En Argentina soplan vientos recesivos

“Se nos cayó el mundo encima”, dijo la Presidenta de la Nación. Sin embargo, algunos datos externos sumado a la comparación relativa con los países de la región refuta parcialmente esta teoría.

Por un lado, la Argentina se está favoreciendo de las fuertes alzas de los precios de los commodities agrícolas, especialmente la soja, que alcanzó un máximo histórico la semana pasada al cotizar por encima de los US$ 630 la tonelada.

Por el otro lado, la fuerte tendencia a la depreciación de la moneda de Brasil, principal socio comercial de la Argentina, evidenciada en los primeros meses de este año parecería haber encontrado cierta estabilización en torno a los BR$ 2 por dólar.

Finalmente, si bien el ritmo de crecimiento regional se ha desacelerado, la gran mayoría de las economías sudamericanas se mantienen con un ritmo de crecimiento pujante que oscila entre el 4% y el 5,5% en promedio.

Entonces, si las condiciones para los países de la región no son tan desfavorables a pesar del delicado contexto internacional, ¿por qué la economía argentina está evidenciando un “aterrizaje forzoso” en su ritmo de crecimiento económico?

Las explicaciones hay que buscarlas puertas adentro…

Señales que presagian meses complicados

El viernes último, el INDEC anunció que la economía cayó por primera vez en mayo después de 33 meses de crecimiento mensual ininterrumpidos.

Más concretamente, el Estimador Mensual de Actividad Económica mostró un retroceso interanual de 0,5% en el quinto mes del año, aunque todavía el acumulado de los primeros cinco meses muestra una expansión de 3%.

La economía argentina ha sufrido un cambio radical de expectativas y su tasa de crecimiento pasó del 9% en noviembre al 0% en mayo último.

Si de expectativas hablamos, un dato que muestra la cautela entre los consumidores es el relevamiento que realiza la universidad Torcuato Di Tella en forma mensual. De acuerdo a su informe publicado ayer, el Índice de Confianza del Consumidor mostró un retroceso de 1,8% en julio respecto a junio, mientras que en términos interanuales la caída se acentúa al 24,9%.

Según el relevamiento, la confianza del consumidor retrocedió tanto en Gran Buenos Aires, como en Capital Federal y el Interior del país.

Adicionalmente a este dato se le suma las preocupantes estadísticas del comercio exterior argentino. Si bien el superávit acumula en el primer semestre un 26% superior al acumulado de 2011, las exportaciones cayeron en junio por tercer mes consecutivo y las importaciones lo hicieron por quinta vez, con una fuerte merma en la importación de bienes de capital (con una baja interanual de 43% en junio), condenando la expansión de la frontera productiva en los próximos meses.

Abróchense los cinturones y disfrutan del viaje por los ciclos stop and go que caracteriza a la economía más pendular de América del Sur.

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