De medios y verdades a medias

“Mi amigo Guillermo Moreno está por el camino equivocado”, fue el titular de la entrevista al CEO de Cencosud (Jumbo, Disco, Vea, Easy, Blaisten), el chileno-alemán Horst Paulmann, publicada el domingo 21 en el diario La Nación de Argentina.

La entrevista, hecha en el contexto de una premiación a empresarios organizada por Ernst & Young, me sorprendió. Paulmann no da entrevistas y, pienso, el periodista Carlos Manzoni debe haber jugado muy bien sus cartas para que el dueño de la principal cadena de retail de Latinoamérica accediera a la nota. Tal vez la distancia ayudó a que se soltara.

Puede leer la entrevista haciendo click acá.

Pero muchas cosas me quedaron dando vueltas. Lo primero, que redobló la sorpresa de ver la nota, fue que saliera criticando al Gobierno. Paulmann y su gente son un grupo que mantiene fluidos contactos con los Gobiernos de todos los países donde tienen operaciones (Argentina, Chile, Brasil, Perú y Colombia) y una clave de esta llegada directa es seguir, en la medida de lo posible, las políticas implementadas por los Gobiernos de turno en todos estos países.

“Los Gobiernos pasan, Censosud queda”, parece ser la consigna.

Y sí, hay muchas críticas, pero también se mencionan muchas cosas buenas. Esto me hizo pensar en las clases de teoría de la comunicación de la facultad. En cómo uno, desde el titular, puede cambiar totalmente el contenido de una nota, sin tocar la nota misma.

Veamos este párrafo:

“Hemos pasado allí épocas muy difíciles. Yo empecé a aprender a rezar en la Argentina, para sobrevivir. Han tenido subidas y bajadas fabulosas. Estamos acostumbrados a la vida en la Argentina. Hoy se siente un poquito la baja del consumo, pero esto es nada al lado de lo que hemos pasado. Yo espero que, gracias a los precios altos de la soja, despegue de vuelta. Ojala sea así de aquí a dos años más, que se levante la restricción a la compra de dólares y se entre a competir en el mercado libre, como debe ser.”

Me imagino la misma entrevista en Página/12 o Tiempo Argentino. Difícilmente el titular habría apuntado a los errores del “amigo Moreno”. Al contrario, veo algo como:

“Esto no es nada comparado con las crisis del pasado”.

O de este extracto:

“¿Eso puede hacer que Brasil pase a ser para Cencosud más importante que la Argentina?

“Nuestra operación de supermercados allí ya es más grande que la de la Argentina y la de Chile. Pero no dejamos de lado su país y seguimos invirtiendo ahí. Crecemos mucho en Perú también, gracias al apoyo impresionante de ese gobierno a los empresarios, a los que recibe con los brazos abiertos. El gobierno peruano me preguntó: «Señor Paulmann, ¿qué podemos hacer para que usted invierta más aquí?» La Argentina, si abre un poquito la economía, va a ser un país al que no lo va a sujetar nadie. Por lógica, debería ser el que lidere América latina. Y eso, con un mercado abierto, lo puede conseguir de un día para otro.”

Acá veo el siguiente titular:

“Confiamos en Argentina y seguimos invirtiendo ahí”.

Podría seguir y seguir, pero no es la idea. ¿A dónde voy con esto?

Al cuidado que los lectores deben tener ante la forma en que nos son presentadas las noticias y a la forma en que esto puede influenciar las decisiones inversoras de cada uno. Saber que hay muchas cosas debajo y muchas cosas que nunca sabremos. Algunas veces hay intenciones detrás del contenido editorial y si no se está atento a ello se pueden tomar decisiones equivocadas.

Un ejemplo claro de esto es lo que sucedió con Facebook. En los meses previos a su salida a Bolsa se comenzó a dar una histeria por querer ser parte de la IPO de la compañía. Todos querían ser parte del evento. La demanda por acciones estaba en las nubes y para un inversor individual era imposible ser parte de la oferta. Pero el día de la IPO vinieron los miedos y la sensación de que el precio de la acción estaba inflado, lo que significó una caída de caso 20% en los cuatro primeros días de la operación y hasta un 32,33%, cuando el 5 de junio tocó el piso de US$ 25,87.

