La crisis nos tiene en crisis

La semana pasada Federico Tessore nos hablaba de la oportunidad española:

“Costó, pero salió. Nadie lo quería admitir. Ni los alemanes ni los españoles. Pero España necesitaba un rescate para no caer en el abismo. Y ese rescate llegó a la medianoche del último fin de semana. 

“Fue un gran rescate. Se hablaba primero de 40.000 millones de euros, pero finalmente la ayuda llegó a 100.000 millones de euros. La cifra no alcanzó a los más de 350.000 millones de euros que necesitó Grecia, unas semanas atrás, ni a los 900.000 millones de dólares que necesitó la banca estadounidense para subsistir en el año 2008; pero es una cifra más que importante.”
Luego de hablar de cómo funciona el rescate y sus posibles consecuencias, entramos en el tema de la “oportunidad española”, que debería llegar cuando los bancos, que tienen en su poder buena parte de las propiedades hipotecadas con el estallido de la crisis, sinceren los precios y reconozcan las pérdidas:

“Cuando uno reconoce el problema, da el primer paso para solucionarlo. Esconder esas propiedades en los balances de los bancos y no ponerlas en el mercado, implica esconder el problema, no afrontarlo. En cambio, publicar esas propiedades en el mercado implica reconocer el problema, sincerarse.

“En momentos como éstos es cuando llegan las grandes oportunidades de inversión. Oportunidades que, por supuesto, van a poder aprovechar los inversores globales. Pero también los ciudadanos españoles ya que van a poder acceder a las propiedades a precios más accesibles”.
El tema estuvo dando vueltas toda la semana y movió a los mercados hacia arriba y abajo. En los medios se habló también de que algunos bancos españoles podrían estar en zona de compra.

Quiero ver el tema en detalle así que no entraremos en eso por ahora.

Es probable que tengan novedades al respecto, con alguna recomendación puntual, a través de algún otro de nuestros canales de comunicación.

Pero el tema de la crisis me quedó dando vueltas. Probablemente tal como usted, yo también tengo familiares y amigos en España. De los que se quedaron en el pueblo, de los que fueron, de los que van y vienen.

Y como ir a Madrid me queda un poco lejos, levanté el teléfono. Hablé con colegas y amigos. La idea era sentir un poco cómo andaba la calle.

Y la verdad es que la calle no anda nada bien.

Todo el mundo concuerda en que el gran problema es la pérdida de capital humano. Con un desempleo juvenil que se empina por sobre el 50%, las alternativas desaparecen día a día.

Aquellos que saben inglés, se están yendo en masa hacia el Norte, a los países nórdicos. O muchos están aprendiendo alemán. Es triste, pero muchos profesionales en torno a los 30 años están prefiriendo servir mesas en Berlín en vez de seguir viviendo de los 400 o 500 euros de asistencia social que el Estado otorga a los desempleados. Además, la capital alemana es una de las ciudades más baratas de Europa y su estándar de vida está entre los más altos. “La crisis nos tiene en crisis”, jugaba con las palabras una amiga.

“Los alemanes se están saliendo con la suya, que es el control de Europa”, me decía ofuscado un amigo. Su indignación pasa porque, según dice, es finalmente el trabajador quien deberá pagar los costos. “Nos van a subir los impuestos, recortar las jubilaciones y los sueldos de los empleados. Van a recortar en salud y educación. ¿Y quiénes no van a pagar? Todos los pillos que causaron este desastre. Los banqueros y los políticos siguen viviendo la buena vida y para ellos la crisis no existe”.

Y acá la verdad es que tiene razón. La semana pasada leí que el ex director gerente del Fondo Monetarios Internacional, Rodrigo Rato, había renunciado a una indemnización de 1,2 millones de euros por su salida de Bankia, la entidad financiera vasca que se encuentra en medio de un proceso de nacionalización (de su deuda). Ahora, qué tipo honesto Rato, ¿no? Se va de una entidad quebrada y, por supuesto, siendo que su objetivo era generar ganancias y buenos negocios, renuncia a la indemnización que le corresponde por contrato.

Y… la verdad es que no es tan así. La Vanguardia, de México, informa:

“Tras esta petición de Rato, será la nueva dirección de Bankia la que estudiará la propuesta, que en caso de aceptarla permitiría a Rato volver a trabajar en una entidad financiera sin necesidad de esperar dos años”.
¿A dónde irá el desempleado Rato? Ciertamente no a cobrar el paro.

Por ahora, a disfrutar de la Eurocopa.

Saludos,

Felipe.

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