¿Cómo podrían reaccionar las acciones argentinas frente a una devaluación?

La economía global transita por la nebulosa y las próximas semanas estarán marcadas por definiciones importantes en torno a lo que ocurra del otro lado del Atlántico. Las claves estarán en la continuidad o no de algunos países en la Unión Europea y la posible aplicación de medidas de estímulo monetario por parte de los principales actores globales, como los Estados Unidos y China.

En Argentina, el deterioro de las condiciones externas, sumado a los conflictos políticos y económicos internos que subyacen en el escenario argentino, han puesto a la segunda economía de Sudamérica en una coyuntura difícil de sobrellevar, sobre todo con lo vinculado a las condiciones del sector cambiario.

A medida que el balance de la cuenta corriente externa se tornó más negativo, el Gobierno de turno ha decidido imponer férreos controles para la adquisición de dólares, situación que llevó a una persistente alza en la cotización del dólar en el mercado informal.

En este sentido, las presiones sobre el valor del peso argentino se han reforzado en los últimos días, alimentando las expectativas de devaluación para que Argentina vuelva a ser competitiva respecto a sus vecinos continentales como Brasil, Uruguay y Chile.

En particular, una de las principales calificadoras de riesgo a nivel internacional ha señalado la semana pasada que una devaluación de la moneda argentina tiene una alta probabilidad de ocurrencia a partir de que el coctel anual de inflación del 25% y una depreciación de la divisa local de 6% ya no son sostenibles. A esto habría que agregarle el efecto negativo que genera a la economía la depreciación del real, ya que, al tener Brasil un dólar más “caro”, automáticamente le comprará menos productos a Argentina.

En lo que respecta a las acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, sus actuales precios muestran un fuerte descuento anticipándose a cualquier medida cambiaria que esté por venir. Con respecto al mercado local, medido por el ratio P/E, es uno de los tres más baratos del mundo, conjuntamente con el de Rusia y Venezuela.

El impacto de corto plazo sería negativo ya que una devaluación desordenada sólo contribuiría a alimentar el proceso inflacionario interno, a incrementar la incertidumbre y, en definitiva, la búsqueda de refugio por parte de los inversores en activos dolarizados en detrimento de la renta variable local.

En una primera instancia, Tenaris (TS) podría ser una de las principales beneficiadas de una caída del peso argentino a partir de su gran proporción de ingresos en la moneda estadounidense como consecuencia de su fuerte presencia internacional, mientras que las acciones de Ternium (TX) también podrían verse beneficiadas ya que una de sus subsidiarias, Siderar, tiene la capacidad de exportar hasta el 50% de su producción de acero.

A priori, los papeles relacionados al mercado interno podrían ser las más golpeadas, como los bancos o las empresas distribuidoras de servicios públicos (energéticas o telecomunicaciones) ya que verían una mayor presión en su estructura de costos por la persistente inflación mientras que el pase a precios de venta estaría limitado por el menor consumo.

De todas formas, nada está dicho y las cosas en la Argentina hoy en día pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos, por eso el mejor consejo para todo inversor es informarse y estar al tanto de lo que pasa para evitar situaciones no deseables.

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Fuente: Sala de Inversión

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