“Comprar y mantener” aún es una gran fórmula para obtener ganancias

Mucho se habla de las diversas técnicas que existen a la hora de invertir: si hago trading, es decir, una inversión activa, o si apuesto mi capital y me siento a esperar a que las cosas pasen  de manera pasiva–aunque siempre con un fundamento de por medio. Sin ir más lejos, el mercado tiene un ícono en el famoso “comprar y mantener” de quien ha fundado su fortuna usando value investing y esperando que una determinada acción crezca: Warren Buffett.

El Oráculo de Omaha es reconocido en los mercados por hacer movimientos donde nadie quizás ni siquiera amagaría a entrar. Un caso fue haber comprado acciones preferidas de Bank of America por 5 mil millones de dólares a mediados del año pasado, cuando nadie daba un solo voto de confianza para el banco estadounidense. Empero, Buffett compró y espero: en lo que va de 2012, Bank of America es uno de los papeles con mejor performance del Dow Jones, nada más. Si el índice industrial ha subido un 7,8%, el banco lo ha hecho en casi un 40%, con sus acciones un poco por debajo de los US$ 8.

En ese sentido, Morgan Housel, columnista de The Motley Fool, comenta en un artículo que la técnica de comprar y mantener aún vive y sigue siendo efectiva. Para eso cuenta la historia de un inversor común, un relato de un hombre real, aunque con un nombre ficticio. Su nombre es Bill y es una persona que invirtió 10 mil dólares en un fondo que replicaba al S&P 500 y que en diez años había ganado un 100%.

Bill no es un erudito de la historia financiera estadounidense, pero sabe que en este tiempo tuvo un retorno de 7% anual. Eso, a pesar de que su país pasó por una burbuja inmobiliaria, una crisis financiera, la mayor recesión desde la Depresión de 1929, una tasa de desempleo de 10% y una baja de calificación crediticia a la deuda soberana estadounidense, algo nunca antes visto. Frente a esto, Bill no se preocupó, sino que dejó sus 10 mil dólares trabajando y pudo sobrepasar la coyuntura. “Comprar y mantener funciona de maravilla”, dijo Bill muy contento por la performance de su inversión al cabo de una década.

Luego de haber ganado ese 100%, Bill finalmente se decidió por empezar a leer las noticias de mercados, pero particularmente quería saber qué opinaban los analistas de la técnica que le hizo ganar tanto dinero. En sus primeras incursiones en los medios encontró premisas que, teniendo en cuenta su ganancia, le parecían erróneas.

Error n°1: “Mantener una inversión en un fondo de índice por una década no funcionaría debido al riesgo y la volatilidad, que podrían hacer perder ganancias”.

Error n°2: “La única manera de hacer dinero es siendo un inversor activo, lo que significa no acudir al comprar y mantener”.

Error n°3: “Comprar y mantener es una reliquia, que sólo servía cuando la economía era estable y el crecimiento era moneda corriente”.

Frente a todo esto Bill se preguntó si él realmente había vivido en Estados Unidos; en la última década pasó tiempo con sus hijos, se fue de viaje, fue a la playa, leyó un sinfín de libros y disfruto la vida a pleno.

La moraleja parecería ser que quizás este estilo que muchos consideran extinto todavía tiene muchos kilómetros para recorrer.

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