Atención con el famoso “cuento chino”

En primer lugar, una visión general. La reciente caída de los mercados chinos castigó a las pequeñas compañías en particular. Desde fines del 2010, las small caps chinas han mostrado una enorme caída que asciende hasta el 44% en comparación con la caída de 25% de todas las demás capitalizaciones. El bajo nivel de rendimiento se acentúa aún más cuando consideramos que el índice S&P 500 subió un 20% durante el mismo período.

Sumado a esto, podemos ver que las small caps chinas son las que han recibido los mayores golpes en cuanto a volumen, lo cual tiende a suceder cuando hay una desaceleración del mercado. Actualmente se muestran en una baja acumulada en 2012 de más de 60%, lo cual es una señal de la falta de interés que tienen los inversores actualmente para entrar en activos pequeños.

La realidad es que, más que falta de disposición, hay miedo.

Lo concreto es que ha habido algunas small caps chinas fraudulentas. Una de las que ha estado en el ojo de la tormenta fue la compañía forestal Sino Forest. El precio de sus acciones, que en algún momento se ubicaba próximo a 20,50 dólares, se desplomó cuando la compañía de inversión Muddy Waters expuso algunas de sus muy cuestionables prácticas, dejando al inversor en fondos de cobertura John Paulson con una pérdida cercana a los 700 millones.

Algunos consideran que el 25% de estas compañías podría entrar en este tipo de prácticas. No obstante, la relación riesgo-recompensa para algunos que compraron una cartera de small caps chinas, aún sigue siendo muy rentable, dada la valoración que han tenido algunas de estas compañías. También existen formas de mitigar parcialmente el riesgo de fraude que pueda conllevar una compañía.

Una de estas compañías es China Xiniya Fashion, que fabrica ropa de alta gama para hombres. La compañía vende su producción en ciudades secundarias de China por lo que no compite directamente con marcas internacionales. La compañía comenzó a cotizar en la bolsa de Nueva York a fines de noviembre de 2010 a un precio de 11 dólares en la cúspide del mercado chino. Actualmente las acciones han bajado un 90% con respecto al precio de su salida a Bolsa y la empresa cuenta con una capitalización de mercado cercana a los 60 millones de dólares, lo que sería visto por cualquier inversor como un desastre si observara su terrible gráfico de precios.

¿Qué tiene de bueno esta compañía? Bueno, aparte de un aumento del 450% en sus ingresos y un crecimiento de 430% de sus ganancias desde 2007, la compañía tiene un saldo de caja cercano a los 180 millones de dólares en el último trimestre y un neto de caja y un capital circulante de 135 millones y 200 millones de dólares respectivamente, lo que significa que la compañía está operando con un descuento neto del 51%.

Compañías baratas como estas no abundan demasiado, pero hay que ser realistas y observar el potencial que tiene la compañía de ser una compañía fraudulenta, dado que esto es lo que piensan muchos inversores cuando la analizan. En primer lugar, el saldo de caja. Sabemos que al menos 75 millones de dólares del efectivo que figura en el balance son reales, dado que provino directamente de lo recaudado en la IPO. Salvo que el CEO se haya guardado el efectivo en sus bolsillos y haya borrado sus huellas –lo cual tampoco es algo para descartar- al menos sabemos que el efectivo existe.

En segundo lugar, la compañía efectivamente atravesó el proceso necesario para cotizar en Bolsa, a diferencia de Sino Forest u otras, quienes realizaron una fusión revertida con el fin de acceder a los mercados bursátiles norteamericanos, lo que básicamente significó una maniobra para evitar el escrutinio. Esto significa que sus documentos contables atravesaron un proceso bastante riguroso. Esto siempre representa un punto a favor.

En tercer lugar, la compañía ha estado recomprando acciones, aunque no de forma agresiva, y también lo han hecho algunos integrantes de la compañía, tales como el CFO y el CEO, por un total combinado de 1,23 millones de acciones, es decir cerca del 2%. La recompra de acciones, especialmente por parte de integrantes de la empresa, muestra que estas personas están dispuestas a arriesgar su propio dinero colocándolo en la empresa, lo que muchas veces constituye una buena señal.

Un analista cuestionó la administración acerca de las ganancias del primer trimestre, preguntando por qué la compañía no compraba acciones en forma más agresiva dado el precio sumamente bajo de las mismas. El CEO dijo que la compañía tiene planes de expansión que requerirán de un mayor capital y que la compañía también prefiere contar con una gran flexibilidad. La compañía podría recomprar sus acciones a 2 dólares, o algo así, lo que dejaría satisfechos a la mayoría de los inversores actuales, pero la compañía está más enfocada al largo plazo.

Este último punto toma bastante tiempo, por lo que trato de observarlo cuidadosamente en todas las compañías: Cuando el Presidente o el CFO o el CEO cambian con demasiada frecuencia, es generalmente una mala señal. Para una empresa china de capitalización pequeña, un desfile de CFOs es señal de una posible mala administración.

Fuente: Sala de Inversión

Si quiere saber más sobre los fraudes dentro de las pequeñas empresas chinas que buscan cruzar el mundo para cotizar en Nueva York, lo invitamos a leer De fraudes y cicatrices: atención con los “negocios perfectos”, una nota de la edición de enero de Revista Inversor Global.

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