Sobre la soja, Persia, el Fútbol para Todos y Uruguay

Reportando desde Palermo, Buenos Aires.

“La soja es la salvación de la Argentina”, me decía un amigo el fin de semana.

Y me explicaba que “el precio de la soja está en los picos máximos de los últimos años, superando los US$ 600 la tonelada. Esto le va a brindar ingresos extraordinarios al Gobierno argentino para financiar todo el gasto que necesita”.

Y luego redoblaba la apuesta: “vamos a tener plata para darle a todos los gobernadores nuevamente, Scioli incluido. ¡Esto es extraordinario!”.

No tuve forma de convencerlo de que este aumento en el precio de la soja no era suficiente. Le decía que el impacto positivo de este factor iba a terminar siendo insignificante en el marco de las cuentas públicas cada vez más complicadas de la Argentina. 

Pero el día domingo, el diario Perfil publicó una nota relacionada a este fenómeno que me parece que vale la pena compartir:

“La suba del precio de la tonelada de soja, que esta semana  superó los US$ 600 en el mercado de Chicago como consecuencia de la sequía que afecta a los Estados Unidos, generó fuertes expectativas sobre el impacto que podría tener en la economía local durante el segundo semestre de 2012 y también en el próximo año.

“Santiago Novoa, economista del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres & Asociados, detalló que con el precio al promedio de los primeros meses del año, se recaudaría bajo concepto de retenciones sojeras US$ 5.550  millones en el año. ‘Pero si el promedio sube a US$ 600, los ingresos se elevarían a US$ 6.540 millones’.

“De acuerdo con los datos de la consultora, desde 2003 hasta la fecha las retenciones al complejo sojero participaron en promedio de un 5,7% en la recaudación total. Para 2012, considerando un escenario de crecimiento de la recaudación del 22,6%, ‘participaría un 3,8% si los precios se mantienen en el promedio de principios de año hasta julio y rondaría el 4,5% si promediara los 600 dólares’.

“Dado que el déficit primario consolidado esperado es de $ 28.021 millones, la incidencia del precio de la soja podría reducir el saldo negativo en un 16 por ciento. No obstante, Novoa aclaró que “el déficit sería de 1% del Producto Bruto Interno (PBI), contra el 1,2% que se proyecta actualmente”.

“Pero pese a que las cifras de recaudación presentarían notables mejoras de mantenerse el rally alcista, no representarían más que un leve ‘alivio’ en el marco de una actividad económica que se desacelera.”
Los números son concluyentes. El Estado argentino recibirá sólo US$ 1.000 millones adicionales si el precio de la soja se mantiene por arriba de los US$ 600 la tonelada. Por supuesto que es mucho dinero, pero en el marco del exceso de gasto del Gobierno, éste es un monto casi insignificante.

La nota de Perfil menciona el déficit primario del Estado, que no es lo mismo que el déficit total del Estado. A mí me gusta tomar éste último para hacer comparaciones, ya que ese número representa lo que el Estado realmente pierde todos los años. 

Según un estudio del Instituto argentino de Análisis Fiscal, el número que mide el déficit total estaría ubicando en un 3,5% del PBI, bastante más arriba que el déficit primario que se ubica en el 1%.

Estamos hablando de un número que superará ampliamente los AR$ 50.000 millones que el Estado argentino perdió el año pasado. En ese marco, generar ingresos adicionales por AR$ 4.500 no es la salvación de nadie. Y mucho menos teniendo en cuenta el marco del gasto desbocado que realiza el Estado en la actualidad.

En este contexto, un informe que publicó el diario La Nación en el día de ayer me sorprendió. Según este periódico, la estatización del fútbol argentino ya le costó AR$ 4.000 millones al Estado. Es decir, todo lo que el Estado logra captar por el aumento de la soja, lo está perdiendo por el programa Fútbol para Todos:

“Cuando faltan pocos días para que se cumplan tres años de su creación, el Fútbol para Todos lleva gastados casi $ 4000 millones. La cifra, basada en datos publicados en el Boletín Oficial y en estimaciones privadas, se conoce en un contexto de fuerte retracción en las cuentas públicas que tiene como principal evidencia la tensión entre los gobiernos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires por los fondos para pagar sueldos y aguinaldos.

“El programa creado en agosto de 2009 para estatizar las transmisiones de los partidos de fútbol ya usó $ 2275 millones para el pago de derechos a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), $ 1044 millones en publicidad oficial y $ 678 millones en gastos de producción, emisión y comercialización.

“El rubro que más llama la atención al examinar los números de las tres temporadas del Fútbol para Todos es el de la publicidad. De los seis torneos que el programa estatal transmitió, sólo uno (el Apertura 2009, ganado por Banfield) tuvo publicidad privada.”
El gasto de publicidad es el que más me llama la atención. ¿Cómo puede ser que las empresas privadas de la Argentina no estén interesadas en anunciar en los grandes partidos del fútbol argentino? 

Bueno, lo concreto es que el Gobierno argentino “prohibió” la publicidad privada en las transmisiones televisivas del fútbol argentino. Todo ese espacio se utiliza para “publicitar” las medidas y acciones del Gobierno de turno.

Y mientras esto pasa, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires no tiene dinero para pagar aguinaldos y la inflación supera el ritmo del 25% anual.

En ese sentido, Uruguay nos dio una gran lección a los argentinos acerca de cómo manejar los temas de empresas que son deficitarias y corren peligro de quebrar.

Porque más allá de que el Gobierno argentino se interesó en el proyecto Fútbol para Todos por un tema político, lo concreto es que uno de los factores determinantes por el cual el Gobierno terminó tomándolo fue porque el fútbol argentino estaba virtualmente quebrado.

