Sindicalistas e inversores, la alianza menos pensada

Reportando desde Palermo, Buenos Aires.

Fue una semana frenética en declaraciones. Gran parte de los funcionarios del Gobierno argentino salieron a defender, como nunca antes, la política de controles implementada. Después de meses de silencio, llamó la atención ver tanto despliegue de palabras.

Tengo una mala noticia para los 80.000 lectores, o más, que nos siguen todas las semanas. Sí, ya sé, es sábado, un día para escuchar buenas noticias, pero lo siento, no puedo esperar al martes para compartir esto con usted. 

Lo concreto es que gran parte de nosotros, me atrevería a arriesgar que la gran mayoría de nosotros, somos personas “raras” y “obsesivas” porque nos parece una buena idea comprar dólares para proteger nuestros ahorros.

El diario El Tribuno de Salta relataba de esta forma la participación, en el Congreso Nacional, del Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina:

“’Nos proponemos y vamos a llevar adelante un proceso de desdolarización. Argentina es el segundo país del mundo con más circulación de billetes, más de 1.300 dólares per cápita. Es muy importante que los argentinos seamos más normales, que usemos los dólares para lo que se usa en todo el mundo, que es para el intercambio con el exterior. Los argentinos tenemos que dejar de ser tan raros, porque nosotros no producimos los dólares’, remarcó.

“El sistema de flotación administrada (del tipo de cambio) ha sido enormemente exitoso y lo seguirá siendo”, aseguró Abal Medina, quien luego indicó que ‘existe una idea, una manía, una obsesión compulsiva de un sector de la Argentina de pensar en dólares’.

“La alusión a la política monetaria surgió como una mención a la estrategia oficial en defensa del ‘modelo’, al sostener que ‘para el consumo de los argentinos estamos cuidando la estabilidad y la competitividad de nuestra moneda’.

“La frase con la que Abal Medina aludió ‘al cuidado de la moneda con un sistema de flotación enormemente exitoso y lo seguirá siendo’ en el futuro, pareció apuntar a una ratificación de la actual política relacionada con la política cambiaria y en particular con el dólar.”
Medina fue contundente con sus dichos. Dijo que es raro aquel que compra dólares, que ésta es una obsesión de los argentinos que no tiene lógica y que en el resto de los países esto no pasa ya que los ciudadanos ahorran en su moneda local. 

A partir de estas declaraciones, entonces, inferimos que debemos ahorrar en pesos a partir de ahora. Es decir, gracias al “deseo” del Jefe de Gabinete, los millones de argentinos que compran dólares cuando logran ahorrar algo de sus ingresos, ahora no deben hacerlo más. En cambio, deberían comprar pesos.

La pregunta es, ¿tenemos que ahorra en pesos aun cuando esto implique perder dinero?

Mmmm…, es una buena pregunta y la verdad que no tengo la respuesta, pero me parece que hay alguien que nos puede ayudar. Un “amigo de los inversores” salió a nuestro rescate. Veamos qué decía el hijo de Hugo Moyano en sus declaraciones reproducidas por el diario La Nación el jueves pasado:

“El diputado nacional por el Frente para la Victoria e hijo del líder de la CGT, Facundo Moyano, descargó anoche contra las políticas que impulsa y sostiene el Gobierno nacional, como los números que publica el Indec y la falta de impulso diálogo que de parte de Cristina Kirchner con los dirigentes sindicales.

“Aunque se negó a opinar sobre las trabas que impone el Gobierno a la compra de divisas en dólares -alegó que ‘es un tema complejo’ y que no tiene ‘las herramientas técnicas para discutirlo’-, el joven Moyano confesó que en su sindicato, hasta el cepo cambiario, compraban dólares. ‘Lógico, ahorramos en dólares para no perder plata’, dijo.

“Además, adelantó que desde su sindicato, en las paritarias, pedirá un aumento del 30%. ‘El treinta por ciento de los hogares de la Argentina gana por debajo de los 3000 pesos [.] eso para mí, es pobre’, enfatizó, y reiteró, como en otras ocasiones, que la inflación real es del 30%, y no del 8% como se publica en los informes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).”
Impresionante y contundente. Los gremios ahorraban en dólares porque de esa forma protegían sus ahorros. No lo hacían en pesos porque la alta inflación y las bajas tasas de interés o rentabilidades implicaban perder dinero. Entonces, los gremios se arriesgaban a ser calificados como “raros” u “obsesivos” y compraban dólares. Y con esos dólares luego compraban edificios y hoteles para sus gremios…

¿Qué harán ahora que no pueden comprar dólares?

No tengo la menor idea, ésta es también una buena pregunta. Sí, es cierto, hoy estamos haciendo muchas preguntas con pocas respuestas.

Aunque leyendo mejor los diarios, encontré algunas respuestas a nuestros interrogantes. Por ejemplo, el ex jefe de Gabinete, ahora Senador, Aníbal Fernández, me simplificó el trabajo luego de sus declaraciones radiales del día jueves. El diario El Cronista Comercial  las reprodujo de la siguiente manera:

“El senador kirchnerista Aníbal Fernández admitió hoy tener ahorros en dólares y aunque ratificó que ‘es sensato empezar a pensar en pesos’ en la Argentina, defendió la decisión de elegir, en su momento, la moneda estadounidense al afirmar que es su ‘derecho’ y con su plata hace lo que se le ‘antoja’.

