La hamburguesa más cara del mundo

Federico Tessore, desde Palermo, Buenos Aires.

Uno de los grandes problemas que genera tener inflación sostenida durante muchos años es la pérdida de noción sobre lo que es caro y lo que es barato. Esto pasa no sólo cuando uno va a comer afuera y no sabe qué número va a aparecer en la cuenta, sino también cuando tiene que contratar un servicio.

Un electricista, por ejemplo, por un arreglo simple que no lleva más de dos horas le puede pasar un honorario de AR$ 300, mientras que otro, por el mismo arreglo, le puede cobrar el doble. Entonces, ¿qué es caro y qué es barato?

Nadie lo sabe…

En septiembre del año pasado cuando publicamos el informe llamado “El Fin de la Argentina” mencionábamos al dólar como uno de los grandes problemas que tiene nuestro país. El problema es simple de entender. Después de 5 años de alta inflación y con un tipo de cambio que varió muy poco, los precios –en dólares- en Argentina hoy son caros.

Uno de los estudios que citábamos en nuestro Informe ratificaba que el dólar en la actualidad está a niveles muy similares a los de la convertibilidad. Como explicaba el diario El Cronista en el día de ayer:

“Uno de los indicadores que se suelen utilizar para medir la competitividad de un país es el tipo de cambio real (TCR). Es decir, el tipo de cambio nominal (el de las pizarras de las casas de cambio) descontada la inflación local y la del país con el que se compara. En el caso del dólar, el TCR acaba de tocar en junio el mismo valor que tenía en la convertibilidad: volvimos al 1 a 1 (en términos reales, no nominales). Según un informe de la consulta Federico Muñoz & Asociados, ‘esto significa que el poder de compra del dólar en la Argentina es hoy tan bajo como lo era en la etapa final de la Convertibilidad. O, si se prefiere, la fuerte inflación en dólares ha ido erosionando la competitividad del tipo de cambio hasta llegar a una situación de un retraso cambiario tan severo como el que sufríamos en aquellos años‘.

“En el Estudio Broda manejan números similares. Según sus estimaciones, en junio el TCR con el dólar estaba a $ 1,01; frente a un promedio histórico de $ 1,63 a lo largo de toda la era kirchnerista.

“Pero existe una medida más amplia de la competitividad de un país: el tipo de cambio real multilateral (TCRM). Es una combinación ponderada de los TCR bilaterales con los principales socios comerciales. En este caso, para el Estudio Broda se encuentra a 1,46; es decir aún 46% por arriba de la convertibilidad, pero en franco descenso. De hecho, según los números de Broda, el promedio histórico del TCRM durante el periodo K es de 2,08, es decir que hoy está 30% por debajo de ese valor.

“Otro indicador para medir si una moneda está depreciada o apreciada es el Índice Big Mac que elabora la revista británica The Economist. Este indicador se basa en la teoría de la paridad del poder adquisitivo, que postula que al comparar un bien homogéneo en distintos país, en aquellos en los que el costo del Big Mac (medido en dólares) es muy alto ostentarían una moneda sobrevaluada. Por el contrario, si el costo del Big Mac es relativamente bajo, su moneda estaría depreciada.

“En el caso de la Argentina, el Big Mac era en el año 2004 (plena época del ‘tipo de cambio competitivo‘) uno de los más baratos de la muestra. Pero con el correr de los años, y por cortesía de una fuerte inflación en dólares, el costo del Big Mac fue escalando en el ranking global, hasta convertirse en 2012 en el sexto más caro de la muestra.

“Pero para Federico Muñoz este encarecimiento oculta un agravante: consciente de la difusión masiva del Índice a escala global y tenaz en su lucha por ocultar todas las referencias de la inflación, el gobierno (Moreno) negoció con Mac Donald´s un precio para el Big Mac muy inferior al de otras hamburguesas de la cadena. Si, por caso, tomamos el costo del Cuarto de Libra (que, en el resto del mundo, suele valer lo mismo que el Big Mac), la hamburguesa argentina se convertiría en la más cara de la muestra, señal inequívoca de un severo retraso cambiario.

Cuidado que esto no sólo es culpa de McDonald´s. El “Mac Moyano”, que mide a cuánto se vendieron las hamburguesas en los últimos actos masivos del sindicalista, está en los mismos niveles que el Cuarto de Libra…

Como vemos, éste es un problema generalizado de nuestra economía, no es sólo un tema de la maldad de las empresas privadas…

Si quiere ver el detalle de los resultados de esta investigación, sobre los precios del Big Mac en el mundo, aquí le dejo el cuadro. Si no hubiese controles nuestra hamburguesa estaría más cara que en Suiza…

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Lo más preocupante es que este problema no tiende a tener una solución en el corto plazo, sino que tenderá a agravarse. Y aquí viene la segunda variable que mencionábamos en el Informe: el exceso de gasto del Gobierno financiado con emisión. El diario Ámbito Financiero ilustraba esa realidad, que se agrava mes a mes, de la siguiente manera:

“El financiamiento del Tesoro por parte del BCRA tuvo un salto récord en los últimos días. Según datos oficiales, la entidad giró en los primeros días de julio nada menos que $ 7.550 millones para cubrir las necesidades financieras del Gobierno. En la última década, la ayuda del Central nunca había tenido semejante incremento.

“El stock de adelantos transitorios llegó así a un nuevo récord al 6 de julio, totalizando $ 81.480 millones. El incremento respecto del nivel de hace un año es de nada menos que un 76,4%, lo que marca la dependencia creciente que tiene el Gobierno de los recursos que destina la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont. Los adelantos son, en realidad, emisión monetaria pura que acelera el aumento de la base monetaria, es decir, la cantidad de pesos en circulación.”

Un problema viejo y muy conocido por todos los argentinos. Un Estado que gasta mucho más de lo que le ingresa y que, por lo tanto, pierde dinero todos los meses.

Entonces, ¿cómo soluciona el Estado esta pérdida? Simple: con la maquinita de hacer pesos…

Mientras esta dinámica de gasto y emisión no se detenga, la inflación tampoco lo hará. Y por supuesto, nuestros pesos se “van a quemar” en nuestra billetera. El que guarde pesos perderá, sólo quedará consumir o ahorrar en algo que no sean billetes violetas.

¿De qué manera podemos ahorrar sin hacerlo en pesos?

El equipo de investigación de InversorGlobal intenta acercarle todos los meses alternativas para responder esta pregunta. Tiempo y dedicación son las claves para enfrentar de la mejor manera este desafío de detectar las mejores inversiones todos los meses.

Fue justamente con ese objetivo que la nota de tapa de la última Revista se llamó “Sean eternos los laureles: Las claves para invertir en Argentina hoy”. En ella, el equipo de IG le muestra las mejores alternativas para elegir hoy e invertir sus pesos. Si aún no es suscriptor puede serlo ahora mismo haciendo clic aquí.

Lo que sí le puedo asegurar es que la idea de consumir más, aún cuando no lo necesite, para cubrirme de la inflación, es la peor decisión. Tal vez consumir le brinde satisfacciones en el corto plazo, pero cuando la crisis se agrave y la actividad sea cada vez menor, usted tendrá grandes probabilidades de tener menores ingresos en su bolsillo. No lo dude. Y en esos momentos, los ahorros y los fondos de reserva serán de una invaluable ayuda.

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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