Merkel se despertó de su siesta

Nadie quería interrumpir el largo sueño de la canciller alemana. Sin embargo, el malo de la película esta vez fue la REALIDAD. Fue ésta quien amenazaba con trasformar el dulce y placentero descanso de Merkel en una pesadilla sin precedentes.

La Unión Europea, entendida como una unión monetaria y comercial, estaba a un paso de implosionar y el inicio de esta cumbre extraordinaria de ministros de Finanzas europeos parecía no poder torcer esta historia.

Por un lado, la postura alemana continuaba siendo rígida e inflexible. “El pueblo alemán no va a pagar los costos de salvar a economías que han mostrado una fuerte indisciplina fiscal”, señalaba una y otra vez la máxima autoridad política alemana.

En parte su postura era entendible. Mientras que muchos países europeos estaban agonizando, con desconfianza creciente y generalizada, Alemania disfrutaba de una bonanza económica con alta tasa de crecimiento, mínimo desempleo histórico y una saludable situación fiscal.

¿Por qué, entonces, los alemanes tendrían el incentivo de “rescatar” a griegos, españoles o italianos?

Dos cuestiones objetivas parecerían haber cambiado el curso de pensamiento y, en definitiva, de comportamiento.

– Los últimos datos económicos relevados en las últimas semanas de la propia Alemania habían mostrado un punto de inflexión negativo en su dinámica de crecimiento.

– Los análisis preliminares de una disolución de la Unión Europea ofrecían claramente un escenario de caos y recesión en el cual no habría países ganadores.

Una evidente señal de la incertidumbre y pánico que había entre los inversores se veía reflejada en los rendimientos de los principales activos financieros hasta el día viernes, antes del anuncio:

Sin embargo, el alivio llegó este viernes temprano, cuando se anunció un acuerdo en la UE no sólo para impulsar políticas de crecimiento de largo plazo, sino también para tomar medidas inmediatas relacionadas con la capitalización de los bancos españoles y la intervención del banco Central Europeo en el mercado de bonos para reducir los costos de endeudamiento de Italia y España.

De todas formas el arribo hacia un entendimiento no fue fácil ya que nuevamente Alemania postulaba la no intervención del Banco Central Europeo queriendo focalizarse simplemente en las políticas de largo plazo.

La contundente negativa de Mario Monti, Hollande y Rajoy ha avanzar en este tipo de anuncios sin una solución contundente a los problemas urgentes terminaron por “doblar” el brazo alemán y dar vía libre a un espaldarazo a las medidas que estaba esperando el mercado.

Los inversores respondieron con confianza a la luz de las grandes subas verificadas:

De ahora en más, la pregunta obligada es si lo anunciado será suficiente para recobrar la confianza o volverán rápidamente los temores.

En una primera instancia, parecería que se ganó tiempo para dejar fluir el impacto que tiene lo anunciado sobre la realidad de cada economía europea comprometida. En virtud de lo ocurrido, podemos señalar que España e Italia han ganado un partido muy duro.

El domingo estos dos países tendrán otra gran batalla en la que sólo uno saldrá victorioso y se trata, ni más ni menos, que de la final de fútbol de la Euro 2012.

Un cordial saludo,

Diego.

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