“En medio del cepo cambiario dispuesto por las autoridades nacionales y cuando se le preguntó por qué tiempo atrás optó por la compra de dólares, Fernández respondió: ‘¿Qué le importa a usted?, es un problema mío; en aquel momento se podía, yo lo hice, listo, no hice nada ilegal, está en mi declaración jurada. Están contados, ahí están’.

“En radio Continental, si bien dijo descreer en el ‘atesoramiento en dólares’, volvió a defender la opción que en su momento hizo de la moneda norteamericana: ‘Porque se me antoja, ¿no me acaban de escuchar? Porque se me antoja, es mi derecho, hago lo que quiero con mi plata’.”
Contundente también. El Senador dijo que él hace lo que quiere con su plata, que es su derecho y por eso compró dólares y elige no venderlos ahora.

Raro, ¿no? 

Hoy en día todos nosotros, que somos raros y obsesivos, no podemos hacer lo que queramos con nuestro dinero. Si bien Fernández lo pudo hacer en su momento, ahora no lo puede hacer más, salvo que la AFIP lo autorice. 

¿Cómo es eso? No sé.  me imagino que como ex jefe de Gabinete debe tener una buena relación con el titular de la AFIP, Etchegaray, entonces tal vez se anime a llamarlo para pedirle el “favor” de autorizarlo a comprar dólares al precio oficial y de esa forma tal vez Aníbal pueda seguir haciendo lo que quiera con su dinero.

O tal vez no y a partir de ahora guarde pesos, no lo sé…

Disculpe. Sé que la edición de este newsletter semanal no está siendo muy útil para los lectores. Es probable que quede totalmente confundido después de esta tortuosa semana repleta de declaraciones sobre este tema…

Me parece que va a ser mejor que corte este tema por hoy y aproveche el fin de semana para pensar en otras cosas, tal vez el martes que viene puedo aportarle alguna idea más interesante…

ALGUNOS PENSAMIENTOS ADICIONALES…

“Los bancos reconocen que la salida de dólares se mantiene firme (u$s 100 millones diarios) y que no esperan respuestas del Central. Hoy se ven obligados a “pensar en pesos”. La desconfianza se agravó por la propuesta de “pesificar” de facto la economía y ya golpea fuerte las reservas, que cayeron u$s 800 millones en mayo. Quedaron a poco de perforar los u$s 47.000 millones.”
Tal como relató El Cronista Comercial en el día de ayer, mientras la ofensiva pesificadora del Gobierno no parece ser muy efectiva, la vida económica de las naciones continúa. Y por supuesto como consecuencia de esta ridícula y básica discusión en la que estamos involucrados todos los argentinos, no tenemos tiempo para discutir las cosas importantes.

El jueves se conoció una nueva edición del ranking de competitividad, preparado por una Universidad Suiza muy prestigiosa. Ese ranking mide la capacidad de las economías para generar riqueza y recursos.

Por supuesto que los medios argentinos no tuvieron tiempo ni para mencionar esta noticia. 

Aunque sí lo pudieron hacer los medios de otros países. Por ejemplo, el principal diario financiero de Colombia, La República, abrió su portal el jueves pasado con la noticia sobre este tema titulando “Colombia continúa entre el 25% de países menos competitivos del índice IMD” y luego reproduciendo:

“Este es el panorama que pinta el Anuario de Competitividad Mundial de la escuela de negocios de Suiza el Institute Management Development (IMD). El país retrocedió del puesto 46 en 2011 al 52 en 2012, de un total de 59 economías. La educación ocupa el último lugar y la infraestructura, el 57.

“Colombia continúa entre el 25% de los países menos competitivos de este ranking. Está en el séptimo lugar en las Américas, de un total de nueve economías analizadas del Continente.”
Argentina quedó en el puesto 55 del ranking, por debajo de Colombia y dentro del Top5 de las economías menos competitivas.  Para solucionar este problema de tener una economía menos competitiva primero tenemos que, por lo menos, hablar de este tema. Y este tema en Argentina no es un tema…

Si hay algo que aprendimos después de estar tantos años mirando lo que pasa en el mundo de las inversiones globales, es que las crisis generalmente tardan en comenzar más tiempo de lo que uno prevé, pero después se mueven mucho más rápido de lo que uno puede anticipar. Recuerde lo que pasó en la crisis de 2002 en Argentina.

Varios meses o años antes de la crisis uno notaba que la situación no cerraba. Pero cuando la crisis se dio todo explotó muy rápido. Miles de ahorristas y miles de millones de dólares destruidos de un día para el otro.

Lo mismo pasó en las crisis sufridas por otros países. Lo mismo pasó con la explosión de la burbuja puntocom con las empresas de Internet en Estados Unidos en el año 2001. Lo mismo pasó con la más reciente crisis de los inmuebles en Estados Unidos que comenzó en el año 2008. 

En su momento, antes de que estas crisis surgieran, uno anticipaba que no era real lo que estaba pasando. Era evidente que las empresas de Internet no podían valer tanto y que las propiedades no podían ser tan caras y subir tan rápido. Todos los preveíamos, sabíamos que podía pasar, pero no sabíamos cuándo…

Finalmente pasó y todos se destruyo muy rápido.

Los próximos quiebres, seguramente, sigan el mismo patrón…

Buen fin de semana,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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