El extermino del comercio y nuestro dinero

Reportando desde Palermo, Buenos Aires.

¿Usted puede imaginar cómo serían nuestras vidas hoy si no existieran herramientas como la máquina de lavar, la computadora, los inodoros, los autos, los aviones o los celulares?

Todas éstas son herramientas que cambiaron nuestras vidas para siempre. La hicieron más agradable, más limpia, más libre, más interesante.

¿Sabe cómo “llegaron a la tierra” todos estos avances durante las últimas décadas?

No fue un Gobierno que las inventó. Ni los diputados, ni los senadores ni los planificadores o burócratas de los Gobiernos de turno inventan estas herramientas que impulsan el progreso humano. Ellos están ocupados con temas más importantes, generalmente relacionados a controlar y limitar todos los avances humanos que se dan.

Los creadores de todos los elementos y herramientas revolucionarios no fueron ni más ni menos que los comerciantes. Éstos hoy tienen nombres un poco más glamorosos en algunos casos y los llaman “emprendedores” o “empresarios”, pero en realidad, todos sin excepción son comerciantes.

Wikipedia define al comercio de la siguiente forma:

“Se denomina comercio a la actividad socioeconómica consistente en el intercambio de algunos materiales que sean libres en el mercado de compra y venta de bienes y servicios, sea para su uso, para su venta o su transformación. Es el cambio o transacción de algo a cambio de otra cosa de igual valor.”
Si un país quiere progresar. Si un país quiere brindarles una mejor vida a sus ciudadanos, no tiene otra alternativa que incentivar el libre comercio. Entendido por tener libertad para comprar y producir lo que queramos, cuando queramos.

Con sólo tener esta libertad para comerciar libremente, sin límites y condicionamientos, un pueblo se puede arreglar muy bien para progresar sin la ayuda de nadie. Como sabemos, en Argentina se está recorriendo el camino inverso. Todas las medidas que se toman van en contra del libre comercio.

Y si usted quiere encontrar una explicación simple y única, es decir, si tiene que elegir una sola variable que explique por qué la economía argentina andaba muy bien durante gran parte de la década pasada, pero en la actualidad es un gran desastre, la podrá encontrar en un sólo factor: el comercio.

Y el comercio de un país se mide por la cuenta corriente. Según informó el diario El Cronista Comercial en el día de ayer, las cifras del comercio en la Argentina son cada vez peores:

“La balanza comercial registró en mayo un superávit de u$s 1.517 millones de dólares, un 11% menos que en el mismo mes del año pasado, con un menor nivel tanto de importaciones como de exportaciones, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

“Las importaciones cayeron 5%, a u$s 6.039 millones, mientras que las exportaciones bajaron 7% y se ubicaron en u$s 7.556 millones.

“La mayor caída de las exportaciones previa a la de mayo pasado se produjo dos años y medio atrás, en octubre de 2009, cuando se registró una disminución de las ventas externas de 20,7% interanual.

“Entre enero y mayo, el saldo comercial acumuló un saldo positivo de u$s 6.312 millones, lo que implica un avance de 32% comparando con el mismo período de 2011.”
Durante gran parte de la década pasada el superávit de la cuenta corriente fue una de las grandes noticias positivas de la economía argentina. Esto aseguraba un caudal de dólares suficiente para mantener la economía creciendo. En definitiva, los argentinos estaban comerciando entre ellos y con el mundo. El libre comercio de alguna manera funcionaba.

Pero desde octubre del año pasado, cuando el Gobierno comenzó a implementar las medidas irracionales que todos conocemos, lentamente el comercio se empezó a destruir. Y cuando el comercio se detiene, el progreso se evapora. Y todo de un día para el otro.

Ningún político, por más inteligente o capaz que sea, puede elegir y tomar decisiones por los 40 millones de argentinos. El comercio es el único capacitado para tomar esas millones de pequeñas decisiones diarias. En definitiva, los humanos usamos el comercio para dar nuestra opinión sobre los que nos gusta, sobre lo que deseamos. Pero si esa “maquina de dar opiniones” se detiene, todo el sistema se destruye.

