Entendiendo los riesgos de invertir en bonos

Cuando un inversor recién arranca en el mercado de capitales, muchos asesores sostienen que lo ideal es que haga sus primeros pasos a través de activos de renta fija. ¿Por qué? Porque proveen al inversor la seguridad de que tendrán un ingreso constante, ya sea mensual, semestral o anual. No obstante, los bonos, que aparecen dentro del menú de renta fija, también tienen sus riesgos. Por un lado, proveen un cupón que el emisor establece y, según el tipo de bono, recibe amortizaciones parciales o un reintegro total al vencimiento del título. Aunque por lado están expuestos a diversos riesgos sistémicos y de falta de solvencia por parte de la entidad emisora, ya sea un Gobierno soberano o una empresa.

Es por eso que le acercaremos cinco puntos en los que tiene que poner atención antes de apostar su capital en bonos.

Riesgos de default y tasas de interés

En líneas generales, los riesgos que más se asocian a la inversión en bonos son el de default y el de tasas de interés. El primero hace alusión a la posibilidad de que un Estado o empresa se declare en cesación de pagos y por ende, deje de pagar la deuda que posee con sus acreedores. En algunos casos, al igual que lo que ocurrió en Grecia, tratan de negociar una reestructuración de la misma, que en el caso del país heleno alcanzó un 75%. No obstante, técnicamente hablando, el riesgo más significativo es el de default, ya que allí se corre el riesgo de perder nuestro capital. Por su parte, el riesgo de tasas de interés no nos significa perder el total de nuestro capital, sino que por una cuestión que quizás los tipos pueden ser más atractivos en otros instrumentos, habrá una oferta muy fuerte que impulsará a la baja el precio del bono.

Otro riesgo que está ligado en cierta manera al de default es el de una baja de calificación crediticia por parte de las agencias calificadoras, ya sea Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Es que cuando se conocen noticias de que una de éstas decide rebajar su nota de crédito respecto de un país, la incertidumbre en los inversores hace que éstos salgan a vender sus posesiones impulsando a la baja el bono.

Para entender un poco más el riesgo de las tasas de interés, hay que acudir a la fórmula de valor presente, es decir, traer al precio actual los flujos futuros de una determinada inversión, en este caso un bono. Si usted es poseedor de un bono de un bono que paga 5% anual con vencimiento a dos años y las tasas de interés suben, usted automáticamente querrá vender ese título para posicionarse en otro activo más rentable que se beneficie por la crecida de las tasas de interés.

Lo que ocurre es que la persona que se lo compre seguramente le va a pedir más que un 5% para no perder dinero al hacerse del bono. Es por eso que si usted tiene uno que cotiza a la par, es decir, en su valor nominal, y la persona le pide 10% en lugar de 5% -porque lo comparó con bonos de iguales características y aparte considera que podría venirse una presión bajista por la suba de las tasas-, ese 10% se aplicará como tasa de descuento de los flujos futuros de fondo. Es decir, usted estará vendiendo su bono de 100 dólares de valor nominal, que pagará 5 dólares el primer año y el segundo dará otros 5 dólares de interés más la amortización de 100 dólares, a un precio descontado. Su comprador traerá todos esos flujos de fondo futuros a un valor presente a través del cálculo de valor presente. Hará algo así:

Valor presente = renta futura/ (1+i)+ amortización y renta/ (1+i)2

En este caso será = 5/ 1+ (0,10)1 + 105/1+ (0,10)2 = 90,5 dólares.

En primera instancia se descuenta el primer cupón de renta que espera su comprador (10%) y luego se hace el mismo procedimiento pero con la amortización final y el segundo cupón. En pocas palabras, lo que se busca mostrar es cuánto valen hoy esos 110 dólares que se recibirán en un plazo de dos años, considerando que el valor del dinero va disminuyendo con el paso del tiempo. 

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