Un arma de doble filo

Esta mañana muchos diarios locales nos levantaron con novedades sobre Internet. Tal como publicó La Nación en su nota titulada Internet aumentará desde hoy su capacidad de almacenar direcciones, se dio a conocer que, para evitar un colapso, la industria a nivel internacional de servicios y productos tecnológicos cambió hoy todos sus productos y servicios a nuevos protocolos de Internet IPCv4 e IPCv6.

Este hecho no es más que una muestra de que Internet va por más. Cada vez son más las cosas que se pueden hacer por este medio. Desde lo más simple como hacer un pedido de comida a domicilio o ver fotos de amigos, hasta cosas más importantes como pagar una tarjeta de crédito o comprar acciones de una empresa. Nadie duda que Internet ha simplificado las cosas, sin embargo también es cierto que este fácil acceso puede, en algunos casos, tener un lado contraproducente. Veamos algunos casos:

Tentación

Internet ha hecho que sea extremadamente fácil y accesible gastar dinero virtualmente, por ende, la tentación de gastar es cada vez mayor. Por un lado esto responde a que cuando uno gasta dinero virtual, muchas veces no es consciente de la cantidad de plata que está gastando. Por otro lado, la cantidad publicidades que hay en cada sitio hace que sea más tentador adquirir los productos que promocionan.

Por eso, a menos que sea una persona  muy racional que cuida mucho su dinero, puede caer presa de la tentación que brinda Internet. Para evitar esto hay muchos consejos que puede utilizar. Por ejemplo, pruebe por sólo comprar cosas que son necesarios y si usted siente un impulso de comprar,  simplemente deténgase un momento y piense que comprar artículos innecesarios lo alejarán de sus objetivos financieros de largo plazo.

Estafas

Otra forma en que Internet ha destruido las finanzas de muchos es a través de una estafa online.  Por ejemplo, hay casos en los que uno realiza una compra y en vez de registrarla una sola vez, ésta se registra muchas veces. De esta manera, dado que uno ya brindó los datos de su tarjeta de débito, el monto total se debita automáticamente de su tarjeta.

Es cierto que haciendo los reclamos correspondientes es probable que su dinero sea devuelto, pero esté atento así se ahorra esos malos momentos. Para eso, una forma de reducir la probabilidad de caer presa de una estafa de este tipo, es recomendable realizar las compras online por medio de su tarjeta de crédito, en lugar de usar la de débito. De esta manera, si usted termina siendo presa de una estafa, usted será capaz de disputar los cargos fraudulentos con su tarjeta de crédito mucho más fácil que con su banco.

Facturación online

La facturación online también puede añadir presión financiera a su presupuesto. Por lo general, ésta se hace para que los fondos se debiten automáticamente cada mes, sin mucho esfuerzo. Esto puede ser una manera conveniente de cuidar de sus cuentas, pero un problema surge cuando la fecha de retiro varía de mes a mes. Siempre hay que asegurarse de que tenga el total de la factura y que usted tenga plata en su cuenta cuando esos pagos se debiten, de lo contrario, usted tendrá que hacerse cargo de todas las comisiones o intereses por estar en descubierto.

La compra por impulso

Cuando uno abre la página de su mail o quiere leer el diario online, es inevitable que las pestañas estén repletas de anuncios promocionando diferentes productos. Eso, sumado a que cada vez  son más las personas que venden su mercadería a través de redes sociales, como Facebook, hace que navegar en Internet se asemeje a  estar caminando por un shopping, aumentando de esta manera la probabilidad de gastar dinero.

No necesita salir de su casa

Cuando usted hace compras online no hay necesidad de salir de casa. Simplemente hace su orden desde su computadora,  pagar el envío y espera a que su paquete llegue a la puerta de su casa. Sin embargo, no todo es tan simple, algunos costos de envíos con carísimos. Es así que uno puede comprar un producto que cree que está a un precio razonable, pero cuando le suma el costo del envió, el monto final a pagar puede ser muy elevado, haciéndolo gastar más plata de la que quería y podía.

De esta manera, a estar atento, porque Internet hace que sea más fácil caer en la tentación y hacernos gastar más de lo que previsto, incluso cuando teníamos armado un presupuesto bien estructurado.

 

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