Y eso es lo que estamos viviendo en la actualidad. La destrucción del libre comercio en la Argentina. Sólo una enorme dosis de soberbia puede justificar que un funcionario de turno se arrogue el poder de detener el comercio y decida por millones de argentinos.

Las decisiones de estos funcionarios, en la gran mayoría de los casos, provocan los resultados contrarios. En Argentina se controlan las importaciones para tratar de tener un balance comercial más superavitario. Los primeros datos están dando muestra que esto no va a pasar. Ya que ante las limitaciones al comercio, las exportaciones también bajan, como se dio en los últimos meses y muestran las cifras del Indec.

Como consecuencia de estas limitaciones, la actividad económica se detiene. A inicios de este año se pensaba que Argentina podía crecer a una cifra cercana al 4%. Hoy todos los analistas coinciden en que si se llega al 1%, es una buena noticia. De hecho, muchos estiman una disminución del PBI para 2012.

¿Cómo se pasa de un crecimiento de un 8% en un año a un decrecimiento al año siguiente?

Son varios factores, por supuesto, pero si tengo que elegir una sola explicación, me quedo –sin  dudas- con la destrucción del comercio que se dio durante los últimos diez meses en la Argentina.

Seguramente voy a recibir varios mails de lectores enojados con mi opinión diciéndome que la explicación del problema que estamos viviendo hoy en la economía argentina viene por el lado de “monstruos” como “las personas que quieren comprar dólares para proteger sus ahorros”, o de “empresas inescrupulosas que quieren enviar sus ganancias al exterior luego de haber tenido un resultado positivo con su comercio”, o de “la crisis mundial que nos amenaza y es cada vez peor” o vaya a saber qué otro “enemigo” malvado y egoísta…

Siempre es más fácil ver el problema desde afuera y encontrar culpables, en lugar de ponerse a trabajar y corregir errores.

ALGUNOS PENSAMIENTOS ADICIONALES…

El jueves estuve participando en una interesante conferencia sobre “mercados de frontera” ,en la Universidad del CEMA de Buenos Aires, invitado por el CFA Institutede Argentina, una organización que capacita a especialistas financieros en todo el mundo.

Se conoce como “mercados de frontera” a los países que aún no son “mercados emergentes”. Éstos últimos agrupan a países “en desarrollo”, es decir, a países que están experimentando un fuerte crecimiento económico. Como por ejemplo Brasil, China o India.

En cambio, los mercados de frontera son países que aún no están experimentando tanto crecimiento como los emergentes, pero que tienen potencial aún no explotado en su totalidad.

El disertante, Lawrence Speidell, del CFA Institute, remarcó que Argentina está entre un selecto grupo de países que fueron emergentes y ahora son mercados de frontera. Tenemos el “privilegio” de estar en esa lista junto a países como Venezuela, Pakistan o Sri Lanka.

Del otro lado de la moneda, hay países que eran emergentes y ahora son desarrollados, como por ejemplo Malasia o Israel.

Más allá de eso, es apasionante ver el mundo desde esta perspectiva. Ver el enorme potencial que tienen los mercados de frontera y ver el progreso que están teniendo esos países al conseguir que cada vez una mayor parte de su población llegue a la clase media y empiece a vivir con más confort y recursos.

Y para no quedarse en el eterno pensamiento de la oportunidad perdida que nos invade a todos los argentinos cuando vemos al mundo de esta manera, es bueno recordar que como inversores globales podemos invertir nuestros ahorros en muchas de esas grandes historias de crecimiento que nos da el mundo globalizado e interconectado hoy en día.

Invertir desde la Argentina en países como Vietnam o Ghana es posible. Si bien no es algo fácil, se puede hacer. Lo fundamental es tener el conocimiento y las herramientas para saber cómo y cuándo hacerlo.

No se pierda en la revista Inversor Global de agosto la entrevista completa que Felipe Ramírez le realizó a este especialista en mercados emergentes, realmente apasionante.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore.
Para Inversor Global.

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