Grandes estafas de la historia financiera

Las grandes estafas y sus ingeniosos creadores no son sólo producto de la imaginación literaria y del mundo del espectáculo. La historia ha demostrado que ha habido robos que, aunque resulten difíciles de creer, han ocurrido en la vida real. Veamos algunos de los más originales:

Republic of Poyais

Fue el mayor escándalo financiero del siglo XIX, hasta hoy recordado por lo original y rebuscado que fue su ejecutor, Gregor MacGregor, quien se dio la maña de crear un país ficticio en Centro América llamado “Poyois”. No sólo inventó este país, sino que también una bandera, un himno y hasta pensó en redactar una Constitución con el objetivo de atraer inversores y ganar dinero.  Y así lo hizo, vendió tierras a miles de inversores que pensaban que Poyois sería una buena manera de resguardar su dinero.

El problema llegó cuando en 1823 un grupo de inversores decidió viajar y no sólo nunca encontraron la tierra prometida sino que en el viaje murieron casi 200 personas.

Las noticias llegaron a Londres y las autoridades arrestaron a MacGregor, pero finalmente el estafador se refugió en Venezuela, en donde ayudó al país caribeño en su pelea por la independencia, que le valió ser acogido como uno de sus nuevos hijos libres.

McKesson & Robbins

El escándalo de 1938 fue uno de los grandes escándalos financieros de la primera mitad del siglo XX. La empresa McKesson & Robbins (hoy McKesson Corporation) había sido tomada en 1925 por Phillip Musica, quien anteriormente había utilizado a la empresa Adelphia Pharmaceutical Manufacturing Company como una fachada para realizar operaciones de contrabando.

Las audiencias realizadas por la Securities and Exchange Commission –el organismo regulador del mercado bursátil de Estados Unidos- en 1939 revelaron que los estados financieros auditados de McKesson & Robbins, una farmacéutica registrada enla Bolsa de Nueva York, contenían activos ficticios por valor de 19 millones de dólares, alrededor de una cuarta parte de los activos totales que aparecían en el balance general. Los activos ficticios incluían 10 millones de dólares en inventarios no existentes.

Usted se preguntará, ¿cómo era posible que ocurrieran estas cosas? El punto significativo es que en ese periodo las normas de ese entonces no requerían observación alguna, conteo físico u otro contacto real con los inventarios como sí ocurre en la actualidad.

Equity Funding Corporation of America

Equity Funding Corporation of America fue una empresa dedicada a vender seguros de vida desde principios de los años 60. Su modelo de negocio era muy exitoso, pues al mismo tiempo que vendía seguros de vida mantenía un fondo mutuo de inversiones bastante atractivo.

Sin embargo, el fraude empezó en 1964 cuando Stanley Goldblum, CEO de la compañía, junto con otros empleados, generaron pólizas de seguros de vida ficticios que “reportaban” ganancias para la empresa. El proceso continuó con la renovación de algunas pólizas, la generación de nuevas e inclusive falsificando la muerte de algunos “asegurados” que ni siquiera existían.

El problema fue que cuanto más tiempo pasaba, más eran los activos que la empresa aseguraba tener. En menos de una década la empresa reportaba ganancias por más de 2 mil millones de dólares en seguros que ni siquiera existían y, claro está, tampoco existía ese dinero.

En 1973 un empleado inconforme con su despido reportó el fraude a Ray Dirks, un analista de Wall Street que monitoreaba a las empresas de seguros. Dirks, al descubrir que los números no encajaban avisó a sus clientes, quienes tuvieron la oportunidad de vender todas sus acciones antes de que el escándalo se volviera público.

Al final se responsabilizó a 22 empleados, quienes participaron en la falsificación de información y otros 50 resultaron comprometidos por tener conocimientos del fraude. Éste es considerado por muchos como el primer fraude computarizado de la historia.

Como habrá visto, el fraude corporativo tiene una larga y extensa historia. A pesar de los esfuerzos por regularlas y evitarlas, estas estafas a gran escala siguen y podrían seguir pasando aún en el siglo XXI.

Si quiere conocer otra de las grandes estafas de la historia, puede conocer la historia del “Bernie Madoff Británico”. En ese sentido, lo invitamos a leer Kautilya Nandan Pruthi, encantador de serpientes.

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