“La desaceleración se está sintiendo, incluso en los indicadores del INDEC”

En Argentina la situación parece complicarse cada vez más y la problemática coyuntura mundial parece no encontrar la cura para sus problemas financieros. A partir de esto es que nos pusimos en contacto con el Dr. Oscar Jofré, columnista financiero especializado en Somos Pymes y además Director del Instituto Pyme del Banco Ciudad.

Jofré nos acercó su visión acerca de lo que podría venirse para el segundo semestre del año y qué injerencia cree que tendrá el desarrollo de la crisis internacional en la economía argentina. Además, nos proveyó de algunas alternativas de inversión y un claro panorama de cómo está la situación del financiamiento para las pequeñas y medianas empresas.

¿Cómo cree que se desenvolverá la economía argentina durante el segundo semestre del año?

La economía hoy registra el crecimiento más bajo desde la recesión de 2009. En realidad, hay contracción en muchos mercados, fundamentalmente en los que venían impulsando a la economía argentina en los últimos años. En ese sentido hablamos de la construcción, que se vio afectada tanto por las inversiones en sí como por la escasez del crédito y, recientemente, por la cuestión del cerrojo cambiario que instauró el Gobierno. Actualmente, en el mercado inmobiliario se está tomando lo que se considera el dólar celeste, que es el que se utiliza para operaciones en dólares que deben transformarse a pesos. Esto ha desacelerado de alguna manera a los indicadores más importantes. A esto hay que sumarle la recesión de Brasil, que también afectó la venta de productos al país, principalmente la colocación de automóviles, que ha sido otro de los impulsores económicos en el último tiempo.

¿Qué injerencia tendrá el devenir del contexto internacional?

Mucho depende de cómo evolucione la situación internacional para resolver desequilibrios en la economía argentina. Si bien tenemos un buen precio de la soja, que sigue aumentando, hay claves respecto a qué pasará con Europa. La economía global influirá a gran escala en la desaceleración local y también el freno de la economía brasilera, que ha impactado significativamente en las exportaciones argentinas. Creo que lo que sigue para el próximo semestre es que no habrá razones para no pensar en una tendencia de desaceleración creciente. Lo que es preocupante es que muchos economistas coinciden en que podríamos caer en estanflación, es decir, desaceleración con inflación. En ese caso, creo que todavía no estamos en esas condiciones pero de alguna manera, el impacto de la desaceleración se está sintiendo en algunos indicadores, inclusive en los oficiales del INDEC.

¿Se puede evitar la recesión?

Como dije previamente, creo que vamos hacia una desaceleración para el próximo semestre. Se están tratando de tomar cartas en el asunto, como por ejemplo a partir de la línea de créditos de vivienda del Ejecutivo para la construcción. Esto justamente se busca para ayudar a hacer un efecto dominó, logrando estimular otras industrias, desde la carpintería hasta el cemento. Todo haría indicar que esta situación de freno va a seguir impactando en el desempeño de las principales variables económicas. Veo prospectos de amesetamiento de la economía pero no creo que se entre en recesión.

¿Cree que puede desplazarse el tipo de cambio?

Es previsible que se articulen aumentos un poco más acelerados en el tipo de cambio oficial para desalentar la fiebre del dólar blue. No estoy pensando que exista alguna alternativa de ajuste explosivo ni mucho menos. Yo creo que van a intentar ajustar un poco más el tipo de cambio a comparación de años anteriores, ya que ha quedado muy rezagado frente al índice de inflación. El paralelismo entre la existencia de un dólar blue y uno oficial que mueve poco creo que los va a ir llevando al ajuste del tipo de cambio.

Yendo un poco a mercado de capitales, ¿dónde ve oportunidades de inversión para el ahorrista individual?

