Los inversores “aceptan” una devaluación argentina de 35%

“No hablar de devaluación porque eso es empobrecer a los trabajadores”, este es el argumento principal del Gobierno a la hora de (no) poner a la devaluación en el centro del debate y, por supuesto, negar cualquier tipo de política que vaya a aplicarse hacia esa dirección.

Sin embargo, a lo largo de estos últimos meses, Argentina está transitando un camino de fuerte presión sobre el peso argentino, con expectativas de devaluación creciente y con un “virtual” desdoblamiento del tipo de cambio que acrecienta los temores entre los ahorristas e inversores.

Existen causas objetivas que explican el por qué los inversores tratan de volcarse al dólar. Desde hace ya varios meses se ha evaporado el exceso de oferta estructural de dólares en la economía, con un superávit comercial que tiende a deteriorarse y con fuga de capitales permanente. Eso llevó a un fuerte control de las importaciones.

Adicionalmente, el Gobierno enfrenta vencimientos de deuda por más de 5.000 millones de dólares en el segundo semestre del año, ya que debe hacer frente al pago de la última cuota del Boden 2012 y del cupón atado al PBI. Allí, las reservas podrían sufrir un duro golpe.

Pese a la negativa del Gobierno de convalidar un dólar más caro, o un peso más barato, los inversores se anticipan a cualquier sorpresa cambiaria y ya aceptan por sus inversiones un dólar un 35% más oneroso que lo que marcan las cifras oficiales.

Por ejemplo, si observamos la cotización de diferentes acciones y bonos en el mercado local podremos darnos una idea de lo que podría llegar a suceder en un futuro no muy lejano. En este sentido, la cotización actual del Boden 2012 es un ejemplo: el precio del bono es de AR$ 6,09 y el inversor que lo compra va a recibir el 3 de agosto próximo US$ 1 y un interés muy pequeño.

Esto lo que nos deja en claro es que el inversor, ya sea minorista o institucional, está dispuesto a pagar hoy $ 6,09 para recibir a principios de agosto US$ 1 en billete y, de esta forma, saltar la barrera del cepo cambiario.

El caso del Boden 2012 no es el único que da una idea de que el inversor acepta un dólar 35% superior al oficial para dolarizar sus inversiones. Podemos encontrar otros ejemplos en la operatoria de los Cedears, ya que muchos de ellos tienen implícito un tipo de cambio de AR$ 6,14. Nuevamente, el pequeño ahorrista está dispuesto a convalidar un tipo de cambio extremadamente más elevado que el que aparece en las pantallas del mercado formal con tal de obtener una exposición a un activo extranjero libre de riesgo argentino.

En la medida en que la incertidumbre persista y que las señales que manda el Gobierno hacia los mercados en torno al futuro del mercado cambiario, la brecha entre el dólar oficial y el dólar “Bolsa”, que convalidan los inversores, podría tender a ampliarse significativamente.

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