Cómo planear una estrategia de inversión de largo plazo

Cuando hablamos de estrategias de inversión, el abanico de opciones puede ser amplio. Todo depende la personalidad y los tiempos de cada inversor, es decir, los plazos que maneje para recuperar su capital y generar una rentabilidad. Y el riesgo que está dispuesto a correr en ese tiempo.

Mientras algunos son seguidores del trading diario, otros son más pacientes y buscan sacar provecho de las fluctuaciones que el mercado pueda tener en el largo plazo. Es que la historia dice que el que ha esperado ha ganado más que el activo que prefiere apretar el botón de comprar y vender varias veces por día. Sino mire a Warren Buffett, un hombre que, además de utilizar como estrategia de cabecera el value investing, es un fiel seguidor del famoso “comprar y mantener”. El Mago siempre dijo que su plazo predilecto para mantener una acción es para siempre. No obstante, no es necesario tampoco caer en pensamientos fundamentalistas, es decir, comprar y vender al instante o no vender nunca más. Yendo hacia un punto intermedio, un buen horizonte de inversión podría ser un mínimo de diez años y un máximo de veinte años.

No obstante, el mercado actualmente parecería tener todos los condimentos para un inversor activo ya que, si bien viene mostrando un buen rendimiento, la volatilidad generada por la incertidumbre global no brinda un escenario claro. Frente a esto, muchos inversores prefieren entrar, ganar un poco e irse antes que arriesgarse a perder su capital. No obstante, estas correcciones pueden ser aprovechadas también por aquellos pacientes sabios que salen al mercado en busca de acciones con potencial de cara al futuro. Saben que el valor de éstas puede fluctuar fuertemente, pero confían en sus fundamentales y por eso las mantienen por varios años, como Warren Buffett.

En ese sentido, Jack Hough, columnista de SmartMoney, propone algunos tips para armar una estrategia de largo plazo. Por un lado, sostiene que hay que ir en busca de activos de calidad, con potencial de crecimiento en las ganancias, pero que principalmente hay que mirar el grado de retorno sobre el capital invertido (ROIC) que tiene la firma. Esto es cómo la empresa administra el capital que brindan los inversores como accionistas de la firma, es decir, se analiza la competitividad de la empresa y se mide la capacidad de los directivos de poder hacer mucho con poco.

Algunos dicen que los dividendos son otro indicio a la hora de elegir una compañía para siempre. Un pago sostenido de utilidades sirve, según Hough, por tres motivos: como señal de confianza respecto a los flujos futuros de fondos de la compañía, porque el hambre de renta fija de los inversores hace que compren con fuerza y que consecuentemente suba el precio de la acción y porque permiten la recompra de acciones para asegurarse una renta superior en caso de una fluctuación en el precio de los papeles.

No obstante, el punto principal para mirar una compañía de cara al largo plazo es que esté barata en relación a sus ratios fundamentales. Esto nos da la pauta de que, si compramos ahora, el día en que el precio se actualice las ganancias para nuestros bolsillos podrían ser enormes.

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