¿Quienes perdieron? Los que le hicieron caso a las noticias y se lanzaron de cabeza sobre las acciones de la compañía. ¿Quiénes ganaron? Facebook, que logró reunir una montaña de dólares. Los bancos colocadores, que siempre cobran sus comisiones. Y también muchos medios, que al publicar sobre la empresa ganaban en tráfico y, de esta forma, ingresos por publicidad.

Ayer, lunes, la acción de Facebook se negociaba a poco más de US$ 28 y los medios especializados especulaban con que el jueves 26, cuando se publique su balance, malos resultados podrían llevarla aún más abajo…

ALGUNOS COMENTARIOS ADICIONALES… 

Volviendo a Paulmann, un amigo que se la pasa en aviones me contó, hace un par de semanas, que en Ezeiza se vio de casualidad sentado junto al gerente general de Easy, la división de artículos para el hogar de Cencosud. Se pusieron a conversar y el hombre, muy orgulloso de sí mismo, le comentaba a mi amigo que hablaba casi diariamente con Guillermo Moreno para negociar precios.

“Qué descaro”, pensé.

Yo tengo un Easy a cuatro cuadras de mi casa, pero justo a mitad de camino, hay una ferretería. Cuando necesito algo, voy a la ferretería. Sin embargo, muchas veces he tenido que ir al Easy. Y sus precios siempre son más altos.

¿Cómo puede ser? Me pregunto. Probablemente Easy, debido a su volumen, compra a los mejores precios posibles, pero no traspasa estos niveles al consumidor, sino todo lo contrario. Claro que la compañía va a seguir confiando en Argentina. Sus niveles de rentabilidad la protegen contra cualquier shockeconómico. En el peor de los casos, deberán reestructurarse, despedir gente y abaratar costos.

Pero sobrevivirán para dar la pelea cuando salga el sol.

La ferretería, en cambio, si despide a dos empleados es la mitad de su dotación laboral. No pueden pedir créditos para operar a pérdida esperando una recuperación y, en el contexto de una crisis profunda, sería el fin del negocio.

¿Y quién se quedará con los clientes de la ferretería?

“Ésas son las reglas del juego”, me dirá el lector. Sí, sin duda que ésas son. Y por lo mismo es que refuerzo mi pedido de atención, porque las reglas de juego no están hechas para los más pequeños. Como la ferretería, cuando un inversor que tiene US$ 10 mil de capital hace una mala jugada, puede perder un 10% o 20% de todos sus ahorros. Cuando uno grande hace una mala jugada, pierde un porcentaje ínfimo. Hace poco JP Morgan perdió US$ 2 mil millones en operaciones de trading

Acaso ¿desapareció el banco?

Incluso, cuando se ha estado al borde de la quiebra, ha salido el Estado a inundarlos de liquidez.

Todos conocemos a alguien que ha quebrado en su negocio o que le han protestado un cheque o que se ha sobregirado en su línea de crédito. ¿Salió el Estado a rescatar a esa persona?

Sobre el debate en torno a la condonación de deudas, lo invito a leer “Un gran Jubileo de deuda para sanar la economía global“, escrito en esta misma columna hace unos meses.

La semana pasada un amigo compró acciones de una ignota compañía farmacéutica, Vivus (VVUS). Lo hizo aconsejado por un informe donde se especulaba la aprobación de un nuevo medicamento por parte de la entidad regulatoria de Estados Unidos. El medicamento se aprobó y la acción subió 10% en un día. Al día siguiente vendió y la acción cayó un 11%. Mi amigo tiene contactos y el informe salió de una Sociedad de Bolsa que sabía de la posibilidad. Para el que entró con el alza, la acción ha caído 21% en la última semana.

¿Fue ese informe publicado en los medios?

Por eso, y acá me despido, la planificación y la información son factores clave. En un mundo de tiburones, hay que estar doblemente atentos y pensar con cuidado cada jugada.

Saludos,

Felipe.

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