Este es un tema delicado para Argentina debido al nivel de riesgo país que tiene. Yo digo que los ADRs, es decir, las acciones de compañías argentinas que cotizan en el exterior, pueden formar parte del portafolio razonablemente. También depende del riesgo que esté dispuesto a asumir el inversor. Algunos bonos también pueden llevar a ser una alternativa atractiva para el porfolio del ahorrista. Respecto a las acciones, va a tener que ver mucho con la desaceleración mundial y no veo que haya demasiadas variables para mejorar el sentido de los inversores en el mercado de capitales argentino. La tendencia de los ahorristas actualmente es cautelosa, por lo menos hasta que se resuelva un poco la coyuntura global que se está viviendo. La Bolsa local tiene oscilaciones y la estadounidense no para de moverse. En Europa están todos preocupados por Grecia, por lo que el panorama se sigue complicando.

¿Hay algún otro instrumento que le guste más allá de los bonos y las acciones?

No estoy viendo instrumentos que la gente haya buscado como inclinación. En el último tiempo se ha trabajado en fideicomisos inmobiliarios pero el estancamiento del real estate ha bloqueado en cierta manera esta alternativa. No veo predisposición por parte de las empresas para invertir con fuerte ni siquiera en ellas mismas. Tampoco estoy viendo productos de innovación atractivos. El único instrumento que creo que va a seguir teniendo su preponderancia es el fideicomiso financiero porque es la forma de mantener activo el consumo y hasta ahora ha dado buenos resultados. Colocar dinero en fideicomisos financieros ha sido muy bueno y creo que de acá a fin de año va a seguir siéndolo. Los créditos a jubilados y pensionados pueden seguir impulsando el consumo, aunque no a gran escala, pero aportarán seguramente su grano de arena.

¿Qué herramientas están utilizando las pymes para financiarse actualmente?

El mercado de cheques de pago diferido ha crecido considerablemente en los últimos años. Todo este tipo de financiación, para los gerentes financieros más importantes, empezó a hacerse con cheques garantizados por Sociedades de Garantía Recíproca. Esto le ha permitido a las empresas financiarse a tasas mucho más bajas descontando sus cheques en el mercado. Los descuentos a través de las SGR pueden llegar a alcanzar plazos de 180 días mientras que si uno lo hace a través de un banco lo hacen con plazos de 90 días.

¿Cómo están enfrentando las pymes la coyuntura actual?

Fundamentalmente hay indicadores que marcan el grado de aceptación de la realidad por parte de las empresas. Estos indicadores tenían curvas crecientes hasta el año pasado y ahora han mostrado cierta reducción de la confianza para este año. Los dueños de las pymes están de alguna manera limitando las alternativas de inversiones tanto propias como a través de créditos bancarios, los cuales están creciendo despacio, aunque no vienen por el lado de la inversión por parte de las pymes. La gente no está tomando crédito masivamente para comprar maquinaria y reforzar la planta. Hay un tema del costo del fondeo, salvo en los bancos oficiales, por las tasas variables frente a períodos inflacionarios y frente a la situación de la economía que está desacelerándose. Los bancos se están adaptando a esta realidad, sumado a que el cerrojo cambiario generó una sangría en los dólares que le daban la posibilidad de pre-financiar comercio exterior a las pymes.

¿Cómo está la situación de los créditos bancarios en general?

Respecto de los créditos en general, hay bancos que tienen la tasa subsidiada, como algunos planes especiales del Gobierno como el Bicentenario, con aplicación de tasas fijas de 9,5% a diez años. Eso es para proyectos de inversión y los están colocando lentamente. Tiene una tasa de subsidio y la posibilidad de un período de gracia para el pago. El Banco Ciudad también tiene algunas tasas subsidiadas en esa línea, con tasas muy atractivas y fijas en algunos casos en los primeros años para después pasar a un régimen mixto. Respecto a los créditos que las pymes tomarán, creo que vendrán por el lado de los pagos al capital humano, ya sea aguinaldos o pagarles a los proveedores, entre otros. También hay algunas industrias que tienen necesidades estacionales y por eso acudirán al banco para cubrirse en el corto plazo.

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