Cuando las inversiones y la religión no van de la mano

Cuando leyó el título de esta nota seguramente pensó: en IG están mezclando peras con manzanas, y quizás tenga razón. No obstante, en el ámbito de la metodología de la investigación se dice que cualquier variable puede analizarse junto a otra siempre y cuando haya un fundamento válido de por medio. En pocas palabras, hay que evitar cualquier tipo de correlación espuria.

Volviendo al mundo de las inversiones, el columnista Ryan Fuhrmann  de Investopedia citaba un caso de un artículo de 2005 del medio británico The Guardian sobre el Papa Benedicto XVI. La autoridad del Vaticano invitaba a sus seguidores a tomar el domingo como un día religioso para mantenerse alejado del consumismo rampante sin escrúpulos.

En ese sentido, mientras muchos locales tienden a cerrar los domingos, otros con una visión más capitalista tienden a abrir todos los días, ya que es “el día” de shopping que usan todas las personas que trabajan durante la semana. Es más, si lo piensa desde el lado de la rentabilidad, cerrar el domingo le quita a una marca alrededor de un 14% de posibilidades de ganar más dinero.

En ese sentido, le mostraremos cinco gurúes del mundo de las inversiones que no les gusta mezclar las inversiones con la sagrada Biblia.

Warren Buffett, el agnóstico

El Mago siempre ha reconocido que es agnóstico, un pensamiento que va en línea con su ambiciosa visión de negocios. Es que, una persona que todo el tiempo busca ganar dinero, podría rozarse con el pecado capital de la codicia. Una vez contó que al principio de su relación con Benjamin Graham, su mentor en el mundo de las inversiones, su maestro no lo había contratado para trabajar con él porque no compartían el mismo pensamiento religioso.

Steve Jobs, el ateo 50-50

El difunto fundador de Apple fue un hombre que siempre puso en tela de juicio la existencia de Dios según la biografía de él escrita por Walter Isaacson. El texto menciona igualmente que Jobs empezó a ser un poco más creyente cuando se enteró de su cáncer, aunque tampoco era un adepto radical a la religión. “Creo que las chances que exista Dios son 50 y 50”, le dijo a Isaacson.

Bill Gates, el científico

Más allá de Buffett y Jobs, Gates habla de un díptico entre la corroboración científica de las cosas y la verdad religiosa. “Prefiero apostar a una mirada científica para analizar el porqué de las cosas”. Sumado a esto, se ha declarado en contra de algunos pensamientos cristianos y reconoció no ser un asiduo concurrente de la Iglesia.

George Soros, el respetuoso

A diferencia de los anteriores, Soros le da un papel importante a la religión, aunque no a nivel espiritual sino coyuntural. Es decir, el magnate sostiene que las personas y las comunidades con fe contribuyen al entendimiento de varias cuestiones sociales y que agregan un valor moral a temas que están dominados por intereses políticos y económicos.

¿Con cuál se siente usted más cercano?

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