Cómo manejar los ahorros en situaciones personales críticas

Actualmente en Argentina la situación económica preocupa. La inflación, el cepo cambiario y la magra situación económica que vive el país son algunos indicios de que hay que estar preparados para el batacazo. Esto no es ser agorero ni excesivamente pesimista, simplemente que estamos en un país con un presente inestable, donde nuestros ahorros año tras año pierden su poder adquisitivo holgadamente, por lo que tener un plan B sería se gran utilidad.

Ser despedido en una coyuntura tan incierta es algo que seguramente es una situación que nadie querrá pasar. Esto es normal ya que es una situación traumática, estresante y sin ninguna duda potencialmente destructiva financieramente.

Sumado a esto, nadie puede predecir cuándo puede ser despedido o cuándo finalmente podrá encontrar su nuevo trabajo. Sin embargo, siempre hay maneras para tratar de minimizar el daño financiero en el largo plazo.

En primera instancia, siempre es necesario hacer una autocrítica para determinar el por qué del despido: ¿malos rendimientos? ¿Recorte de personal? ¿Un simple capricho del gerente? Luego, debe hacer un estudio de mercado a ver en qué situación está la industria en la que usted se desempeña profesionalmente, para tener una predicción –un tanto azarosa- de cuánto tiempo podría tardar en conseguir otro empleo.

Un despido obliga a tener que armar un presupuesto, en caso de que uno no lo tenga. También deberá analizar qué posibilidades tiene de encontrar un empleo que tenga los mismos beneficios económicos que el anterior. Una vez que tiene consumadas estas dos variables, deberá decidir qué gastos en su vida son realmente necesarios. Esto es para no gastar dinero en cosas que quizás no son adecuadas para comprar en un momento de incertidumbre laboral.

Arme un fondo de emergencia

Cuando usted tiene un ingreso mensual, debido a que está en relación de dependencia en una empresa, tiene en cierta manera la posibilidad de ahorrar aunque sea un mínimo capital. En ese sentido, armar un fondo de emergencia sería recortar mensualmente un 10% o 15% para guardarlo en el fondo. De esta manera, usted se asegura su propia pensión, jubilación e indemnización.

Recortar y rebalancear los gastos

Esta parte es simple: recorte gastos innecesarios, ya sea con o sin fondo de emergencia. En épocas de escasez y zozobra el bolsillo se comprime y así también debe pasar con los expendios. Sea consciente que no está en condiciones de “darse lujos” como antes, por lo que deberá suprimir las salidas a cenar, al cine, entre otras.

En caso que usted tenga dinero circulando o invertido, si no tiene la liquidez física para los próximos seis meses en un lugar seguro, es momento que vaya a buscarlos. Apunte a buscar sus posesiones que estén más sobrevaluadas, aunque debe tener en cuenta que seguramente deberá pagar impuestos o comisiones en función de las holgadas ganancias que quizás obtuvo. Una vez que detectó sus posesiones para cubrir los gastos del próximo semestre, trate de venderlas y refúgiese en activos más seguros como metales preciosos o algún fondo común de inversión con renta fija.

Tenga portafolios de corto, mediano y largo plazo

Cuando a uno lo despiden, es difícil que pueda pensar este punto. No obstante, es necesario tener una planificación financiera para saber qué hacer en los próximos seis, doce y 24 meses subsiguientes. Si usted recibió una indemnización atractiva puede tomar este punto. De lo contrario, tome todos los ahorros que haya juntado a lo largo de sus años activos y póngalos a trabajar.

Con respecto al portafolio de corto plazo, arme un colchón con el dinero necesario para cubrir los próximos seis meses de gastos, no hay ninguna duda que tiene que ser 100% libre de riesgo. Si bien ofrecen tasa negativa, asegure su capital en un plazo fijo o cajas de ahorro, aunque un fondo común de inversión con renta fija no sería algo malo.

En el mediano plazo, es decir, en los próximos doce meses, puede apostar a una inversión un poco más largoplacista. En este caso puede optar por acciones de empresas sólidas o bonos que le asegurarán una renta que, si bien no dará rendimientos holgados, le permitirán cubrirse por el próximo año.

Por último, mirando el largo plazo, que es recomendable sólo para aquellos que tienen muchos ahorros o han recibido una indemnización onerosa, en este caso puede tomar un poco más de riesgo, apostando a ETFs, fondos comunes de inversión a renta variable o bonos soberanos.

 

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