De esta forma el Estado argentino “salvó” al fútbol argentino aportando esta cantidad impresionante de millones de pesos que aseguró la subsistencia de muchos clubes que no tenían forma de seguir operando.

Bueno, Uruguay tomó una decisión inversa ante una situación similar. Su aerolínea de bandera, Pluna, se quedó sin dinero. Los inversores principales de esa empresa –el Estado uruguayo tiene sólo un 25%- decidieron no poner más dinero en esta firma. Por lo tanto, el Estado uruguayo, luego de negociar y charlar con todos los involucrados, decidió directamente cerrar la aerolínea. 

¿Y qué pasa con los miles de pasajeros que usaban Pluna para volar desde y hacia Uruguay? Bueno, el Estado permitió que las rutas usadas por Pluna puedan ser usadas por otras líneas privadas. Es decir, dejará en manos de las empresas privadas el rol de cubrir el “hueco” que dejó Pluna.

La lógica detrás de esto es simple: si hay mercado quiere decir que hay un negocio y, si hay un negocio, existen unos cuantos empresarios y emprendedores interesados en participar en éste. No es necesario que se meta el Estado en el medio. La actividad privada se encargará de solucionar la situación por sí sola.

priori puede sorprender que un Gobierno de izquierda tenga esa actitud. Generalmente éstos toman la actitud inversa: financian la empresa para asegurar las fuentes de trabajo y benefician a los pasajeros. 

Tal como hacemos en la Argentina con todas las empresas que presentan problemas financieros. O como hace el mundo desarrollado con una gran parte de sus firmas y bancos.

Pero parece que la izquierda uruguaya más allá de ser de “izquierda” es racional y vió las consecuencias que esto le trae a las economías como la argentina, Estados Unidos o España. Las destruye, simple como eso.

¿Qué pasó con los 900 empleados de Pluna? Hoy el Estado uruguayo les pagará el seguro de desempleo y además está preparando un veloz plan para vender los aviones de Pluna y de esta forma pagar las indemnizaciones correspondientes.

¿Qué pasó con las personas que ya pagaron pasajes de Pluna? El Gobierno uruguayo está reubicando esos pasajeros en otras aerolíneas y, por supuesto, está pagando por esos pasajes.

De esta forma, el Gobierno uruguayo logró controlar el impacto fiscal de la quiebra de su aerolínea de bandera y, además, tratará de minimizar el impacto negativo sobre los empleados y clientes.

En definitiva, de eso se trata el mundo del comercio. De empresarios que asumen riesgos. Que a veces les va bien, otras le va mal. Algunas veces ganan dinero y otras pierden. El Estado ve esto de un costado y trata que el sistema funcione lo mejor posible. Pero no se involucra directamente.

Y en realidad, no tendría que sorprender una actitud así de un Gobierno de izquierda. Piense que  actuar de otra manera implicaría “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”. Le pregunto,  ¿se imagina algo más regresivo que esto?

Por ello, Uruguay le dio un ejemplo no sólo a la Argentina, sino también a  países como Estados Unidos, España, Francia o Italia, que son los “campeones mundiales” de esta nueva moda de “socializar las pérdidas” de los empresarios ineficientes…

ALGUNOS PENSAMIENTOS ADICIONALES…

Mientras que en Argentina las restricciones para comprar dólares ya son totales, Irán –también llamado como Persia- anunció que está recorriendo el camino inverso. Su Ministro de economía anunció que tomará las medidas necesarias para volver a un mercado único de cambios.

En Irán, como pasa en todas las economías que deciden controlar el precio del dólar, existe un precio oficial para el billete verde, al que casi nadie puede acceder y un precio “paralelo”, que está bastante más alto que el precio oficial.

En Argentina, por ejemplo, la diferencia entre ambos precios del dólar supera el 30%, pero en un país como Venezuela esta diferencia llega al 100%. Irán se encuentra en un punto intermedio ya que la diferencia entre ambos dólares ronda el 60%.

El diario Ámbito Financiero publicó esta noticia citando las declaraciones del ministro Iraní:

“Según afirma el ministro de Economía iraní, Seyed Shamsedin Hoseini, conseguir una única tasa de paridad con las demás divisas es la prioridad del Gobierno en materia monetaria: ‘A pesar de la formación de un mercado paralelo de divisas en Irán, el establecimiento de una paridad única con las demás divisas es la prioridad de los programas del Gobierno’.

“Para lograrlo no aplicarán ninguna receta mágica, sólo lo normal en cualquier economía abierta, aunque esto no podría aplicarse a una descripción sobre Irán: ‘El Gobierno en su quinto plan de desarrollo ha anunciado un sistema de cambio flotante como modo de gestionar y controlar el alcance de sus fluctuaciones’, dijo el ministro iraní, según Ámbito.
No sería una mala idea que la próxima misión comercial del Gobierno argentino, que organiza el “todo poderoso” Secretario de comercio, Guillermo Moreno, sea a Irán. Tal vez podamos aprender cómo maneja el tema del dólar esta virtual dictadura islámica.

Mezclamos temas muy diversos en esta nota: los ingresos y gastos de la Argentina, las decisiones de un Gobierno de izquierda como el uruguayo o de una casi dictadura islámica como Irán. ¿Cuál es el denominador común de todas estas decisiones?

Los fríos números de las finanzas de los países no aceptan ideologías. En definitiva, todo se trata de que las cuentas cierren. Y los Gobiernos de todo el mundo, tarde o temprano, tendrán que dejar sus discusiones ideológicas y ocuparse de los números…

Como inversor individual, viendo que este panorama global tiene una gran oportunidad: ocúpese ahora mismo de sus finanzas personales. Si las trata con profesionalidad, todas estas “balas” del mundo global no lo afectarán. 

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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