Del corralito de la Alianza al corralito K

El jueves pasado la Presidenta Cristina Fernández anunció con bombos y platillos el último pago del Boden 2012 que, según los propios integrantes del Gobierno, cerraba una etapa nefasta en la historia de nuestro país poniendo fin al corralito bancario que se impuso durante los últimos días de gobierno de la Alianza en 2001.

Muchas personas, entre los que podemos incluir a empresarios y algunos economistas, pensaban, tal vez inocentemente, que tras el pago de US$ 2.207 millones la actual administración iba a flexibilizar los controles cambiarios que tanto están afectando no solo a las decisiones de ahorro de los argentinos sino también a las decisiones de inversión, básicamente ante las dificultades para importar bienes de capital.

No sólo esto no va a ocurrir, sino que los controles se intensificaron e intensificarán.

En estos dos días se conocieron nuevas medidas que apuntan a seguir controlando los movimientos de los ciudadanos argentinos, restringiendo libertades y acentuando el rol de un Estado cada vez más controlador.

En el día lunes se conoció que la AFIP no venderá más dólares para aquellos turistas que desean viajar al exterior, sino que venderá monedas del país al cual se está por viajar.

De esta manera, quienes tengan la suerte de poder acceder al mercado cambiario “oficial”, tras completar los trámites en la AFIP, deberán pagar un sobreprecio por las monedas de los países que visiten, en el caso de que no sea Estados Unidos, ya que el spread (diferencia de compra y venta) que se maneja para comprar monedas extranjeras diferentes al dólar puede llegar en algún caso hasta un 10% de diferencia respecto su cotización en los mercados internacionales.

Adicionalmente, este martes se conoció una nueva resolución del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que avanza en algo que es inevitable para los próximos días, semanas y que es ni más ni menos que el control y restricción en el uso de tarjetas de crédito en el exterior.

En este caso, las empresas de tarjeta de crédito, como Visa o Mastercard, deberán validar previamente con la AFIP los pagos que realizan a sus casas matrices del exterior por los consumos que realizan sus clientes.

Si bien la resolución recae sobre las empresas, tarde o temprano la limitación recaerá sobre los consumidores. Para darse una idea de lo que puede llegar a venir, considerando que la Argentina avanza a pasos acelerados hacia el modelo venezolano, en el país caribeño existe una limitación de uso de la tarjeta en el exterior por un monto de US$ 3 mil anuales por persona.

El control de la economía en general y del mercado cambiario en particular, con la coexistencia de al menos tres tipos de cambios, parece ser un hecho más que una proyección.

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