tenemos que coincidir en una sola casilla. Puede que parte de nuestro dinero queramos conservarlo y parte lo queramos destinar para generar renta corriente. O una parte (¿mayor?) queramos conservarla y una parte apreciarla.

En cualquiera de los casos mencionados, u otro que se le ocurra, la discrecionalidad y el sentido común deben primar, pero lo importante es no concentrarse en herramientas erróneas respecto de un objetivo dado.

Bajando a tierra

Para ilustrar, el cuadro adjunto nos presenta aquellas herramientas que considero básicas a la hora de encarar un objetivo. 

Si quieres llegar al fondo de la cuestión y determinar que tipo de inversor eres, puedes seguir leyendo haciendo click acá. Si no estás suscrito a revista InversorGlobal, puedes hacerlo a través de un click acá.

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